Gafas amarillas para conducir de noche, ¿realidad o mito?

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Las gafas amarillas para conducir de noche es una de esas cosas que siempre se han encontrado entre mito y la realidad del mundo del motor. No son pocos los fabricantes ópticos que lanzan cristales o filtros de este color para conducir en condiciones de baja luz; ya hablamos hace diez años sobre unas gafas lanzadas para el mundo de la competición. Pero su uso sigue sin estar tan normalizado ni extendido como para tomarlo como una medida realmente útil. Trataremos en las siguientes líneas de arrojar un poco de luz al tema (y nunca mejor dicho).

¿Cómo funcionan las gafas amarillas?

Para entender el funcionamiento de las gafas de cristal amarillo, debemos saber cómo perciben nuestros ojos el color. Si recordáis las lecciones de ciencia de la escuela nos decían que los conos son un tipo de  célula de nuestra retina, responsables de distinguir los colores. Lo hacen distinguiendo las distintas longitudes de onda del espectro electromagnético, que representa los distintos niveles de energía de luz; por ejemplo, los violetas y azules son los colores con menor longitud de onda. Realmente solo percibimos un pequeño rango, entre los 380 nanómetros de la luz ultravioleta hasta los 750 de la luz infrarroja; dentro de este espectro tenemos los colores del arcoíris que conocemos.

Gafas amarillas para conducir

Volviendo a las gafas amarillas, debemos referirnos a la Teoría de la síntesis sustractiva del color, que explica cómo los objetos absorben y reflejan las distintas longitudes de onda de la luz; o sea, cómo nos muestran sus colores. En el caso de los filtros de color, podemos decir de manera muy resumida que dejan pasar la parte de la luz con la misma longitud de onda del color que lleven. Pero no es tan sencillo como decir que el filtro amarillo solo deja pasar el color amarillo, en su espectro también se encuentra parte del rojo y del verde; en cambio, filtrará el azul y violeta, que tienen mucha menos longitud de onda.

¿Sirven las gafas amarillas para ver mejor de noche?

La respuesta es sencillamente no, ningún tipo de filtro nos pueden ayudar a ver más luz allá donde no la hay. Podemos tener la sensación de ver “más de día”, porque el filtro amarillo aumenta la proporción de ese color (predominante durante el día) en la luz que percibimos, y filtra las luces violetas y azules, predominantes durante la noche. Pero si es noche cerrada, la luz natural que tendremos será prácticamente nula.

Para ver cuándo nos pueden ayudar  las gafas de filtros amarillos, tenemos que volver a la lección de los conos y los bastones (lo explicamos de forma muy clara aquí). Los primeros, que como hemos visto nos ayudan distinguir los colores, se activan con la luz solar; en cambio, cuando cae el sol, dejan paso a los bastones, las células encargadas de ver en condiciones de baja luminosidad. Un momento complicado del día es precisamente ese momento, en el que el sol está cayendo y los conos dan paso a los bastones; se produce un momento de transición  en el que ambos tipos de células se están solapando, produciendo confusión visual. Ocurre de manera similar, aunque a la inversa, cuando amanece, momento en el cual los bastones dan paso a los conos.

Ya decíamos arriba que al caer el sol la luz predominante es azulada; es el indicativo que tienen nuestros conos para dar paso a los bastones. En cambio, si utilizamos unas gafas de filtro amarillo, conseguiremos bloquear la luz azulada, y los conos interpretarán que aún es de día, permaneciendo activos durante más tiempo. Al amanecer conseguiremos el efecto contrario; bloqueando la luz azulada, los conos interpretarán que ya es de día y se activarán más rápidamente. Con este efecto conseguiremos acortar ese momento de transición en el paso de conos a bastones, por lo que podremos concluir que sí, veremos mejor con las gafas amarillas al anochecer y amanecer.

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¿Sirven las gafas amarillas para ver con más claridad y contraste?

