La formación de una mejor seguridad vial, a debate

Conductor joven

La formación vial es una de las piezas clave para la seguridad vial de un país. Tanto es así, que se plantea casi siempre la educación vial como primer paso para prevenir la siniestralidad vial. Esta afirmación genérica y sencilla, sin embargo, toma tintes difíciles de resumir en simples frases cuando bajamos de las nubes hasta tocar el suelo y nos enfrentamos con la realidad que tenemos en España

Meses atrás, Javier abrió un debate que situaba a las autoescuelas en el centro de la polémica sobre la formación de nuestros conductores. Hoy yo voy un poco más allá y planteo la discusión no desde el punto de vista del conductor que critica lo poco, lo mal y lo caro que le enseñaron, sino desde la óptica del formador vial que vive día a día la gran contradicción de la formación vial en España, un país en el que desde altas instancias cuesta muy poco vender buenas palabras cargadísimas de buenas intenciones aunque, en el fondo, se invierta poco o nada en una formación vial de calidad que lleve a una mejor seguridad vial para todos.

Quizá lo primero sea aclarar para el gran público una premisa: en el sector de la formación vial los profesionales del ramo se dividen en dos frentes: quienes buscan dar la mejor formación, dentro de sus posibilidades, a los preconductores que los contratan y quienes se dedican a ayudar a sus clientes a aprobar un examen. Aunque a los dos se les denomine genéricamente de una misma manera, hay profesores de formación vial y hay pisapedales. A partir de ahí, cada ciudadano que necesite conducir es libre de elegir la figura que mejor le convenga para sus propósitos.

Formación de Interior para Educación

Alfredo Pérez Rubalcaba y Pere Navarro

Ambas especies, tanto el profesor de formación vial como el pisapedales, superaron en su día una formación de titularidad pública y de corte cuasi castrense, de forma algo parecida a quienes se someten a una oposición, pero para acabar formando parte de la empresa privada. Ese aprendizaje se plasma no en una titulación reglada sino en un triste papelito que certifica la aptitud de tales personas para ejercer sus funciones, ya sea educar o bien enseñar a aprobar.

En principio e independientemente de cómo ejerza cada cual, las funciones de un profesor están relacionadas con la educación vial. Sin embargo, los profesores de formación vial y los pisapedales viven vinculados, ya desde su formación, no al Ministerio de Educación, como sería lógico, sino al Ministerio del Interior, el mismo que rige sobre la DGT, por ejemplo, y ahí es donde la incongruencia de la profesión de formador vial alcanza sus cotas máximas. Sin una política de Educación articulada desde el ministerio de eso mismo, la formación vial se reduce a pasar unas simples pruebas que permitirán al aspirante obtener un permiso para conducir sin una mínima obligación de aprender.

La formación de una mejor seguridad vial pasa necesariamente por la reforma del sector de la formación vial, y esa reforma debe servir, a la vez, para dignificar una profesión que en la actualidad goza de un prestigio algo inferior al que tiene el pianista de un burdel y para potenciar el nivel formativo de quienes se lanzan a la carretera por vez primera, exigiéndoles que sepan a ciencia cierta lo que hacen mientras tienen un volante en sus manos. Claro, que esas personas también tienen su parte de responsabilidad en todo este pastel.

El alumno, frente a su formación vial

Chica al volante

No sé dónde leí que esto de denominar “alumnos” a los preconductores era una falta de respeto por cuanto “alumno” se refería, etimológicamente, a una persona que está falta de luz propia y a la que, por tanto, hay que iluminar con la experiencia. Y lo cierto es que yo no veo mal esa metáfora, porque en muchas ocasiones el preconductor que no ha sido instruido en la educación vial más elemental es un alumno que adolece claramente de falta de conocimientos, habilidades y/o actitudes para llevar a cabo una conducción segura y eficaz.

Además, los valores de este tipo de preconductores, alumnos claramente carentes de luz propia, se debaten entre las prisas por conseguir el permiso de conducir como sea y la falta de motivación por aprender algo relativo a su propia seguridad. Esta falta de motivación, unida a la mala fama del sector, potenciada con las políticas no educativas de Interior y aderezada con la cultura del no esfuerzo, forman un cóctel que acaba con una legión de conductores noveles que, en sus primeros años al volante, entrarán de lleno en las cifras de siniestralidad vial de nuestro país.

Quien paga no siempre manda, pero eso los alumnos sin luz no acaban de tenerlo claro porque nadie se ha encargado de explicarles que una escuela de conductores es un centro de formación, un centro educativo al fin y al cabo. Y mucho menos claro lo tienen quienes realmente desembolsan el dinero en la mayor parte de las ocasiones: los padres. A ellos, y al resto de los personajes que rodean al alumno, también podemos pedirles cuentas sobre la calidad de la formación vial en nuestro país.

“Vale, ¿y cuándo vas a examen?”

