¿Has puesto tu coche a punto para el otoño?

El verano ya ha finalizado y el otoño ya se encuentra aquí. Una estación caracterizada por la aparición de fenómenos climatológicos adversos como la lluvia, la niebla o el hielo, que nos pueden llegar a sorprender en la carretera. Además y aunque las temperaturas continúan estos días siendo agradables, comienzan a asomar en esta estación algunos indicios de que debemos  adaptar la conducción y nuestro vehículo a esta nueva estación en la que los días son más cortos, hay una menor temperatura en el asfalto y una mayor probabilidad de lluvia.

Por todo ello y para evitar el riesgo de accidente o costosas averías que pueda sufrir nuestro vehículo, es importante además de ser prudente en la carretera, realizar una puesta a punto de los diferentes elementos que se puedan ver más afectados con el cambio climatológico de esta estación.

Con la llegada del otoño es imprescindible un buen mantenimiento del coche en una estación como esta que suele estar marcada por la llegada de lluvias y el mal tiempo en general. También es fundamental prestar una especial atención al tráfico rodado y a todos los elementos del vehículo que requieran de una revisión y puesta a punto. De esta manera, no solo circularemos con una mayor seguridad sino que también evitaremos la aparición de posibles averías que repercutan en un mal funcionamiento del vehículo.

Elementos como filtros, ruedas, limpiaparabrisas o faros, son solo algunos de los que debemos tener a punto en esta estación, así que es importante seguir una guía de mantenimiento del coche para que se encuentre en perfectas condiciones antes de que llegue el mal tiempo.

 

Escobillas y limpiaparabrisas siempre a punto

Uno de los principales componentes que debemos mirar en el coche en otoño son las escobillas del limpiaparabrisas. Por ello debemos comprobar que sus gomas no se encuentre cuarteadas y que efectúan la maniobra de barrido correctamente. Si no es así, deberemos cambiarlas, sobre todo si dejan rastros de suciedad o suenan más de lo normal.

Una buena manera de alargar su uso es limpiarlas una vez al mes con un algodón empapado en alcohol y un trapo suave. También es importante no utilizarlas para quitar el hielo cuando se presenten bajas temperaturas, así como tener en cuenta que durante el verano pueden haberse cuarteado, debido a las altas temperaturas.

Si llevas más de un año sin cambiarlas, te recomendamos leer este post.

 

¡Ojo el estado de los neumáticos!

Otro de los componentes que debemos prestar especial atención de cara a esta estación de otoño son los neumáticos. Su dibujo debe tener por seguridad y por ley, tal y como indicamos en Circula Seguro, al menos 1,6 mm de profundidad. En caso de ser menor, debemos cambiarlos por unos nuevos.

Con el fin de que duren lo máximo posible es importante realizar una conducción suave, además de evitar los bordillos a la hora de aparcar. También es fundamental llevarlos con la presión adecuada, para ello hay que revisarlos una vez al mes y antes de emprender un viaje largo. Incluso la rueda de repuesto.

En caso de que tu coche sufra un pinchazo no te olvides de llevar también la rueda de repuesto con la presión necesaria y las herramientas para su colocación, además del chaleco reflectante homologado, así como dos triángulos de señalización homologados. En este post, te enseñamos cómo colocarlos debidamente. Por último, si estás dudando en cambiar a unos neumáticos de invierno, en este artículo te explicamos en qué áreas y momentos es más recomendable.

 

Comprueba el estado de la batería

A veces resulta complicado arrancar el coche en épocas en las que el frío hace acto de presencia, por ello lo importante es contar con una batería completamente cargada y en perfecto estado de funcionamiento.

Normalmente las baterías cuentan con un período de vida media de 4 o 5 años, para que lleguen a este período debemos realizar un mantenimiento sencillo como el de no conectar las luces, la radio o la calefacción antes de arrancar, ya que de lo contrario consume mucho más, generando una descarga profunda de la misma, además de producir un desgaste prematuro. Tampoco está de más cuidar el estado del alternador. Tengamos en cuenta que si un alternador no genera energía, éste no recarga la batería, mientras que si produce demasiada energía sobrecarga la batería produciendo un desgaste prematuro.

También conviene comprobar que las conexiones se encuentren en perfecto estado. Si se encuentran en mal estado pueden provocar fugas de corriente y acelerar de esta manera el proceso de descarga. Es importante saber que a las baterías no le sientan nada bien las temperaturas extremas, puesto que dañan el electrolito deteriorando y debilitando la misma.

 

Los filtros, siempre limpios

Esta es una tarea sencilla, ya que su fácil acceso nos permitirá comprobar su estado y eliminar las posibles obstrucciones provocadas por el polvo y elementos externos que hayan podido acumularse en el verano.

El hecho de limpiar con frecuencia el filtro del aire ayuda a mantener el buen rendimiento del motor y evitar que se incremente el consumo de combustible. También se debe revisar el filtro del aire acondicionado y habitáculo con el objetivo de mantener limpio el interior del vehículo y bien oxigenado, puesto que ahora utilizarás más a menudo la calefacción. Si al activarla huele mal, debes cambiar el filtro.

 

La importancia de ver y ser vistos

El acortamiento de los días en otoño obliga a encender las luces más pronto y durante más tiempo, puesto que a partir de las 18:00 de la tarde empieza a anochecer. Un cambio de hora que se agrava a medida que nos acercamos al mes de noviembre.

Con el fin de mejorar la visibilidad una medida interesante es pulir los faros, así como revisar posibles grietas y agujeros con el fin de evitar que entre agua y suciedad, que provoque la aparición de la humedad dentro de los mismos y como consecuencia de esta, una iluminación deficiente. Unos faros en buen estado iluminarán correctamente la carretera y ayudarán a que los demás conductores también puedan verte.

 

Tampoco dejes de lado el líquido refrigerante

El líquido refrigerante es el encargado de mantener el motor a un temperatura constante – normalmente entre los 90 y los 92 ºC – para su correcto funcionamiento y de suministrar el agua caliente para la calefacción.

Comprueba su estado y que no existan restos de óxido y que su color sea el normal, es decir, verde, rosa o amarillo. En caso de tener que reponerlo, no te olvides abrir el depósito siempre con el motor en frío. Normalmente los fabricantes recomiendan cambiarlo cada dos años.

 

Fotos | Newspressonline

 

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