La biblia de las curvas 2: el control del gas

Motorbike Drift

Tras conocer en la primera parte cómo se ejecuta la técnica del contramanillar y las técnicas de supervivencia, hoy vamos a hablar sobre el control del gas, algo muy importante. Dependiendo de cómo actuemos sobre el acelerador, podremos conseguir trazar las curvas de una forma más eficaz y con mayor seguridad.

Lo primero que debemos entender es que el acelerador nos permitirá transferir parte del peso al neumático trasero o al delantero, en función de si estamos acelerando o por el contrario, hemos soltado completamente el puño del gas y el motor está ejerciendo una retención sobre la motocicleta.

La adherencia de los neumáticos depende en gran medida del peso que podamos llevar a cada uno de ellos. La huella del neumático no es constante y en función de la cantidad que podamos llevar sobre uno u otro, tendremos mayor o menor agarre. Lógicamente dentro de unos límites ya que si en algún momento, el peso es superior que el agarre en una curva, deslizará y nos iremos al suelo.

Cuando llegamos a una curva, soltamos el acelerador y aplicamos los frenos. En una moto, la mayor potencia de frenado se sitúa en la rueda delantera ya que en deceleración, una gran parte del peso pasa a estar sobre esta y la suspensión nos permitirá una mayor capacidad de frenado.

El neumático se deformará, aumentando su capacidad de agarre y con ello, la potencia de frenado disponible. La parte trasera se aligerará e incluso puede llegar a levantarse si somos demasiado bruscos con el freno delantero. Una vez en la entrada de la curva, soltaremos los frenos y comenzaremos a trazar la curva. ¿Y cuándo aceleramos? Cuanto primero mejor, pero utilizando para ello una técnica muy concreta.

El control del gas

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Al igual que en la entrada de la curva transferimos peso a la rueda delantera, ahora tendremos que hacer lo mismo sobre la trasera. Para ello, la única forma es abrir el puño del gas. De esta forma, el peso irá hacia la rueda posterior y de nuevo, el aumento de la huella del neumático en contacto con el asfalto nos permitirá disponer de más agarre.

El acelerador lo deberemos abrir con suavidad (esta suavidad será mayor cuánto más inclinados estemos) y progresivamente iremos aumentando su apertura a medida que vamos trazando la curva y disminuyendo el ángulo sobre el asfalto. Una vez que hemos empezado a acelerar, evitaremos soltarlo de nuevo. Por ello, lo haremos cuando estemos completamente seguros de que podremos trazar toda la curva.

Si por el contrario, dudamos y soltamos el acelerador, crearemos una inestabilidad en la moto ya que de repente pasaremos ese peso que tenemos en la parte posterior a la rueda delantera, pudiendo sufrir una pérdida de adherencia repentina. En este caso, tendremos que utilizar la técnica del contramanillar, es decir, girar el manillar en la dirección de la curva lo que nos permitirá levantarla con la máxima celeridad y con suerte, evitaremos la caída.

De igual forma si durante la trazada encontramos cualquier obstáculo en la carretera, ya sea aceite, gravilla, arena, etc; no frenaremos ni soltaremos el puño del acelerador. Levantaremos la moto para evitar una pérdida de adherencia e inmediatamente, en cuanto haya pasado el peligro, volveremos a inclinarnos para acabar de trazarla.

A continuación, os dejo la segunda parte del vídeo en el que podréis ver todos estos detalles con la ayuda de imágenes.

Fotos | BotheredByBees 1, y 2
En Circula Seguro | La biblia de las curvas 1: contramanillar y reacciones de supervivencia