La ley da la razón a un motorista por el peligro de las grietas en carretera mal selladas

El mes pasado saltaba la noticia de la condena a la que era sometida la Junta de Andalucía por un accidente ocurrido en el 2011 y en el que se vio implicada una motocicleta en la que viajaban dos personas, las cuales sufrieron heridas de gravedad.

Los hechos ocurrieron en la autovía A92 en su paso por Atarfe (Granada), en el kilómetro 295. Aunque el atestado de tráfico confirmaba que el vehículo circulaba a una velocidad acorde a las condiciones climatológicas (estaba lloviendo), la motocicleta perdió adherencia en la rueda delantera al pasar sobre una grieta que había sido rellenada previamente, tras lo cual ambos implicados acabaron golpeando la barrera quitamiedos del borde de la calzada.

El peligro de las grietas selladas con material inapropiado

Seguramente los que circulan habitualmente en moto se habrán llevado algún susto al pasar en días de lluvia por grietas selladas con esa especie de líquido negro cuya adherencia es mínima. El producto en cuestión, denominado Probijunt chicle, si bien es el que se utiliza habitualmente, no garantiza un buen agarre. Algo parecido a lo que ocurre en los pasos de peatones cuando no se usa pintura antideslizante.

A pesar de ello, en la reparación de las carreteras se siguen utilizando en la mayoría de ocasiones los mismos productos, sin importar el peligro que puede suponer tanto para los motoristas como para los ciclistas que circulan por nuestras vías.

La condena a la Junta de Andalucía, cinco años de lucha

Para que finalmente la Junta de Andalucía se viese obligado a abonar esta indemnización al motorista y su acompañante, la acusación particular tuvo por delante una dura lucha que llevó más de cinco años. Y es que en contra de lo que dice la lógica, alegaban que la culpa fue del motorista que frenó encima de la zona deslizante. Además añadía que la reparación se había realizado hace mucho tiempo y nunca se habían creado más situaciones de peligro o accidentes.

Sin embargo, el Consejo Consultivo desestimó el argumento sobre la inexistencia de accidentes, porque aunque no los hubiera hasta entonces no implica que no los fuera a haber (como ha sido el caso). Sobre el material decían textualmente:

Es el utilizado habitualmente al efecto y no existe prohibición alguna para su utilización de modo que era el recogido en el pliego que disciplinaba la contratación con la empresa encargada de la conservación.

Pues bien, en el presente caso existe una sentencia firme (Juzgado de Instrucción nº 5 de Granada, de 31 de mayo de 2013) que declara como hechos probados que el accidente se produjo, entre otras razones, por las circunstancias de deslizamiento concurrentes en el firme por la existencia de la sustancia empleada. Por tanto, tal hecho no puede discutirse bajo ningún concepto en el presente expediente, de modo que ha de considerarse necesariamente como causa determinante del accidente.

Qué hacer en estos casos

Cuando circulemos por carretera y observemos este tipo de actuaciones en la vía, debemos evitar pasar sobre ellas en la medida de lo posible. En el caso de encontrarlas transversalmente a la marcha no tendremos mayor problema mientras que si se encuentran ubicadas de forma longitudinal, obraremos como si se tratase de una línea continua pintada en la carretera.

Cuando mayor cuidado tendremos que tener será a la hora de negociar curvas. La clave está en la anticipación y para ello, debemos mirar muy lejos, todo lo posible, con el fin de ubicar la moto en la mejor trayectoria. La precaución también es muy importante, con lo que deberemos adecuar la velocidad al estado del firme.

Soltar los frenos y enderezar ligeramente
la moto puede significar la diferencia entre irnos al suelo o no. Por supuesto, una moto con ABS ayudará enormemente a mantener el control en estos casos.

Vía | Motorpasionmoto