Hasta los coches privados podrán multar en Francia

La privatización de los controles de velocidad será un hecho en Francia cuando a partir de noviembre comiencen a operar los primeros radares móviles en coches camuflados de conductores particulares, que previamente serán  seleccionados por las autoridades.

Esta es la solución que ha puesto la Gendarmería Nacional Francesa a sus bajos índices de funcionamiento, puesto que solo cuentan con 400 vehículos policiales equipados con radar y cada uno de ellos funciona a una media de una hora al día. Además hay un alto porcentaje de estos vehículos  ‘camuflados’ que ni siquiera sale a la calle a patrullar por la falta de efectivos de la policía francesa. En definitiva, pocas horas de vigilancia que parece tener su solución por parte del gobierno francés.

Con esta medida, los radares móviles ya no se encontrarán solo en los coches de policía sino también en aquellos coches particulares camuflados y seleccionados por las autoridades, que a cambio recibirán un incentivo económico. No obstante, este pago nunca irá en función de la cantidad de multas que pongan.

Objetivo: alcanzar los 400 coches privados dotados de radar

Según el ministro del Interior francés Gérard Collomb, el principal objetivo de esta medida es “reorientar las labores de la policía hacia misiones de seguridad”.  Los automovilistas lejos de creer esta justificación denuncian junto a varias asociaciones que esta medida tiene efectos recaudatorios.

 

¿Cómo se lograría este aumento? El gabinete de Emmanuel Macron tiene previsto invertir nada menos que 53 millones de euros y alcanzar una rentabilidad del 82 % cuando el sistema esté plenamente implantado.

Según la revista francesa Autoplus, la sustitución de gendarmes por personal civil particular actuando como patrullas con coches radar camuflados va a suponer importantes beneficios recaudatorios para la Administración francesa. De hecho, las primeras estimaciones apuntan que se multiplicaría por 4 el número de controles e ingresos por sanciones de velocidad. Esto supondría pasar de los 2 millones recaudados en 2016 a unos 8 millones previstos en un año completo.

En concreto, la recaudación en Francia podría superar los 357 millones de euros, ya que se multiplicaría las horas de funcionamiento de los coches radar. De hecho, según los datos de la citada fuente informativa, los agentes patrullan con el radar una media al día de 1 hora y 15 minutos. Una cifra que con los conductores privados se espera aumentar hasta las 6 horas de vigilancia.

Para la contratación de los conductores civiles, este verano se convocó un concurso público del que aún se conocen los resultados. De momento se conoce que los citados conductores deberán ir de un punto a otro, previamente especificado por las autoridades de la seguridad vial francesa. En ningún momento estos conductores particulares sabrán el número de vehículos que han sido ‘cazados’. Tampoco podrán desviarse de su ruta, ya que de lo contrario serán penalizados. Además, sólo habrá un conductor a bordo de los vehículos, a diferencia de la pareja de gendarmes que actualmente trabaja en los coches patrulla.

Este reclutamiento de conductores vigilantes generará, según el ministro del Interior unos 1.000 puestos de trabajo.

El operativo arrancaría con 26 coches privados el próximo mes noviembre en la región de Normandía, al norte del país, donde se han estado realizando pruebas. El objetivo por parte del gabinete de Interior es incrementarlos  paulatinamente hasta alcanzar los 400.

 

¿Cómo funcionarán estos coches patrulla particulares?

Estos nuevos coches camuflados equiparán un radar muy poco visible en la calandra y una pantalla en el salpicadero. Además, nunca estarán parados, no ocultos, ni aparcados sino que multarán en movimiento, ya que circularán por itinerarios prefijadas por las autoridades y controlados por GPS.

También contarán con cartografía integrada para evitar la existencia de un segundo operario que establezca la velocidad de la carretera. Así y gracias a su servicio completamente automatizado, adaptarán la velocidad a la que se sanciona a la que establezca cada vía.

Por último, sus márgenes de tolerancia a la hora de multar se fijarán en 10 km/h y en el caso de que el coche a sancionar se encuentre adelantando al coche-radar privado, deberá haber una diferencia relativa de al menos 20 km/h.

Aunque la medida tendrá a priori un gran beneficio para el Estado, las asociaciones de automovilistas no dejan de ver efectos recaudatorios en la misma. Tanto que acusan al gobierno de querer llenar las arcas del estado a base de multas de tráfico.  Además, si los resultados de la recaudación son positivos, no es de extrañar que países como España puedan llegar a plantearse el uso de esta medida cuanto menos controvertida.

 

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Fotos | Prensa DGT