“Si manejas no textees”, un mensaje para República Dominicana

FUNDACIÓN MAPFRE - República Dominicana

A menudo observamos la problemática vial desde un punto de vista muy europeo. Sin embargo, los factores de riesgo afectan a los conductores con independencia del entorno viario en el que manejen sus vehículos.

Hoy nos trasladamos hasta América, hasta República Dominicana en concreto, para hablar del problema asociado al uso del teléfono móvil durante la conducción. El problema del texting al volante supuso en 2013 la muerte de 1.500 personas, y otras 3.000 quedaron heridas por siniestros derivados de este factor de riesgo. Hablamos de un país de 10,28 millones de habitantes.

El país caribeño anda en estos momentos realizando un esfuerzo de concienciación de sus ciudadanos para la erradicación del problema. Recientemente la Universidad Iberoamericana (UNIBE) y la FUNDACIÓN MAPFRE han arrancado una serie de campañas conjuntas con este fin. Bajo el título ‘Toma la Decisión Inteligente: Si manejas no textees‘, se explican las consecuencias de las distracciones fundamentadas en el uso del móvil durante la conducción.

El caso de la República Dominicana es especialmente conflictivo en el conjunto de la realidad vial americana. Según la Organización Mundial de la Salud, la República Dominicana es uno de los países con las vías más peligrosas del mundo, y ocupa el segundo lugar en número de siniestros viales en relación con la población, sólo por detrás de la Isla Niue, en el Pacífico.

Sobre el factor de riesgo en sí, queda poco que explicar que no hayamos comentado ya. Incluso manteniendo la mirada sobre la carretera, en el momento en que centramos nuestra atención sobre una actividad que no es la conducción, perdemos de vista buena parte de lo que nos rodea y nuestra respuesta a los imprevistos es tardía. Está más que estudiado, y negar lo evidente sólo sirve para retrasar la adopción de una medida preventiva que se resume en una simple frase: “Si manejas, no textees”.

Ahora, sólo es cuestión de que aquellos conductores que ignoran el funcionamiento de la atención y la distracción se convenzan de que esto funciona así. Cuando conducimos un vehículo, nuestra atención debe moverse de un punto a otro para no dejar nada desatendido. Cuando focalizamos la atención sobre un punto, desatendemos el resto. Cuando nos centramos sobre el teléfono móvil, focalizamos la atención aunque no seamos conscientes de ello.

Precisamente, porque no somos conscientes de ello, el texting  ocupa el lugar que ocupa como factor de riesgo. A concienciarse tocan.

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