La educación vial sólo vive de iniciativas aisladas y meritorias

cruzando la calle

“La educación vial sólo vive de iniciativas aisladas y meritorias”: esta afirmación no es mía, sino de la Fiscalía General del Estado, que añade además que la educación vial no ha cambiado en lo esencial. Con esta afirmación se quieren referir a la educación vial infantil, que además de no estar presente de manera “troncal” en los colegios, ha avanzado muy poco en nuestra sociedad si exceptuamos esas aisladas y meritorias iniciativas a las que se referían. Estas iniciativas pueden ser talleres puntuales, campamentos o acciones como las que propone FESVIAL, e incluso la presencia de la Policía o la Guardia Civil en charlas y acciones. Pero que son, a todas luces, insuficientes.

La educación vial es un proceso diario, constante

Hay que ver las veces que lo hemos repetido, pero es que la educación vial debe ser algo constante, continuo, privado, en el hogar y en el día a día de los pequeños, desde muy pequeños. Desde que aprenden a caminar, casi me atrevería a decir. El ejemplo, tanto el bueno para reforzar lo que ellos van haciendo, como el malo, cuando se lo señalamos y explicamos, la educación vial no debería ser nada especial, sino ser uno más de los aprendizajes esenciales en la vida de un niño.

Como sociedad tenemos un problema generalizado, que es el de etiquetar las cosas y hacerlas especiales. Por mi experiencia personal, aunque es la razón menos científica del mundo, cuando diferenciamos entre una serie de tareas y aprendizajes “básicos” (la higiene, comportarse bien, los valores fundamentales, comer de todo, acostarse temprano…) y los “exóticos” (la seguridad vial, por ejemplo), automáticamente estamos prestando menos atención a lo segundo porque lo consideramos secundario. Al diferenciar las cosas estamos relegando unas en favor de otras más “urgentes” o básicas. Y es un error, en cierta medida.

Igual que vamos de la mano al caminar por la acera, o al subir escaleras (habrá niños que no quieran ayuda, otros sí, otros a veces sí y a veces no) podemos repetir las rutinas de seguridad cuando vamos a cruzar la calle por el paso de peatones: miramos a izquierda, derecha e izquierda; esperamos a que el coche se pare del todo antes de cruzar; no se corre por el paso de peatones; y así cada vez.

Pero, ¿qué esperamos? En general nos adecuamos a las campañas puntuales, asistimos a las charlas o a los talleres de seguridad vial, pero luego volvemos a nuestras costumbres y todo lo aprendido se disuelve. Adoptamos la postura cómoda (y hablo de la sociedad en general, no de todos y cada uno de nosotros) y esperamos a que haya “algo” sobre educación vial, o reaccionamos cuando vemos esa campaña que tan mal cuerpo nos ha dejado. El problema de la seguridad vial es que la vemos como algo que nos tienen que recordar: no la tenemos interiorizada como una rutina más del día a día.

Por eso, no tengo más remedio que estar de acuerdo con la frase de apertura: la educación vial sólo vive de iniciativas aisladas y meritorias, y además esperamos a que las instituciones muevan ficha, cuando nosotros mismos podemos hacer mucho más por la educación vial que las propias instituciones. Al no hacerlo, así nos va.

Nota final: he de aclarar que estoy muy a favor de esas iniciativas aisladas y meritorias, por completo, ya que estimulan a la sociedad y son un gran ejemplo a seguir. Todo lo que sea que la educación vial aparezca en los medios es de elogiar. Simplemente quede aquí escrito mi parecer sobre lo que cada uno puede aportar al conjunto, en mayor medida incluso que cualquier iniciativa de las instituciones.

Foto | Max Khokhlov

  • Juan Barberá

    Lamentablemente tengo que estar de acuerdo con la afirmación. Solo he notado la falta de un colectivo dentro de las iniciativas aisladas que se realizan sobre la Seguridad Vial, y es el de los Profesores de Formación Vial, son pocas, pero además son de forma altruista. Hay iniciativas que nos cuestan mucho de sacar adelante de forma individual restando horas a nuestro trabajo diario o al tiempo de nuestras familias. Pero todo esto se compensa con saber que estas aportando algo diferente a esos niños para que en el futuro podamos tener ciudadanos más seguros en el entorno vial.