La diferencia entre 120 y 150 (3)

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Estos últimos días hemos estado hablando sobre las implicaciones Físicas de elevar la velocidad de crucero de 120 a 150km/h. Hoy hablaremos de las consecuencias de las colisiones, cuando se llegan a producir.

Antes de empezar, un aviso. En realidad, aunque es obvio decir que los accidentes a 150 son más graves que a 120 (y de hecho, lo diremos en este post), en realidad es un poco estéril. Porque lo cierto es que si un coche se accidenta a 120km/h, la probabilidad de un desenlace fatal para todos sus ocupantes se acerca al 100%. Incluso con todas las medidas de seguridad modernas. Como no hay nada más grave que la muerte, en cierto sentido podríamos decir que a 150km/h la gravedad hubiera sido la misma.

El motivo por el que puede haber supervivientes en accidentes a altas velocidades es, precisamente, que la colisión no se produce a la velocidad de crucero. La mayoría de las veces, los conductores frenan con el afán de intentar evitar la colisión. Y aquí volvemos a lo que decíamos en el anterior artículo, a 120 es más fácil conseguir evitar el accidente que a 150km/h.

Entremos en materia. En un siniestro, se producen daños debido a que se libera energía de forma incontrolada. Como ya dije en su día, la energía es la capacidad de un cuerpo para producir cambios. Cuanta más energía se libera, más cambios se producen.

Normalmente, usamos la energía de forma controlada, para producir cambios deseables. Por ejemplo, cambiar de sitio, que para eso sirven los coches, ¿no?. El problema surge si la energía se libera de forma descontrolada. En ese caso, como el propio nombre indica, no tenemos control sobre los cambios que se producen. Y, de hecho, la mayoría son cambios negativos. Por ejemplo, nuestra espaciosa berlina puede cambiar y convertirse en un siniestro ataúd de metal a jirones.

Un coche moviéndose a cierta velocidad posee una gran energía cinética. Resulta que la energía cinética es proporcional al cuadrado de la velocidad. Es decir, al doblar la velocidad, la energía cinética se cuadriplica. De 120 a 150km/h, el incremento es de un 56%. La masa también entra en juego, claro: a mayor masa, más energía hace falta para alcanzar la misma velocidad.

Pongamos uno ejemplo práctico. Volvamos con mi coche, que ya se está haciendo famoso en este blog. Su masa, conmigo dentro, ronda la tonelada métrica. A 120km/h, acumula una energía de 555 mil julios. Por poner un ejemplo, un levantador de pesas levantando 200kg hasta una altura de dos metros y medio, gasta la misma energía tras unas 113 repeticiones. En cambio, a 150km/h, la energía se eleva hasta los 868 mil julios; unas 177 repeticiones de nuestro forzudo.

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Como ya hemos dicho, normalmente las colisiones no se producen a la velocidad máxima, sino que los desafortunados conductores intentan frenar poco antes de accidentarse. De nuevo, pongamos un ejemplo numérico que nos permita comparar.

Supongamos que la colisión se produce a causa de una maniobra inadecuada. Por ejemplo, un coche se cambia de carril sin vernos, y reaccionamos (erróneamente) dando un volantazo y frenando a tope. La hostia nos la metemos contra un quitamiedos, u otro elemento que está quieto (no aporta más energía a la colisión), tras recorrer en diagonal unos 50m.

Supondremos que la frenada es óptima según los datos que manejábamos ayer sobre mi propio coche coche: unos 8300N totales que producen una desaceleración de aproximadamente 30km/h por cada segundo que el pedal está pisado a tope. Os ahorraré los detalles de la fórmula necesaria para hacer el calculo de la velocidad final tras esos 50m de frenazo

Si la velocidad original era 120km/h, tras frenar a lo largo de esos 50m, habremos conseguido reducir hasta 60km/h. Casualmente, esa es aproximadamente la velocidad a la que se hacen los crash tests, que tantas estrellas proporcionan a los nuevos modelos. No lo pasaremos bien, pero tenemos ciertas esperanzas de sobrevivir. A esta velocidad de colisión, la energía cinética es de unos 140 mil julios.

En cambio, si la velocidad de crucero era 150km/h, esos 50m sólo nos permiten disminuir hasta los 108km/h. Fijaos, aunque la velocidad de crucero sólo aumenta en un 25%, con cincuenta metros de frenazo la velocidad de colisión aumenta en un 80%, ya que los frenos han tenido menos tiempo para actuar. La energía disipada en la colisión será de 453 mil julios, lo cual representa más del triple, un aumento del 222%.

Voy a volverlo a decir para que quede bien claro. Si tenemos 50m para frenar a tope, a 150km/h la energía disponible para provocar daños se triplica en comparación a los 120km/h.

Los crash-tests garantizan que la energía liberada durante la colisión a unos 60km/h reales (tras la frenada) se invierte en producir cambios programados en la carrocería. Con lo cual, se evitan cambios negativos en los ocupantes.

Ahora bien, si la colisión se produce a 108km/h reales, una vez se han producido los cambios controlados en la carrocería, aún sigue habiendo dos veces más la energía original para producir más cambios. La probabilidad de que parte de esa energía se invierta en cambiar la forma de nuestro cuerpo empieza a ser alarmante. Sacad vuestras propias conclusiones.

En Circula seguro | La diferencia entre 120 y 150 (1, 2, 3 y 4)
Fotos | Nils van der Burg, Mikelo

  • Ni Isaac Newton lo explicaría mejor, es más yo creo que con esta Trilogía (no se si te queda algún articulo más) el que no quiera entender, dificil será que lo haga por otros medios.

    Un saludo