La actitud de desconectar cuando estamos al volante

Violencia gestual

Hace algún tiempo desgranamos a fondo el problema del estrés en la conducción. Nos referíamos entonces al estrés continuado como motivo de distracción, fatiga y cansancio. Y esos son tres factores que aparecen como determinantes en buena parte de los siniestros viales.

Ahora sabemos que el 77% de los conductores españoles conduce bajo estados de estrés. según un estudio realizado por Attitudes, una iniciativa social de Audi creada para expresar su compromiso con la promoción de la educación vial y la protección del medio ambiente. Son más de tres cuartas partes de los conductores y conviene estar alerta, porque la cosa puede incrementarse aún más durante los próximos meses.

Hay que reconocer que el clima general no acompaña. Corren tiempos de crisis y la cadena económica va transmitiendo sin piedad las dificultades que experimenta cada elemento al siguiente: hoy tú no compras, mañana yo no compro. Crece la presión en las empresas y esta presión se repercute sobre cada uno de nosotros. Vamos estresados y todo hace indicar que seguiremos estresados durante algún tiempo más.

En medio de este escenario, ¿qué podemos hacer como conductores?

Velocidad

Lo primero es tomar conciencia del problema. El factor humano está presente en más del 90% de los siniestros que tienen que ver con la carretera. Es el conductor quien lleva las riendas de su vehículo. Por eso, de sus aptitudes y actitudes dependerá que sus desplazamientos acaben en el lugar de destino o bien terminen de forma abrupta en medio de la carretera.

El 60% de los conductores cambia su actitud al volante cuando tiene prisa. Esta forma de proceder tiene su base en dos aspectos fundamentales. De un lado, la falta de una actitud prudente al volante: a mayor velocidad, menor tiempo disponible para reaccionar ante un imprevisto. Del otro, la falta de reflexión: por mucha prisa que tengamos, por regla general circular a más velocidad no va a hacer que lleguemos mucho antes, porque el tráfico tiene un número suficiente de elementos que distorsionan la relación matemática entre velocidad y tiempo.

Un semáforo que se nos pone en rojo, un coche que se nos cruza por el camino, un peatón intrépido que nos hace dar un frenazo, no sólo son elementos propios del tráfico que nos hacen perder tiempo, sino que cuando nos enfrentamos a ellos a una velocidad inadecuada podemos crear una situación de peligro que no tiene sentido alguno y que difícilmente se justifica con la razón que nos hace correr.

¿Qué sucede cuando tenemos prisa y aun corriendo más no llegamos a tiempo? Que cambia nuestra actitud: nos ponemos de mal humor. Y el mal humor sumado a la prisa fácilmente deriva en estrés continuado. De esta forma, tenemos el cóctel perfecto para acabar chocando contra lo que sea.

Colisión entre turismo y bicicleta

Tras el siniestro viene el lamento: ¿Por qué no lo vi? En la mayoría de ocasiones la respuesta es más que evidente: porque nuestras condiciones como conductor no eran las más adecuadas. La madurez que se exige de un conductor contempla, entre otras cosas, la capacidad del conductor de cambiar de registro cuando se sitúa a los mandos de un vehículo. Conduciendo no somos ni médicos ni albañiles ni profesores ni hipotecados. Somos conductores, elementos de una cadena social que se denomina tráfico. Si fallamos como eslabón, el problema está servido.

Saber desconectar es relativamente fácil. Basta con alejarnos de las distracciones cotidianas pensando simplemente en lo que estamos haciendo al conducir, que no es poco: Ahora viene ese coche por ahí, ahora el semáforo hace demasiado rato que está en verde y seguro que se me cambia a rojo, ahora miro mi velocidad, ahora miro por el retrovisor… Esos son los pensamientos más o menos conscientes que nos sitúan en un marco de seguridad y nos alejan de tener un susto. Todos aprendimos a hacerlo cuando nos enseñaron a circular. Por eso digo que saber desconectar es fácil. La cuestión es querer desconectar, tener la actitud de desconectar cuando estamos al volante. Y ya se sabe que querer es poder, así que…

Vía | Europa Press

Foto | Archivo, Flickr (doviende, rick)

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