La responsabilidad de la formación vial

La fuerza que ejerce el entorno del alumno puede ser devastadora para la formación e incluso para la seguridad del alumno. Es muy típico que los padres se obsesionen con los motivos económicos, que son de lo más respetables pero que rara vez harán que su retoño aprenda mejor y más rápido, y a veces se apoyan en las prisas por dejar de acarrear al niño arriba y abajo porque ese que todavía no conduce necesita el coche para estudiar o para trabajar, como también recurren a la creencia de que su hijo es el niño más listo del mundo y conducir es de lo más sencillo, de modo que no puede ser que les cueste tanto tiempo y dinero que el buen mozo apruebe un examen.

Como digo, motivos como el económico o el de ir a estudiar o a trabajar pueden resultar inapelables, pero no ayudan a la formación del alumno y sí en cambio introducen un factor de presión que en muchas ocasiones hace que el preconductor dé marcha atrás en su formación, convencido de que es tan torpe como su entorno le hace sentirse. Esa es la de-formación que dan los padres, y el entorno en general, al alumno, un alumno (etimológicamente hablando) que, desde las tinieblas de su fracaso, ve cómo la luz del final del túnel está cada vez más y más lejos. Para cuando recupere la autoestima, seguramente habrá perdido la oportunidad de aprender de la mejor forma posible.

Y luego está el entorno que decide atajar camino en la educación vial del alumno. Es el padre que le dice a su hijo que ahora apruebe y luego ya hará lo que le venga en gana, es la madre que le enseña a saltarse los semáforos cuando hay prisa y es el amigo que cada fin de semana bebe al volante. Son todos ellos los que le dicen al chaval que no entienden por qué no va a examen, si los domingos lo han visto meter las marchas en el parking del Carrefour y lo hace divinamente.

Una calidad formativa que tiene varios padres

La responsabilidad de la formación vial

En resumen, la buena o mala calidad de la formación vial en España tiene varios responsables, varios padres, y sólo mejorando cada uno de esos padres la parcela que nos corresponde podremos llegar a tener entre todos una formación vial de alta calidad en nuestro país, que más allá de lo que prometen nuestros gestores públicos sirva realmente para aumentar nuestros niveles de seguridad vial cada vez que un nuevo conductor salga a la calle con un vehículo entre manos.

Los profesores de formación vial y las empresas para las que trabajamos somos responsables de la calidad de la formación vial que existe en nuestro país. Por su parte, el Ministerio del Interior, el que lleva todo esto, potencia la mala calidad formativa si no exige que el alumno asista a clase para formarse antes de acudir al examen. Además, el alumno es responsable de su mala formación si no se esfuerza por conseguir lo mejor para sí mismo. Y, finalmente, el entorno que rodea al alumno es altamente responsable de permitir que todo esto siga así, empeore o cambie para mejor.

Así es como lo veo yo. ¿Pensáis que me equivoco de mucho?

Gracias, corzo, por sugerir el debate.
Foto | Andy Karmy, Ministerio del Interior, Katelyn Fay, Tim Schapker, Michael Dornbierer
En Circula Seguro | Autoescuelas, ¿inocentes o culpables?

  • 50679

    Olé!! La verdad sea dicha.

  • 50665

    “No se puede enseñar a conducir sin enseñar a vivir, por lo tanto, uno de los caminos válidos para enseñar a vivir es enseñar a conducir.” ommje

  • s63aut

    Toda la educación es algo global que debe realizarse por un conjunto de personas, por toda la sociedad, la educación vial no escapa a ello y está claro que las personas educadas y responsables también serán conductores y peatones educados y responsables.

  • corzo

    Gracias Josep, estaba esperando este debate y se comentará de forma larga y extendida, como no puede ser de otra manera… así que voy a documentarme…
    Como introducción que más adelante explicaré, este apunte:

    “Toros es a Cultura como Formación Vial es a Educación”.

  • s63aut

    Una vez alguien de Tráfico, no recuerdo quién, dijo que en los países donde la gente no tira papeles al suelo hay menos accidentes, no me sorprende en absoluto esa afirmación, todo es educación, si no tiras papeles al suelo, tampoco te pasas un stop ni le cortas el paso a los peatones.

