La curiosa influencia del estímulo visual

Guardia Urbana

Resulta sorprendente como *nuestra actitud al volante puede venir a menudo tan condicionada* por los símbolos explícitos o implícitos que captamos alrededor nuestro.

Siempre me ha hecho mucha gracia ver como los coches que circulan alrededor de un vehículo policial *se vuelven de repente respetuosos y educados*: poniendo el intermitente para cualquier cambio de carril, circulando a una velocidad razonable, cediendo el paso a otros vehículos…¡y hasta parándose en los pasos de peatones!

Pero esos coches que por unos instantes son un ejemplo de educación al volante, son los mismos que aprietan el gas a fondo en el preciso instante que el vehículo policial se desvía hacia otra calle, saltándose todos los ámbar necesarios para ganar el tiempo perdido haciéndose el “buen conductor”.

Con los motoristas que van en scooter blanca y vistiendo un peto amarillo fosforito pasa una cosa muy similar. *El miedo a que lleve talonario en el bolsillo* hace que la mayoría de conductores dulcifiquen su conducta en presencia de esa misteriosa figura que, por si las moscas, preferimos ver como un agente de la autoridad. Ídem con los coches parados en la cuneta de cualquier carretera…frenaremos, que no sea un radar…

Siempre me fijo en estos pequeños detalles, y la verdad es que dándole vueltas a la cabeza, hacen que *me pregunte muy seriamente si el mejor camuflaje consiste en usar turismos de calle normales* para que no se asocien con vehículos policiales, o darle la vuelta por completo al asunto.

¿Os imagináis que todos los coches que pisaran la vía pública fueran obligatoriamente pintados como los coches de la policía local o la guardia urbana, pero sólo algunos lo fueran realmente? No me cabe ninguna duda de que el hecho de sentir la amenaza en cada uno de los vehículos que nos rodean haría que, “por si acaso”, *todo el mundo respetara las normas y fuera un poquito más cívico al volante*.