La crisis también afecta a la conducción.

atasco.jpg

La crisis ya hace tiempo que llegó y como si de un invitado gorrón se tratase ha ha llegado para quedarse. Tiempo de vacas flacas que ya no sólo nos afecta a situaciones que podríamos determinar cotidianas sino que también tiene sus efectos en el tráfico y la seguridad vial.

En el lado positivo, siempre hay que encontrarlo, se ha reducido el uso del vehículo privado como transporte personal. Pero como los trabajadores tienen que seguir cumpliendo en sus puestos de trabajo esto ha dado lugar a que por un lado aumente la utilización del transporte público y por otro el uso compartido del vehículo privado entre amigos o compañeros de trabajo.

También en la parte positiva podríamos agrupar a todos aquellos conductores que han decidido combatir la crisis mediante la realización de una conducción más económica. Seguro que más de uno ha seguido los consejos de Javier Costas para ello. Y aunque con menor relación con lo anterior, a la hora de llenar el depósito ya no se oye tanto el: “Lleno, por favor” y se recurren a cantidades más pequeñas de combustible.

Otra actitud palpable en los conductores es que realizan una conducción más tranquila por el temor a ser multados. Se corre menos y se cometen menos imprudencias. Si se respetan los límites de velocidad, el consumo será menor y el riesgo a ser multado será mínimo. Menos gastos que son bienvenidos. Pero por contra, se percibe un cambio en el comportamiento a la hora de ponerse tras el volante. Los conductores se notan más neviosos, más distraido y sobre todo más agresivos.

Del negativo también aparecen ciertas actitudes nada convenientes. El presupuesto para mantenimiento del coche se ve reducido, aunque no hay que tener muchos dedos de frente para saber que eso sería una de las últimas cosas que deberíamos hacer. Una cosa es no tener el coche limpio como una patena y otra muy distinta es racanear en un cambio de pastillas de freno o pensar que los neumáticos nos pueden durar otros 1000 kilómetros más. Sería mucho más conveniente aparcar el coche y recurrir al transporte público, que utilizar el primero si somos conscientes de que no se encuentra al 100%. No es sólo el coche, son nuestras vidas.

Quizás uno de los sectores más afectados, y al que todos conocemos por sus, casi diarios, despidos masivos, es el automotriz. A día de hoy la gente se piensa mucho la compra de un coche nuevo, y en muchos casos se decide posponer la misma. Pero también se encuentran en la misma situación las autoescuelas. Sacarse el carnet es un propósito que muchos están aparcando hasta nueva orden. Incluyendo una gran cantidad de aspirantes que deciden abandonar o aplazar una vez que ya han comenzado su periplo por la autoescuela.

Vía | Fesvial