  • corzo

    Retomando el asunto, comentar que hace falta un nuevo planteamiento sobre el sector de la formación vial, yo diría que necesario si queremos conseguir reducir los accidentes de tráfico. Es complejo el tema pues por un lado interviene la Administración y por otro lado está el sector privado. No entiendo como la Dirección General de Tráfico (en adelante DGT) sigue vendiendo una formación que no existe y sólo hace falta darse una vuelta por las autoescuelas. El monopolio que sustenta da para mucho, pero sin embargo los gastos en indemnizaciones a las víctimas del tráfico es cada vez mayor. Tampoco entiendo como un acreditado o habilitado como profesor de formación vial es preparado por la DGT y sin embargo es la empresa privada la que lleva la gestión, contrata y prepara a un colectivo que se le enseña a instruir y sin embargo es utilizado para que enseñe a los preconductores a superar unas pruebas prácticas, sin aportar los conocimientos teóricos necesarios que lleva consigo la preparación. No interesa la teoría, interesa escoger la autoescuela más barata y sacar el permiso lo antes posible.
    Da la impresión que los responsables de la DGT miran para otro lado, y es más rentable mantener las campañas publicitarias de cara a la opinión pública (como si ellos velan por la seguridad de los usuarios en carretera), pero realmente el problema sigue conviviendo año tras año y sin mejorar o reformarse el sistema preparatorio para obtener las autorizaciones para conducir.
    Si queremos conductores preparados, hay que empezar desde la base, desde la enseñanza pública, y es donde precisamente se demanda, educación vial, puesto que se aprende a ser peatón, conductor de bicicletas, de ciclomotor…,en el caso contrario el resultado sería: jóvenes sin cultura vial que pretenden hacer uso del vehículos a motor.
    Pienso que el Ministerio de Educación debe tomar nota de todo esto y preocuparse más por los jóvenes del mañana. Es más pienso que terminada la ESO, los jóvenes deben de salir con los conocimientos teóricos necesarios para conducir como mínimo el ciclomotor, de esta forma llegaran a dominar un vehículo a motor con más responsabilidad. Mejoramos en seguridad vial si obligamos a cumplir con unos requisitos y de esta manera podemos exigir después a las autoescuelas que las prácticas sean las necesarias para afrontar con éxito los riesgos al mando de un vehículo. El papel del formador lo dejo para otro momento…

  • corzo

    Sobre los profesores de autoescuela, quisiera comentar que ojalá fueran profesores, pero me temo que su labor se reduce a monitor de las clases prácticas y a escasas recomendaciones sobre el “buffet” de test a los alumnos de cara al examen, pero dista mucho de las explicaciones y naturaleza de las normas de circulación, es decir, la teoría pura y dura del manual del aspirante que pasa a ser el libro de consulta de las respuestas a las preguntas sin explicación previa.
    Lo peor del asunto es que la teoría se reduce a un centenar de test, siendo éstos la bolsa de que dispone la DGT para extraer las preguntas del examen, con lo cual si se realizan todos los test el alumno se garantiza un 100% el aprobado. De ahí los cursos express de fin de semana; y si no me equivoco con las autorizaciones para conducir de la clase “C” ocurre lo mismo.
    Hace tiempo se habló de las preguntas con respuestas múltiples y aleatorias por ordenador, pero creo que fue en época de campaña electoral, por lo tanto habrá que esperar a la siguiente.
    Esta gestión que realiza la autoescuela es parecida a la enseñanza privada o como la UNED, es decir, pagas matrícula y a estudiar por libre, el problema viene con las prácticas que depende de la destreza, la soltura, los buenos hábitos y la disposición del tutor o representante legal en cuanto al número de prácticas.
    Si queremos concienciar a los jóvenes sobre el fenómeno vial, estos deben conocer las ventajas y riesgos de la conducción ligada con las normas cívicas.
    Siempre he pensado que la enseñanza pública tiene un gran protagonismo en la enseñanza de los jóvenes, futuros conductores, por lo tanto debería extenderse una materia específica para dichos conocimientos y que fuera impartida por profesores de formación vial.
    Sobre la cualificación del profesor lo dejo para otro momento…

    • pepserra

      la palabra buffet , corzo me trae a pensar que muchos de las organismos de formacion se han convertido en eso…buffets libres…”como pago me llevo , aprendo o me como lo que me de la gana”

      No hay dia que pase que no lo vea en Sanidad..pero ese es otro blog

    • joseannava31

      Corzo lamento la opinión que tienes de los profesores de formación vial, pero creo que estás matando al mensajero. En una guerra el soldado no es el responsable de la matanza, aunque puede desertar y someterse a un consejo de guerra, en formación vial pasa igual. Un profesor está supeditado a un director, que debe gestionar? la formación, y al titular, que es el que paga, aunque si no está de acuerdo con lo que se hace puede ir al paro; pero lo que tiene que hacer un profesor cuando no está de acuerdo con la formación que tiene que dar creo que es otro debate. La burrada de los cursos express y todas las actuaciones encaminadas al aprobado por sí, tienen otros responsables, ya enumerados por Josep. El Ministerio del Interior, como máximo responsable, debería auditar la formación vial y tomar soluciones (petición de auditoria que está en manos del Ministro y de los miembros de la Comisión no Permanente de Seguridad Vial del Congreso), pero ya han decidido su apuesta en favor de la educación vial (hace tres años un alto cargo de tráfico decía que la teórica sería un mero trámite, y ya lo es), cuando educación y formación vial son complementarias e insustituibles, cada una de ellas en el periodo de la vida de la persona que le corresponde. Las autoescuelas, por no programar formación. Los profesores (que no me escondo) por ser demagógicos, hacer criticas genéricas y aceptar lo que pasa sin enfrentarse a los culpables reales. Quiero dar las gracias a los profesores que si se han posicionado, han firmado los manifiestos y se han concentrado en la calle a favor de la formación. En todas profesiones hay buenos y malos profesionales, no seamos genéricos (pisapedales, medicuchos, politicuchos, etc.), lo suele decir quien no tiene razones para argumentar, luchemos por una formación continua del profesorado y una formación vial reglada, la seguridad vial saldrá ganando, que es lo que verdaderamente importa.

