
En casi todos los ámbitos de nuestra vida la seguridad es incómoda. Da igual de qué tipo de seguridad es el que hablemos, seguridad en el sexo (anticonceptivos), seguridad alimentaria (pérdida del sabor original), seguridad social (hay que pagarla todos los meses), seguridad informática (contraseñas, firewalls, antivirus)... La seguridad en sí es un mal menor y necesario.
El otro día, viendo la película “Aeropuerto ‘70”, me llamó la atención que dejaban subirse a un pasajero con un maletín bomba sin que nadie se lo mirase, ni arco detector de metales, o que una viejecita pudiese colarse repetidamente en varios vuelos de polizón. En la época que se ambienta la película la seguridad aérea no era comparable a la de ahora.
Actualmente, cada vez que uno coge un vuelo tiene que soportar diversas medidas que son un auténtico coñazo, con perdón de la expresión. Comprobación de DNI, cacheo opcional, sacar de la maleta el portátil y ponerlo en una bandeja, llevar pocos utensilios de higiene personal, medidas antiterroristas… eso sí, hoy día viajar en avión es una de las cosas más fiables en cuanto a transporte.

Si me dan a elegir, entre la comodidad de los vuelos de los años 70 y la de los actuales, me quedaría con la de antes. Pero claro, hablamos de una época con varios secuestros aéreos, accidentes, terrorismo… que obligaron a cambiar el sistema para endurecer la débil seguridad. Prefiero viajar con más tranquilidad y no preocuparme de esas cosas. En fin, paso por el aro, prefiero esas medidas y estar tranquilo.
¿Qué es lo primero que esperamos al realizar cualquier desplazamiento en coche? Llegar.
Esto es filosofía de perogrullo, de cajón, de sentido común. Pero por muy claro que esto pueda parecer, hay quien no lo tiene claro. El ahorro de minutos por una mayor velocidad, de dinero en mantenimiento, de previsión, de prudencia, de valoración del riesgo… disminuyen la probabilidad de que nuestro viaje acabe bien.

Sé muy bien que la conducción segura no es precisamente divertida, pero me da más garantías. Tener el coche mantenido al día es caro, y no siempre la economía doméstica está para gastos adicionales. Gastar 1.000-2.000 euros más en un coche para que tenga los últimos adelantos en seguridad activa y pasiva es un palo al bolsillo, pero ¿y si por ese dinero salvamos nuestra vida o la de nuestros ocupantes?
¿He oído “Eso no tiene precio”? Ahí quería llegar. La seguridad es más o menos cómoda, normalmente tirando a menos, pero a todos nos gusta llegar de una pieza y sin el peso en la conciencia de haber provocado un accidente serio, no hablo de golpecitos de chapa ni hechos leves. La seguridad es necesaria, imperativa, debe tenerse pero sin incurrir en el exceso de confianza que comenté en el artículo anterior.

Hay diversos factores, pero en mi opinión el endurecimiento del sistema sancionador y la mejora contínua del parque automovilístico en lo referente en seguridad son las causas principales de que el número de muertos, heridos y damnificados por los accidentes disminuya en nuestro país año tras año, considerando los muertos a 30 días, en zona urbana y extraurbana.
Podemos recordar tiempos mejores, cuando había menos vigilancia, o los coches eran más divertidos, baratos e irracionales. Pero queridos lectores, si nos vamos a aquellos tiempos, también tenemos que hablar de muchos más accidentes en relación al número de coches, y un mayor riesgo en todos los desplazamientos en coche privado.

En definitiva, hagamos de la seguridad nuestro estilo de vida. Las posibilidades de que nos pase algo o lo provoquemos disminuye tremendamente con un mantenimiento adecuado del vehículo, no ahorrar en medidas de seguridad, hacer lo posible por conducir mejor y de acuerdo a las normas de tráfico, ser cívicos y racionales… y que todo aquello que esté en nuestras manos cambiar, se cambie.
No podemos cambiar las carreteras, ni arreglarlas, ni decidir dónde se ponen los agentes a multar ni por qué motivo, ni evitar estar en el momento inadecuado en el sitio inadecuado, pero todo lo demás está en nuestras manos.
Circula seguro, el primer beneficiado eres tú.
Fotografía | Javier Costas (I, III, IV, V), ReservasdeCoches.com (II)
En Circula Seguro | La ilusión de la seguridad es un riesgo en sí



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