Tinto de verano, fresquito y de aperitivo

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Hace mucho calor, estamos casi en agosto, necesitamos refrescar bien el gaznate y que sea con algo bien fresquito, y un buen tinto de verano nos entra a la perfección como aperitivo, o incluso para comer. Y lo mismo decimos de una cervecita, un vino blanco fresquito, acompañados de su tapita reglamentaria, a la sombra del chiringuito y con el rumor de las olas de fondo.

No, no estás en Directo al Paladar, sino en Circula Seguro, y no, no vamos a hablar por enésima vez de los peligros del alcohol y el manejo posterior del volante. Eso ya lo sabes, así que si bebes, no conduzcas, y menos si además llevas tu buena ración de sol en la cabeza. Vamos a hablar de la importancia de la hidratación en verano, conduzcas o no (pero si conduces, claro que te interesa), y cómo no nos vale cualquier líquido para mantenernos hidratados.

En verano, hidrátate correctamente

La hidratación es fundamental en verano e invierno, pero su importancia es más acusada en verano por la simple razón de que hace más calor, sudamos más y necesitamos reservas extra para asegurar que ese mecanismo de regulación de temperatura funcione para evitar el riesgo del golpe de calor, por ejemplo. Habrás escuchado lo de los 2,5 litros de agua al día, mínimo, si eres hombre, 2 litros si eres mujer, y en torno a 1,5 litros para niños. Pero eso son medidas aproximadas.

También es cierto que existe cierto riesgo de pasarnos de la raya y beber más agua de la aconsejable, y eso tiene sus consecuencias negativas. Pero vamos al tema en cuestión: ¿estamos hidratados si nos refrescamos con el tinto de verano? La respuesta corta es que no.

Cuando nos bebemos un refresco con alcohol (sea tinto de verano, cerveza, o cualquier tipo de cóctel), estamos refrescándonos, sin duda, pero a la vez estamos ingiriendo alcohol que, como deberíamos saber, es un potente diurético. Es decir, ingerimos líquidos, sí, pero en breves momentos estaremos haciendo cola para el servicio. En lenguaje llano la cosa suena mucho peor.

Mitigar la sed con una cerveza es un contrasentido. Es cierto que, a quien le guste, una buena caña helada entra fenomenal un día de calor, y que el primer trago es “gloria bendita” (repito, para quien le guste), y que parece que no tenemos mucha sed al tomarla. Pero la realidad es que tan solo tenemos una sensación de no tener sed; seguimos teniendo necesidad de líquidos porque parte del ingerido se irá por el retrete pasado cierto tiempo.

Así que para hidratarnos: agua, zumos naturales y cervezas sin alcohol, por ejemplo. Siempre es mejor el agua mineral, luego los zumos (sin azúcares añadidos si es posible), que la cerveza sin alcohol, pero esta última tiene unas buenas propiedades de hidratación gracias a sus componentes. En verano, es necesario mantenernos hidratados para que las funciones corporales trabajen correctamente, y si vamos a realizar esfuerzos, o a necesitar la concentración para un viaje en coche, debemos ser serios con esto, y tomar medidas (de agua, a poder ser).

Foto | Thomas Treneu