      • corzo

        Joseannava31, tienes mucha razón en tu comentario, no pretendo matar al mensajero, como dices, lo que pretendo es que se dignifique la labor del profesor de autoescuela, que se equipare su titulación y que participe en la enseñanza pública. La seguridad vial no se merece una formación planificada por unos y monopolizada por otros.
        Un saludo.

  • amparo19

    Buenas
    Formación es sinónimo de educación? Se supone que el “alúmno”, ya mayorcito él, va a la autoescuela ya más o menos educado y suscribe un “CONTRATO de enseñanza para la formación y adiestramiento en la conducción” (no es cliente?). Cuyo resulatado se verá en las distintas pruebas, alguna con el subtítulo de “control de comportamiento” (actitud-educación-respeto por las normas). Si la superan, se supone que están bien formados y educados? Igual les adiestró un “pisapedales” en diez clases o menos y exibieron un comportamiento exquisito en las clases y en la prueba de exámen con el resto de usuarios y con las normas.

    A lo que voy, yo esta diferencia entre prof. de formación vial y pisapedales, no la entiendo. Pues yo entonces ejerzo de los dos. Con el alúmno que quiere aprender a conducir, está dispuesto a sacrificar tiempo, dinero por supuesto (es lo que más les duele), ponen interés y no sólo van a “sacarse el carné” ejerzo de lo primero y con los que tienen prisas y/o no disponen de pasta (la mayoría), de lo segundo. A estos sólo les interesa sacarse el carné, el conducir no es un fín en si mismo sino un medio, les sobra todo lo que les cuentes, solo quieren el carné. Con estos no hago todo el trabajo que quisiera, pero porque en este caso el cliente que no alumno no me deja.

    Bueno más bien yo a este papel lo calificaría como de “mercenario”. Es esto despreciable? mancha mi honra, mi reputación? es lo que hay. Yo hago más agusto lo primero, es lo que me motiva. Pero quién no ejerce su profesión, presta un servicio a cambio de un sueldo? (aunque no exclusivamente). Claro, estos son los que luego van al exámen y no son aptos ni a la de tres, hechan la culpa al examinador o al primero que se cruce en su camino, y una vez que tienen el permiso sufren ansiedad cada vez que cogen un coche (comentario de estos días).

    Luego, yo conozco gente muy educada en abstracto, que con conocimiento de las normas no las respeta ni como conductor ni como peatón.

    • Josep Camós

      La diferencia existe, ya que son diferentes maneras de hacer. En tu caso, tal y como lo cuentas, yo me decantaría más hacia un “soy PFV que en ocasiones tiene que hacer de mercenario”, más que hacia un “pues yo soy pisapedales”. Según yo lo veo, las dos profesiones son vocacionales. 😉

    • corzo

      Efectivamente no es alumno es cliente, ahí está el problema. Las autoescuelas son centros privados.
      La diferencia está en que los centros privados expiden sus propios títulos y las autoescuelas no.
      ¿No sería más lógico que los PFV y los centros de formación vial fueran del sector público? De esta manera los intereses particulares no afectarían a dicha enseñanza.

      • Josep Camós

        A mí no me parece mala idea, la verdad. Ah, y a mi jefa, tampoco, que en más de una ocasión me lo ha dicho ella misma. 😉

      • pepserra

        corzo
        del clientismo oh!!! que gran punto has tocado!!!hay mucho de que hablar, te lo digo como medico…profesion afin…
        ver mas abajo :

        un mal mas , derivado de esta sociedad de la privatizacion…

  • Josep Camós

    #6, #7, #8

    Otia, nenes, cómo se nota que somos profes. Vaya trío de tochos habéis dejado… XDDD

    • corzo

      Resumiendo Josep, creo que mis comentarios se quedan en monólogos, por lo tanto voy a entrar al trapo: creo que los profesores de formación vial pueden ocupar un importante papel en la enseñanza pública, y dejar las clases prácticas, los cursos de perfeccionamiento, de conducción segura y económica, de prevención vial para empresas, a centros y profesores de FV como hasta ahora.
      Y además Josep, ¿cuantas licencias de aprendizaje a particulares expide la DGT?.

      licencia de aprendizaje??

