Hoy se celebra el día mundial sin coches…

Dia sin coches en Madrid, 2006

… y mañana ya veremos. De momento sabemos que en algunos municipios la última convocatoria tuvo un tibio seguimiento del 6 al 11%, y eso a pesar del truco de aumentar unidades de transporte público para conseguir ganar afiliados de última hora.

En 1974 y a la sombra de la crisis del petróleo, diversos gobiernos europeos expresaron la idea de celebrar un día sin automóviles para concienciar a la población de los problemas derivados de la dependencia de combustibles de origen fósil y promover el uso del transporte público como alternativa al vehículo privado.

Desde entonces hasta nuestros días han pasado más de treinta años, y la iniciativa no suele pasar del aspecto más folclórico: charlas, fiestas y marchas en bicicleta para llenar una jornada de reivindicación que queda solamente en eso.

El 20% de la energía primaria que se consume en España se dedica al transporte privado en carretera. En los últimos años ha habido una serie de cambios en los usos de las infraestructuras que no han tenido la respuesta adecuada por parte de la Administración. Los continuos movimientos migratorios hacia el extrarradio de las ciudades han causado un aumento en los desplazamientos diarios y las vías de comunicación no se han adaptado convenientemente. Cualquiera diría que las administraciones de Fomento desconocían los planes urbanísticos municipales de cada zona y el paulatino aumento de ventas de vehículos.

Y así nos hallamos ante la misma preocupación que motivó la idea del día sin coches, agravada por el paso del tiempo y apoyada ahora en la insuficiencia de las redes viales para acoger el flujo de vehículos que diariamente viajan de un punto a otro para mover la economía del país. Es cierto que actualmente las preocupaciones se centran en el tipo de automóvil que utiliza cada cual, y es que resulta chocante el auge de ventas de vehículos 4×4 que jamás verán un camino rural y en cambio tienen consumos espectaculares además de suponer un problema por sus masas y dimensiones. Pero la concienciación tiene ese punto de intromisión que causa rechazo entre quienes consideran que talonario en mano pueden hacer de su capa un sayo.

Pasado el día mundial sin coches, las bicicletas volverán a coger polvo, los transportes públicos volverán a fallar en trazados, horarios y funcionamiento, y hasta el más común de los mortales se dirá a sí mismo que no ha estado mal como declaración de intenciones, pero que del dicho al hecho hay un gran trecho y que mientras las cosas no mejoren lo más práctico es coger el coche para ir de aquí a allá, que en el trabajo hay que ser puntual y no es cosa de pasarse tres horas parado entre estaciones y transbordos.

Vía | El Mundo