La correcta visibilidad como seguro para los que nos rodean

Mala visibilidad
Si hablamos de visibilidad nos viene a la mente, seguramente, uno de estos tres temas: la visibilidad de motoristas y ciclistas; la visibilidad en malas condiciones atmosféricas; la visibilidad nocturna. Y seguro que pensamos en visibilidad como “ver a los demás”. El problema muchas veces es la visibilidad que nosotros tenemos del exterior de nuestro coche: no es que los demás no destaquen, es que nosotros no los vemos.

Es tan importante o más que nos hagamos ver, como que pongamos todo de nuestra parte para no tener ninguna barrera que nos impida ver con claridad. De las superficies acristaladas que nos dan visibilidad hacia fuera ya nos habló Josep, pero ¿cuántos conductores mantienen impolutas las lunas y espejos de sus coches? Ese es el problema.

Mantener limpio el coche es un gasto, y hoy no está el cuerpo para incluir más gastos a la economía doméstica. Sin embargo, si no mantenemos al menos las lunas limpias podremos tener algún disgusto más gordo que el desembolso de lo necesario para mantener la visibilidad al 100%. Hay razones de peso para mantener siempre limpios los cristales y espejos (tanto interiores como exteriores):

  • La obvia: cuanto más limpio mejor y más lejos veremos.
  • Cansaremos menos nuestra vista y la fatiga al volante (o al menos, más lentamente).
  • Con lunas limpias evitaremos mayor suciedad en el momento de empezar a caer la lluvia.
  • Evitaremos el deslumbramiento en condiciones de mala visibilidad por lluvia o niebla, especialmente de noche.

Noche lluviosa

Basta con recordar las lecciones de Jaume sobre la dispersión atmosférica que sufre la luz del sol para entender la importancia de mantener las lunas limpias. Pensemos que nos podemos quedar deslumbrados en muchas más situaciones de lo esperado, no solo en un día de sol. En la nieve, por ejemplo, podemos recibir luz intensa en cualquier momento, reflejada por cualquier objeto nevado; en un día de lluvia y nubes negras, cuando se abre un claro y nos encontramos de repente con el resol; de noche y con mucha lluvia, cuando alguien no controla sus luces y nos deslumbra inadvertida pero intensamente. O con niebla, como comentamos.

Y si es importante mantener las lunas y retrovisores impolutos en su parte externa, también lo es hacer lo propio en el interior del coche. La cara interna del parabrisas puede tener una gran cantidad de suciedad en la forma de grasa o, simplemente, la acumulación de vaho. Vapor humano, vamos. Con el tiempo, todo se ensucia, y si cometemos el error de limpiar con la manga del jersey el interior del parabrisas, mejor pensemoslo dos veces y apliquemos un limpiador adecuado hasta que quede brillante y transparente. Que es lo suyo.

Todo lo que hagamos para mejorar la visibilidad desde dentro del coche (lunas, retrovisores, ventanillas) redundará en nuestro beneficio, porque nos cansaremos menos, y en el de los demás, porque tendremos todo a nuestro alcance para verlos en el peor momento, el inesperado.

Fotos | Yuya Tamai, trdesignr