      • Josep Camós

        Hostia, la licencia de aprendizaje… Una posibilidad que como concepto nunca he llegado a comprender. Si hay alguien experto en Reglamentación que me pueda aclarar qué pintan las L rojas en la formación de los conductores, que no se corte, que estoy dispuesto a abrir mi mente. 🙂

        Sobre la diversificación de la profesión… es que es de cajón. En una educación escolar primaria (esa que antes llamábamos “General” y “Básica”) la educación vial es una obligación moral de toda una sociedad para con los ciudadanos del futuro. Si no es un profesor de formación vial quien se encarga de esa educación, ¿quién?

        Hace un tiempo intentamos “entrar” en un instituto cercano para impartir unas charlas. La respuesta fue una enorme puerta cerrada, ya que las charlas ya las ofrecía la Policía Local. Vale. A partir de ahora, yo me dedicaré a multar todas aquellas infracciones que ellos no sancionan, que son muchísimas cada día. 😛

        • amparo19

          Te cuento un caso de L de fondo rojo. Discapacitada, se compra un cochecito automático con todo (hasta lunas tintadas), lo adapta a su minusvalía, le coloca el doble mando, le coloca las eles fondo rojo y va a la autoescuela. Alumna nueva y un reto para el profe.

          • Josep Camós

            Pero, pero, pero, pero… ¿uno de los requisitos del personal acompañante no era actuar a título gratuito y no estar en posesión del certificado de aptitud de profe a no ser que la solicitante fuera pariente o similares? ¿Y no era sólo para el B ordinario? ¿Y el coche no tenía que ser de cambio manual?

            + Info

          • amparo19

            ojo!, yo solo te hablaba de la L de fondo rojo, V-14 que indica entre otras, que el vehiculo no pertenece a una autoescuela sino a un particular, que se trata de un vh adaptado a las deficiencias, aportado por el alumno…Luego está el caso de las “licencias de aprendizaje” pero no era el caso y no lo he mencionado.

            Saludos a mi Handicapada.

          • Josep Camós

            Ah, vale. Es que ahora yo ya estaba buscando una brújula… XD

        • pepserra

          genial , si señor…

      • amparo19

        Ahí está. La “educación vial”: la educación en valores, la formación del comportamiento, de conductas sociales de convivencia como peatón, viajero o conductor. Todo esto en el aula y desde temprana edad. No hay una Ley de educación? Y por supuesto en la familia.

        La “formación de conductores” en la autoescuela o en la academia de chóferes o como se les quiera llamar. Aspirantes a un permiso con una conciencia formada que consideren el hecho de la conducción algo prioritario y no algo banal. No se verían tantas transformaciones en las personas cada vez que cogen un coche.

        Las dos funciones las puede realizar un profesor de formación vial

  • corzo

    Al final no hablé de la cualificación del profesor y encima dejo abierto el debate sobre las licencias de aprendizaje a particulares… bueno en otro momento.

  • pepserra

    Sabios comentarios los vuestros

    ¿sabeis algo? de esta sociedad que la vivo desde un observatorio tan amplio como es la medicina publica saco la conclusion que :

    -existe una perdida de roles: un profe no es tu amigo, un medico no es tu colega, un padre no es un tio que mola un monton…

    -se propaga excesivamente el concepto de “clientismo” que surge de los entes privados y que otorga en exceso a TODOS los organismos ahora la moda de tratar a sus usuarios como eso: CLIENTES.

    (me hacia gracia cuando deciais lo de los PFV pasados a entes publicos…), sabeis como se llaman o les incitan los politicos a llamar a los pacientes en la sanidad publica? pues eso CLIENTES o USUARIOS.

    -existe una excesiva democratizacion del hijo-alumno-paciente…etc , en areas donde NO deberia existir la democratizacion en aras de una mejor educacion o formacion.
    En ciertas areas de la educacion no puede aplicarse el sistema democratico, util en otras. Cuando un profe dice “esto va asi” no caben discusiones bizantinas , y la voz del alumno, aunque respetable, puede ser perfectamente no procedente e inservible.

    al fin i al cabo una opinion debe llevar detras un fundamento o formacion(a mi el lema de que todas las opiniones merecen ser escuchadas…como que no me acaba de convencer) una opinion formada es tan respetable como otra opinion formada pero no gratuita…cuidado no nos equivoquemos, otro gazapo de la democracia mal entendida…

    -la sociedad que no tolera un NO por respuesta. pero tolera un “bueno es otra forma de mirarlo…”. No es un termino de “mal rollito”. no esta de moda.Todo debe explicarse actualmente , cuando se pronuncia un NO. Esto me recuerda aquella anecdota del que se creia en posesion de la preferencia en cuando se llegaba a una interseccion a toda costa …porque iba por la via ppal.

