La alarma social y la mejora de la seguridad vial, ¿cuál es la responsabilidad real del ciudadano?

Ciudadano

En la actualidad estamos viviendo de cerca dos casos en los que se ha puesto de relieve la importancia de la *implicación de los ciudadanos* en la mejora de la seguridad vial. A finales del año pasado, la plataforma *Ponle Freno* hizo un llamamiento para conseguir un mapa de la peor señalización de nuestras vías, y no hace ni un mes que saltó a la luz el vídeo grabado en la M-607, que ahora ha servido de punto de partida para una investigación oficial sobre el estado de la vía, y es que la *Fiscalía Provincial de Madrid* ha pedido un peritaje oficial sobre el kilómetro 28,800 de esa carretera, un verdadero punto negro de la red viaria.

Los dos casos apuntan hacia una misma dirección, que es la implicación del ciudadano _de a pie_ en la mejora de la seguridad vial por la vía de la *alarma social* creada alrededor de un problema. Pero, ¿cuál es la *cuota de responsabilidad* que le corresponde realmente al ciudadano en todo esto?

Preguntada esta cuestión de una manera diferente y complementaria, ¿no es acaso *la Administración* la responsable, como titular que es del entramado viario, de que todo esté y permanezca en perfecto estado de conservación y mantenimiento?

Una primera respuesta parece indicar que así es, que *la Administración es la titular* y responsable de las vías y de su mantenimiento, por lo que a ella le correspondería en principio el papel de controlar la idoneidad del estado de conservación de las calles y carreteras que empleamos y de sus elementos propios de la seguridad activa, tales como el asfalto o la señalización, y de la seguridad pasiva, como son por ejemplo las barreras protectoras.

Pero podemos enfocar el asunto desde otro prisma, y es que *la Administración bien puede reclamar del ciudadano* su colaboración en principio desinterada pero al fin y al cabo interesada en que el problema se solucione, por lo que bien puede valer la afirmación según la cual unos cuantos millones de ojos ven más que los ojos de los encargados oficiales de supervisar el estado de conservación de las vías.

Y si damos un paso más podemos encarar la cuestión desde una tercera óptica, que no es otra que la suma de las dos anteriores añadiendo un pequeño matiz nada desdeñable, puesto que todo lo cambia. ¿Quién debe velar por que las vías se mantengan en buen estado? Su titular. ¿Y quién es el titular de las vías? La Administración Pública. Pero, ¿quién debe velar por que una administración cumpla con sus obligaciones? Las personas que mandan sobre esa administración. ¿Y quiénes mandan sobre la Administración? *Los ciudadanos*, que para eso pagamos con nuestros impuestos, directos e indirectos.

Dicho de otra manera: la responsabilidad del ciudadano comienza en el punto en que el ciudadano es el *supervisor de las tareas* de su empleado, que no es otro que la Administración. Y lo de tomar fotos o grabar vídeos sobre problemas concretos es secundario.

Y vosotros, ¿cómo lo veis? ¿Soy un iluso por pensar así o estamos en el camino de recuperar el mando de nuestras administraciones y hacerlas verdaderamente nuestras?

Vía | prnoticias
Foto | Sebastiano Pitruzzello