La DGT sondea modificar los límites de velocidad, otra vez

Autopista

En agosto del 2011 cuando la DGT, dirigida en aquel entonces por Pere Navarro, se planteó disminuir los límites de velocidad en carreteras convencionales. Todavía resonando en los oídos la reducción de velocidad en autopistas, aparecía un nuevo globo sonda.

¿Y qué fue de aquello? Pues nada más se supo hasta casi un año después. Hoy, el Ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, anunciaba que la DGT se estaba planteando una nueva reforma en los límites de velocidad. Alguien cogió una libreta vieja que estaba por los despachos de Tráfico y se dio cuenta que había una anotación al margen: reducción de velocidad. O no porque a la vez que en un sitio se leía que los querían bajar, en otro sitio nos decían que no. ¿Alguno se aclara? Yo la verdad es que más bien poco. Pero vamos a ver que dice (o no), el Ministro.

En un principio, el Ministerio del Interior del que depende la DGT, ha comenzado a estudiar que la diferencia entre límites de velocidad en autopista y carretera sean más amplios. Existen tres posibilidades distintas: aumentamos la velocidad en autopistas, reducimos la velocidad en carretera o, hacemos las dos cosas a la vez. Pero como bien ha planteado Josep, no se pueden modificar los límites a la ligera y en todas las circunstancias.

La razón es muy sencilla: una variación en los límites de velocidad puede crear un efecto rebote en los conductores y que entonces, no los respeten ya que ellos consideran que la velocidad impuesta no tiene relación con la carretera por la que están circulando.

Por poneros un ejemplo de dos autopistas conocidas en el norte: la Autopista del Huerna y la Autopista Y. Ambas tienen un límite de velocidad de 120 km/h con señales de recomendación en determinados puntos. Pero en la primera, hay que ser un conductor bastante “aventajado” para mantener la velocidad máxima y en la segunda, hay que ser un conductor suicida para intentar ponerse a ella.

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La sucesión de curvas y fuerte pendiente en el Huerna crean una vía peligrosa en la que, salvo raras excepciones, los conductores circulan por debajo de la velocidad máxima menos en los túneles, limitados a 100 y que gran parte de ellos no respetan ya que son rectos y casi sin pendiente con lo que les parece mucho más seguro circular a 120, aunque no haya arcén, visibilidad reducida y carriles más estrechos. Y por supuesto, pegados unos a otros.

En el segundo caso, la Autopista Y, la masiva afluencia de tráfico hace que la velocidad media sea inferior, que no se respeten las distancias de seguridad y que los accidentes por alcance sean prácticamente semanales por no decir diarios. Si en un tramo alcanzas los 120, al momento circularas a 90 o 100 y como la sensación de velocidad es menor, circulas pegado al coche de delante como si de una avenida de ciudad se tratase.

En la otra cara de la moneda tenemos las autopistas por Castilla, amplias, prácticamente rectas o sin apenas pendiente en la mayor parte. Aquí si se podría plantear una modificación del límite pero con algo que no tenemos: una mejor Educación Vial en la que la distancia de seguridad, el uso de los carriles y las distracciones al volante se reduzcan drásticamente.

Por su parte, en las carreteras convencionales ocurre una situación similar ya que nos encontramos algunas en las que la velocidad genérica de 90 es poco más que suicidarse, y otras que a 100 da la impresión de ir despacio por su orografía o construcción. ¿No sería más sencillo utilizar una señalización adecuada a las circunstancias? Y lógicamente, adecuar nuestra conducción a esa señalización.

¿Cuántas personas respetarían una velocidad de 80 en una carretera por la que llevan toda la vida circulando a 100? Pocas, muy pocas. Y si la carretera lo permite, no existen puntos negros (que siempre es mejor arreglarlos que señalizarlos) y la siniestralidad en ella es baja, ¿Por qué modificar la velocidad?

La solución no pasa por modificar los límites sino en estudiarlos, analizarlos y comprobar si los existentes actualmente están correctamente elegidos, tanto los específicos como los genéricos. Con ello podremos ver si de verdad es seguro variarlos.

Vía | Motorpasión, Público, La información
En Circula Seguro | La DGT propone una nueva reducción de velocidad en carreteras convencionales