    -la DEFORMACION vs la FORMACION , que viene de “casa” o los media, i que tanto cuesta vencer(lo veo cada dia en consulta)

    si unimos estos y mas ingredientes ya tenemos una respuesta a muchos interrogantes

    Como vemos no solo es un factor.
    La pedagogia esta cayendo en una cierta peligrosa democratizacion y ahi tenemos los resultados en la publica y privada
    Y no quiero resultar antidemo….

    • Josep Camós

      Muy de acuerdo.

      El otro día le tuve que decir a un alumno lo siguiente:

      Esto que te estoy diciendo NO es una opinión. Es lo que dice la Ley.

      Como si le dijera “patatas fritas”, oye. Los chavales crecen, cada vez más, creyendo que lo que les cuentas es tu punto de vista, cuando no lo es. No sé a partir de qué momento dejó de estar de moda el concepto de autoridad (y digo “autoridad”, no “autoritarismo”), pero como sociedad nos hemos lucido.

      • corzo

        Ser autoridad es tan simple como reafirmarte en tu actividad, (jurídicamente sería otra cosa), controlar la situación, respetar y hacerte respetar, en definitiva ser un profesional.
        El PFV como no está colegiado, no tiene un código deontológico, no tiene cubierta la responsabilidad civil. Tampoco ha sido nombrado o publicado su nombramiento en un boletín oficial, por lo tanto no está revestido de autoridad, simplemente ostenta un certificado de aptitud que le habilita al darse de alta en la DGT para impartir formación vial (teórica y práctica).
        Por cierto dicho certificado de aptitud no está dentro de la enseñanza reglada, es decir, que no tiene equivalencia con otro título reglado al no tener créditos, asi como tampoco ha sido expedido por Educación. Sin embargo, hoy por hoy, el único técnico homologado por la DGT, experto en seguridad vial es el profesor de formación vial y el doble mando todavía lo controla el maestro.
        Referente a la licencia de aprendizaje, es el particular el que puede hacer uso de ella y es tan fácil como solicitarla a la JPT, previo pago de una tasa, el problema es adaptar en tu vehículo el doble mando, aparte de lo costoso, para examinar a tu hij@ casi que no interesa. Esto es exigible pq sino los parques de los extraradios estarían llenos de turismos enseñando a sus progenitores y que a nadie se le ocurra pues le puede caer al padre un delito contra la seguridad vial por cooperador necesario. Todavía conducir careciendo del permiso de conducir es delito.

        • pepserra

          el problema Corzo sigue siendo que incluso la autoridad vestida de parafernalia oficial ha perdido su credibilidad. Ya sea un maestro de secundaria…etc.
          Como decia Josep, la mayoria de gente que crece y aprende , les cuesta entender que a veces un NO por respuesta no tiene por que ser discutido, y menos cuando se trata de situaciones en las que la seguridad vial esta en la mesa.
          Esa resistencia hacia el NO(con fundamento)la notamos todos los que educamos o asesoramos a la gente que crece , y como decia algun sabio: el NO tambien ayuda a crecer o EDUCA, sea en lo que sea…
          Hay personas que no han integrado que cuando van a aprender algo…salvando excepciones, se ponen en manos de…
          no dirigen ellos el timon. Cuesta someterse a alguien experto, porque en esta sociedad parece que TODOS ya hemos crecido expertos en TODO.

          • Josep Camós

            Ahí está el quid de la cuestión, efectivamente. Para mí, mi padre y mi madre son agentes de la autoridad dentro de mi ámbito familiar (y ya hace casi 20 años que dejé el nido) sin que nunca ellos hayan llevado gorra ni uniforme.

            Sencillamente, yo aprendí que había una jerarquía que debía respetarse, cosa que ahora no hay ni por asomo. Y en eso no interviene si el profe está más o menos titulado. El mismo poco caso le hacen al médico (para muestra, aquí tenemos al amigo Pep) o al guardia civil (que a la que se da la vuelta ya se están descojonando de él). Como dice Pep, hoy todo el mundo se cree que es experto en todo porque creemos que a golpe de Google podemos doctorarnos en lo que sea y porque reconocernos como ignorantes de algo está peor visto todavía que en los tiempos de Sócrates.

            No es un problema de titulitis, sino de imbecilidad colectiva… promovida entre todos, ojo. Ahí va un ejemplo: Una de las cosas que más me cuesta hacer entender a los chavales, sobre todo y curiosamente a los mejores estudiantes, es que dentro del coche quiero que cometan errores para que aprendan de esas experiencias en mi compañía y no cuando estén solos ante el peligro. Aunque les digo que son errores controlados, les suena como a que estoy loco o algo. Tienen tanto miedo al fracaso que hasta que no cambian de chip son incapaces de dejarse llevar para ver qué ocurre cuando se equivocan.

            Total, que entre el poco o nulo respeto a la autoridad y el hacer lo que sea por miedo al fracaso, a reconocerse ignorantes… estamos haciendo crecer una legión de histéricos inconscientes que miedo me da pensar lo que va a ser esto dentro de unos años.

