Hackers éticos para detectar la vulnerabilidad de los vehículos conectados

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Los vehículos conectados ya no son cosa del futuro sino que ya son una realidad hoy en día. Ya podemos adquirir vehículos con Hot Points, WiFi, conexiones 3G o 4G, Bluetooth, con sistemas de aplicaciones a bordo que se conectan para mostrarnos recorridos, detalles, búsquedas o incluso para que ellos mismos operen con los datos almacenados en nubes.

Pero estos sistemas abiertos generan una atracción para los hackers, que mediante sus conocimientos podrían vulnerar nuestros vehículos y literalmente volverlos locos. Podrían desde engañar al sistema en el lugar en el que verdaderamente se encuentran pasando por hacer que tenga fallos en el funcionamiento. Evitar esto es uno de los quebraderos de cabeza para los fabricantes de automóviles y suministradores del software que incorporan.

Para evitar esto, existen empresas dedicadas a mostrar cuáles son la vulnerabilidades de los diferentes sistemas mediante un método bastante usual en el sector informático. De hecho, no hay muchas diferencias actualmente dado la cantidad de software que incorporan los vehículos.

Estas empresas cuentan en su plantilla con lo que se denominan hackers éticos, que mediante procesos muy similares a los de los verdaderos hackers vulneran los sistemas para mostrar a sus propietarios dónde deben mejorar su protección frente a ataques externos.

Estos ataques controlados tienen en cuenta todos los periféricos disponibles en los vehículos, que van desde los puertos USB, la unidad DVD, así como las conexiones externas tales como los enlaces a redes móviles o tomas de electricidad.

Podríamos hacer un símil a los crash test aunque en este caso, en vez de realizar pruebas para proteger la vida de los ocupantes frente a un accidente, las hacen para detectar y mejorar todos el entorno que nos hace el uso del vehículo un poco más sencillo.