La respuesta es que hasta cierto punto sí, las gafas de filtro amarillo pueden ofrecer más contraste a la visión; para explicarlo tenemos que volver a la lección de las frecuencias de onda. Como decíamos más arriba, el ojo humano no es capaz de distinguir todo el espectro, como la luz ultravioleta o la infrarroja; y de los que distingue, no con todos lo hace con la misma facilidad. Por ejemplo, las luces con frecuencia de onda corta, como el azul o el violeta, son percibidas con ligeras distorsiones e interferencias (aquí explicamos en parte por qué).

Este es uno de los motivos por los que nuestra vista se fatiga cuando pasamos muchas horas delante del ordenador o abusamos del teléfono móvil; los dispositivos con pantallas leds emiten luz azul-violeta, la de más baja frecuencia de onda. Para ello, algunos fabricantes ópticos han lanzado gafas específicas para trabajo en oficinas e incluso para gaming, con ligeros filtros amarillos que permite reducir el paso de la luz azul sin alterar en exceso la percepción de los otros colores. Al eliminar parte de esas distorsiones e interferencias, percibimos nuestro entorno más definido y con mejor contraste.

Al conducir con gafas de filtro amarillo tendremos una sensación similar. La luz azulada predominante en el crepúsculo del día no es tan perjudicial como la de los dispositivos electrónicos, pues tiene una longitud de onda algo más larga; es más, este tipo de luz azulada ayuda a nuestro cerebro a regular los ciclos de sueño. Pero no está exenta de esas ligeras perturbaciones visuales, que podremos reducir con el uso de filtros amarillo. De esta forma, podemos concluir que en el anochecer y amanecer las gafas amarillas sí mejoran el contraste de nuestra visión.

¿Sirven las gafas amarillas para evitar deslumbramientos?

Los deslumbramientos son uno de los mayores problemas de visión que podemos tener al volante; motivo por el cual el uso de las luces de nuestro vehículo está tan regulado, y se han desarrollado diversas tecnologías para tratar de evitarlo. Para saber si unas gafas de filtro amarillo puede ayudarnos a reducir los deslumbramientos, debemos entender cómo funciona nuestra pupila. Básicamente podemos decir que esta parte de nuestro ojo se contrae y se dilata para poder regular la cantidad de luz que debe pasar al interior.

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De esta forma, durante el día la pupila estará más contraída, pues contamos con más luz para poder ver; por contra, durante la noche estará más dilatada, pues la luz existente es menor y debe abrirse para poder captar la mayor cantidad posible. El problema viene cuando conducimos de noche en carretera y nos cruzamos con decenas de coches con las luces puestas; los faros nos inciden cuando nuestra pupila está más dilatada, produciéndose el deslumbramiento.

El filtro amarillo poco puede hacer en esta situación, pues como hemos dicho no se puede extraer luz de donde no la hay. Pero al anochecer nos puede ayudar como veíamos en el primer punto; al hacer creer a nuestro ojo que aún es de día, nuestra pupila estará menos dilatada y los deslumbramientos serán menores. En cuyo caso podemos decir que sí, las gafas amarillas nos pueden ayudar a evitar deslumbramientos a la caída del sol.

Entonces, ¿debo usar gafas amarillas para conducir?

Como vemos, las gafas de filtro amarillo nos pueden ayudar en muy determinados momentos del día. Pero debemos tener claras las limitaciones de estos filtros, pues no son en absoluto la gran panacea y como ya sabemos, es imposible extraer luz donde no la hay. De noche y circulando por carretera, su efectividad con nuestros problemas de ceguera nocturna será prácticamente nula.

Pero lo importante es que tengamos claro cuándo no debemos usarlas. Las gafas de cristales amarillos nos proporcionan un plus de luminosidad que nos puede deslumbrar en calles con alumbrado o lugares con buena iluminación. Y por supuesto, están totalmente desaconsejadas para su uso durante el día.

Gafas amarillas para conducir

Lo mejor de todo, y como siempre recomendamos, es ponerse en manos de profesionales. Ya existen en el mercado cristales con propiedades anti-reflectantes, para trabajos frente al ordenador, específicas para gaming e incluso para deportes extremos. Cada filtro está diseñado específicamente para su función, y tener unas gafas “todo en uno” que realmente sean eficientes es poco probable.


Imágenes | iStock: RossHelen, JakoVo, disqis, Motortion  | Wikimedia/Horst Frank

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