Hasta que todo el mundo se abroche el cinturón, no salimos

conductor tranquilo
No voy a descubrir nada nuevo si hablo del estrés del conductor cuando toca llevar a la familia en el coche y, por esto o por lo otro, todo empieza a ponerse caótico. Ruidos, juegos, voces, “esto no quiero hacerlo así”, “estaos quietos ya”, “vamos, que llegamos tarde” y otras expresiones serán harto conocidas por todos los que compartan contexto con los protagonistas del vídeo que veremos en unos momentos.

Como sabemos, cuantos más seamos a la hora de salir en coche, más compleja es la organización y más estrés vamos a sufrir. Pero el conductor es quien está a cargo de todos, es quien debe mantener la cabeza fría, la calma, el temple o lo que queramos entender como “control”. En ningún momento hemos de perder los nervios, ni ceder a las tentaciones de la ‘road rage‘, la furia en la carretera que nos convierte en peligrosos para nosotros mismos, y los demás. Y todo comienza antes de salir, que es cuando más control debemos tener sobre la situación.

Nunca te rindas hasta que no se abrochen el cinturón

Esta campaña de ‘Parents Central‘ resume el asunto a la perfección, desde el caos en los asientos traseros, la mirada de desaprobación de la madre (digamos en general del copiloto), y la mirada del conductor, que es la de una persona que está contando hasta diez, o hasta cien, antes de reaccionar.

Es importante que los conductores tengamos muy presente lo decisivo que es que nos mantengamos firmes y fieles a los principios básicos de seguridad vial. No podemos ceder a las prisas, ¡no debemos hacerlo! Si las prisas implican saltarse pasos o dejar de cerciorarse de que todos los ocupantes estén bien sujetos con sus cinturones, arneses o sillitas, ¡debemos comenzar antes! Si el histerismo nos hace perder de vista algo tan crucial como que todo el mundo tenga el cinturón abrochado, tenemos un problema.

Las campañas me gustan así, sencillas y conectando con lo que podría ser el día a día de cualquiera de nosotros, eso sí, algo exagerado para la ocasión, pero no demasiado lejano a lo que pasa en la realidad. Levantarse un poco más tarde, tardar algo más de lo normal en estar todos listos, salir con el reloj marcándonos los segundos y minutos que llevamos de retraso, saber que a esa hora el tráfico va a estar casi imposible… Que nada te impida asegurarte de que todos van seguros.