  • pepserra

    en resumen: sin una predisposicion a escuchar i dejarse impregnar de conocimiento, desaprendiendo si hace falta …vamos listos, todo lo demas fracasa estrepitosamente.
    Y lo peor de todo, es que hay individuos que pese a lo adoctrinados que esten, cuando salgan de la autoescuela seguiran haciendo lo que les dicte su credo.
    en fin…

  • vial75

    Hola, muy buenas a todos, aunque soy profesor de formación vial durante varios años y leo los artículos todos los días, nunca había decidido a registrarme en la pagina, tal vez por desidia o tal vez porque no tenía nada importante que decir, pero por el asunto y la importancia del tema no me he podido resistira a la idea de poder opinar e intentar poner mi granito de arena a las cuestiones que en el artículo se publican.

    En primer lugar quiero decir que en mi opinión hay una gran diferencia entre formación vial y educación vial. Hasta donde yo sé y por lo que he estudiado y me han enseñado, la formación vial es la que reciben los “alumnos para poder obtener los diferentes permisos de conducir. Sin embargo la educación vial es la educación que le debemos dar a nuestros semejantes (hijos, padres, abuelos, etc…), para poder transitar por las vías publicas y esta desde mi opinion es tarea de todos.

    Con respecto a la formación vial, creo que todos los formadores durante nuestra etapa como tales tenemos diferentes sensaciones, pero todos sabemos donde radica el problema o podríamos decir los problemas.
    Al igual que diferentes materias se dan desde los inicios de la formación, porque no dar la seguridad vial desde esos inicios. Estoy seguro que instaurando la seguridad vial como materia obligatoria en colegios e institutos, de pequeños, cuando llegaran a las edades permitidas para poder obtener los diferentes permisos de conducir, por lo menos llegarian con lo básico bien aprendido, luego todo dependerá de sus habilidades psicomotrices para poder desembolberse con los diferentes tipos de vehículos.
    Se de buena tinta que todo esto que acabo de expresar, numerosos formadores lo piensan, porque es un tema común que mantengo con ellos, creedme y hablo con muchos.
    En una de mis ultimas conversaciones y hablando con alguien que está muy introducido en el mundo de tráfico y de seguridad vial me dijo que el problema está en quien podría dar esa formación en colegios e institutos que yo le exponía, porque como bien habéis dicho, para poder obtener el certificado de profesor de formación vial, los requisitos no son muy altos, pero si es cierto que te especializas en una materia. Tal vez con algun curso que nos ayudara a introducirnos en el mundo laboral y dar clases en institutos podría ayudar, pero puedo asegurar que muchos profesionales de la formación vial serían excelentes profesores, porque no nos engañemos, los profesor de institutos y colegios, aunque tienen sus carreras y demás, no son muy diferentes a nosotros.
    Me gustaría una buena solución a este problema y conflicto, se que está en mano de la administración y sobre todo del ministerio de Educación y Ciencia y que tal vez no interese al sector privado, pero si lo que queremos es crear buenos conductores el día de mañana, empecemos desde abajo, desde la raiz.
    Mas de uno pensará que es una salida laboral ante la precaria situación del sector, pero puedo asegurar que aunque sería una buena salida laboral, el único objetivo de expresar mi opinión al igual que muchos de mis compañeros no es más que educar a esos jovenes que el día de mañana transitaran por nuestra vías públicas.
    Gracias a todos los que me hayan leído y ante todo agradecer la enorme labor a los componentes de circula seguro, la cual leo y aprendo cada día de sus articulos.

    • corzo

      Menos mal que alguien comparte mi opinión¡¡¡, pensé que estaba sólo¡¡¡, bueno sólo falta mandar la pelota al tejado del que corresponda, por lo menos estamos dando una visión constructiva ante el grave problema de los accidentes de tráfico, que no olvidemos que los jóvenes son por desgracia los protagonistas (primera causa de muerte entre los comprendidos entre los 15-25 años). Tienes razón en cuanto a la educación vial desde la base y de forma transversal se imparte en colegios pero creo que de pasada, sí tendría mas proyección en la ESO, pues son los nuevos conductores de ciclomotores, grupo de riesgo, permisibles a obtener la autorización AM y predispuestos a llevar pasajero, aunque el reglamento limita solo a los mayores de 18 años.
      Sobre la cualificación del profesor de formación vial como docente en los institutos, no tendría ningún problema su adaptación si se tiene en cuenta su formación universitaria (diplomado o licenciado, graduado) y un curso puente como el curso de adaptación pedagógica.
      En fin, creo que en cada provincia existe un representante de los profesores, asociación paralela a la de empresarios de autoescuela y es cuestión de plantearse en la Comisión de Seguridad Vial, siendo positivo una buena restructuración de la formación necesaria de cara a los jóvenes, y donde se beneficie el sector público sin tocar el sector privado.
      Un saludo

    • Josep Camós

      Hola, @vial75. Bienvenido a esta jaula de grillos. 😀

      En primer lugar quiero decir que en mi opinión hay una gran diferencia entre formación vial y educación vial.

