La colocación de los SRI sigue siendo una asignatura pendiente

SRI
Los Sistemas de Retención Infantil son viejos conocidos aquí en Circula Seguro. Los examinamos a fondo en nuestro glosario, y seguro que todos tenemos muy claro qué tipos de SRI existen, los rtamos de peso del niño que soportan, y muchos detalles más, como la forma de anclaje (cinturón o por ISOFIX).

El caso es que en nuestra sociedad muchos conductores circulan con niños como pasajeros, unos dos tercios aproximadamente. De ellos el 90% utilizan correctamente los SRI, algo que nos alivia todo lo que nos horroriza el otro 10% que afirma que, a veces, no utilizan ninguna silla homologada para llevar a los niños. Es decir, que o bien transportan a los niños en brazos (muy mal), o bien los colocan como si fuesen una bolsa de la compra (bastante peor), ¿no?

Niño en el coche, niño en su SRI

No parece que sea muy complicado de cumplir. Si el niño entra en el coche, debe acomodarse en su correspondiente sistema de retención. Es vital, y nunca mejor dicho, pues los sistemas de retención de serie no pueden protegerlos adecuadamente. Y en realidad no valen excusas, aunque podamos pensar que en una urgencia de esas en las que tenemos que ir al hospital sin perder tiempo es prescindible sentarlos en su lugar.

La mayor proporción de fallos están en el uso incorrecto de los SRI (36%), mientras que llevar el arnés holgado (13,7%) o no ajustar bien el guiado incorrecto de los cinturones (7%) completan eta gama de errores comunes. Esto creo que es debido, en parte, a que no se comprende bien la forma de asegurar al niño, y en otra parte a las prisas, que nunca son buenas consejeras.

Lo más preocupante es que la mayor tasa de errores en la colocación se da en el Grupo 0+, donde casi el 44% de los niños van mal colocados en el asiento. Es muy grave porque se trata de los niños más pequeños (hasta 13 kg), y una mala colocación puede suponer sufrir lesiones graves en cuello y torso.

No cuesta nada revisar el correcto anclaje y sujeción de los arneses y del SRI en su conjunto, consultando siempre que sea necesario a quien nos pueda aconsejar o enseñar, ya sea el dependiente de la tienda donde adquiramos el producto, o recurriendo a expertos de la marca, por ejemplo. Lo que no podemos es caer en la desidia cuando lo que está en juego es la vida, o como mínimo la salud, de nuestros hijos.

Vía | El Mundo