Hacia la gestión total del tráfico en la nube: este es el proyecto de la DGT

La conectividad y las nuevas tecnologías están transformando nuestra vida en muy poco tiempo. Como así lo hicieron las diferentes revoluciones industriales de los siglos XIX y XX, ahora estamos inmersos en la tercera. En este caso, digital. Un revolución digital que ha dado paso a la Era de la Información, donde internet se ha erigido como el motor de profundos cambios socioeconómicos. La mayoría de nosotros no contemplamos vivir sin internet o simplemente sin teléfono móvil, cuando en realidad sólo hace escasos 20 años que empezó a generalizarse su uso.

Pero en este “era digital” aún no se ha logrado la teletransportación. Seguimos necesitando de los vehículos para trasladarnos de un lugar a otro. Lo que sí que ha cambiado gracias a la tecnología digital e internet es la gestión de la movilidad y tráfico de vehículos. La movilidad gana en eficacia y desde la DGT nos hablan ya de la revolución de la movilidad inteligente con el futuro proyecto DGT 3.0. Vamos a ver en qué consiste.

Del infinito al más allá con la plataforma digital DGT 3.0

Nos vamos acostumbrando a que nuestros vehículos dispongan de sistemas que permiten la conexión a internet. En un futuro cercano, también nos habituaremos a que estén conectados entre ellos, y esto es una gran novedad, a las diferentes vías por donde circulen.

Dentro de la plataforma digital DGT 3.0, se implementará la traducción de esa ingente cantidad de datos para mejorar la vida del conductor, de cara a su seguridad y de la eficiencia en los diferentes trayectos que realice.

¿En que se traduce lo de la gran nube digital controlada por la DGT?

En ventajas, según Jaime Moreno, subdirector general de Gestión de la Movilidad de la DGT, serán tres:

  • información de interés para el conductor, y personalizada en su área de influencia
  • una cobertura eficaz y un control mayor de las vías de circulación
  • información en tiempo real de la presencia de vehículos lentos, desperfectos en la calzada, alertas meteorológicas… En general, de casi de cualquier aspecto que pueda provocar un accidente

Según la DGT, la implantación de la nube digital ha comenzado este mismo año y estará en pleno rendimiento para 2018.

¿Y cómo repercutirá en la Seguridad Vial el proyecto DGT 3.0?

La interacción de todos los dispositivos conectados entre sí (los smartphones de los conductores, los dispositivos entre los vehículos, y a su vez, con las vías de circulación, y por último, de todos estos con la DGT… ) provocará una gran nube digital donde se envíen y reciban incidencias acerca del tráfico a tiempo real.

Es casi de lógica pensar que esto hará que los conductores, y los propios automóviles (en función de su carácter autónomo) puedan anticiparse a cualquier peligro que pueda aparecer y que no esté previsto desde circunstancias normales. ¿Cómo? A través de los diferentes avisos que desde la DGT se enviarán a los propios vehículos, y/o a los conductores de dichos vehículos.

Otros buenos efectos secundarios de la nube serán la gestión del tráfico de una forma más inteligente y eficaz. Se anticiparán los atascos, las congestiones y los efectos perniciosos producidos por los percances que aún así, seguirían dándose. Esta capacidad de adelantarse, conllevará una mejora en la Seguridad Vial.

 

La información es poder, pero también hay que protegerla (y protegerse)

Vicente de la Cruz, responsable de geograma/Tom Tom, entidad que colabora con la DGT, señala que esta información que se obtiene y se recoge de forma anónima. Es decir, no se asocian a un vehículo particular conducido por una persona en concreta. Y remarca, los datos de tipo personal no se utilizan ya que son desestimados. También, según los responsables de la DGT, todos los datos e información que se emitan desde los diferentes dispositivos alojados en los automóviles serán procesados, refinados y tratados de forma anónima por el organismo.

En cualquier caso, son los fabricantes los que también están bastante preocupados por los posibles “hackeos” de los dispositivos electrónicos y conectados de los vehículos. A medida que los coches sean cada vez más autónomos, serán cada vez más vulnerables a posibles intervenciones de mala fe. Por lo que es importarte que estén completamente protegidos. Aunque por otro lado, también debería implantarse la posibilidad de que sea el conductor “real”, los seres humanos, quienes tengan la última palabra si el coche ultraconectado y autónomo fallara.

Automóviles como aviones comerciales

El coche autónomo, la conectividad, las últimas tecnologías, la nube digital… todos estos cambios, todos estos avances son una auténtica revolución en la historia del automóvil y de los medios de transporte terrestre (las motos y camiones también están implicados). Y da la sensación de que se están adaptando a una forma de funcionamiento semejante a la de los aviones comerciales.

¿Qué es si no el llamado “piloto automático” de los aviones en comparación con la conducción autónoma? Se dice que los aviones comerciales son el medio de transporte más seguro que existe. Por tanto, la conversión de los vehículos en pequeños aviones terrestres, hiperconectados entre sí, y con todos los demás actores que forman parte de la circulación, nos invita a pensar que los conductores y pasajeros en un vehículo, estarán cada vez más seguros.

Tampoco debemos dejar de lado que las máquinas también se equivocan. Como los humanos, sí. Pero por mucho que enseñemos a aprender y a mejorar a las máquinas (la llamada inteligencia artificial), aún no hemos podido hacerlas responsables. Un valor, o una cualidad la de la responsabilidad, que es eminentemente humana. Por lo que seguimos siendo los responsables de velar por nuestra seguridad y la ajena. Una cualidad que debemos seguir ejerciendo al conducir cualquier vehículo, por más o menos autónomo, conectado o inteligente que éste sea.

Puedes conocer más acerca del proyecto DGT 3.0 en este reportaje de la revista de la DGT.

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