      No estoy de acuerdo en esto. En el resto del comentario, sí (@corzo, no estamos solos).

      Yo creo que la formación vial es un paraguas que comprende la educación vial y el manejo de vehículos en un entorno viario. En una fase inicial, la familia, la escuela, los amigos, ayudan a la formación del niño para que (por ejemplo) no cruce la calle sin mirar. Y cuando ese niño ya ha crecido, mientras aprende a manejarse con un vehículo entre manos por la calle, se le refuerzan las actitudes de convivencia con el resto de usuarios de la vía. Eso también es educación vial, y forma parte de la formación vial.

      De hecho, no puede haber formación vial sin educación vial. O sí que la puede haber, pero los conductores que se formen así serán los que no respeten ni normas ni señales ni nada de nada. Otra cosa es que esa formación vial, en su vertiente de educación vial, haya que iniciarla desde edades tempranas, algo en lo que creo que todos estamos de acuerdo (y en lo que espero que se evolucione ya para que la formación vial entre de verdad en las escuelas), pero cuando la persona se inicia en la conducción de vehículos, por mucha base educacional que tenga, siempre habrá que inyectarle valores a la par que se le enseña cómo se toma un volante con las manos.

  • vial75

    Estoy totalmente deacuerdo contigo, sobre todo al final del parrafo, tan solo un pequeño matiz, cuando hablas “pero cuando la persona se inicia en la conducción de vehículos, por mucha base educacional que tenga, siempre habrá que inyectarle valores a la par que se le enseña cómo se toma un volante con las manos”.
    – Estoy deacuerdo contigo a la hora de inculcarles e inyectarles nuevos valores a la par que se enseña con un volante en las manos, pero no debemos olvidar y es algo que sé que tenemos presente, que cuando circulamos con un vehículo, no es tan solo un vehículo de motor, lo es tambien un bicicleta que a tempranas edades podemos circulas con ellas, ahí (en mi opinión) es donde se debe empezar a trabajar la capacidad psicomotriz y empezar a aplicar las normas y señales que se han aprendido en el colegio. Obviamente que nadie me entienda mal, no digo que haya que dar clases de bici, pero ahí en la educación, ligada de la mano de la formación, podría ser el inicio de unos buenos conductores.
    P.D. Respeto muchisimo todas las opiniones, pero en definitiva lanzo una pregunta al aire, por si alguien supiera contestarmela.
    – Si todos sabemos que el problema radica en la formación y en la educación vial y todos creemos que se debería instaurar desde pequeños, ¿Porque los de arriba, los que realmente mandan, no se dan cuenta de esto?
    Gracias por vuestra futuras respuestas.

    • corzo

      Desde mi modesta opinión, respondiendo a tu pregunta, creo que tendría que hacerse una reforma muy importante, donde casi todos los ministerios están implicados, empezando por el de Educación y terminando por Industria. Hoy por hoy le interesa más al Gobierno transferir competencias por votos que ponerse a trabajar, no obstante estoy seguro que para el año que viene de cara a las próximas elecciones se hablará mucho de una reforma en la formación vial, tal y como se hizo en la anterior legislatura con la Agencia Estatal de Tráfico…
      La DGT funciona y para los políticos hay otras preferencias, como el desempleo existente, y en cierto modo se entiende. Lo negativo serán los efectos secundarios a corto y medio plazo. Y termino con una reflexión: En educación al buen alumno le dan un título directamente tras su esfuerzo, porqué en la formación vial necesariamente hay que dar clases particulares para conseguir un título?.

  • corzo

    Pienso que existe una deuda histórica con respecto a la educación vial y a las pruebas me remito:

    Decreto de 25 de septiembre de 1934, aprobando el Código de la Circulación y sus anexos.

    Artículo 7.

    El profesorado de todas las escuelas y colegios, tanto oficiales como particulares, está obligado a enseñar a sus alumnos la reglas generales de la circulación y la conveniencia de su perfecta observancia, advirtiéndoles de los grandes peligros a que se exponen al jugar en las calzadas de las vías públicas, salir atropelladamente de los centros docentes, subir a la parte posterior de los vehículos y topes de los tranvías, etc. El Ministerio de Instrucción Pública dictará las oportunas disposiciones que aseguren la conveniente vigilancia del cumplimiento de este precepto.

    Curiosamente dicho artículo estuvo vigente hasta el 8 de diciembre de 2009, fecha de entrada en vigor del Real Decreto 818/2009, de 8 de mayo, por el que se aprueba el Reglamento General de Conductores, publicado en el BOE el de 8 de junio de 2009).

    No quiero ser pesao con este tema pero se merece una reflexión…máxime cuando estamos hablando de uno de los pilares de la seguridad vial: la educación/formación vial.