Frenando con los ojos en la nuca

Retrovisor

Aunque ya hemos tratado este tema alguna vez en Circula Seguro, me gustaría volver a sacarlo a la luz a raíz de un caso que me ocurrió hace escasos días de la que iba circulando por ciudad. En las proximidades de un paso de cebra observé como dos peatones se disponían a cruzar y detuve mi vehículo. Lo hice de forma un poco brusca pero antes me había percatado de que el conductor que circulaba detrás de mi lo hacía a suficiente distancia como para que mi detención fuese segura.

Pero lo que no contaba es que ese conductor fuese literalmente a uvas y no vio mi maniobra por lo que se vio obligado a realizar una frenada de emergencia. Por suerte, tengo la costumbre de frenar mirando por el retrovisor y, además de ver que iba despistado, pude reaccionar con la suficiente celeridad al ver que no iba a detener su vehículo antes de impactar con el mío. Así que solté frenos (todavía no estaba completamente detenido) y sobrepasé el paso de peatones.

Justo en el espacio que yo estaba ocupando hacía escasos momentos fue el que acabó utilizando el otro vehículo. Inmediatamente me pidió disculpas y los peatones, que cruzaron por delante de mi, me miraron con cara de: por poco, por muy poco. Si no hubiese estado atento al espejo retrovisor, probablemente me hubiese dado cuenta demasiado tarde y hubiesen acabado impactando contra mi coche.

Retrovisor

Ya hace años esta manía me salvo de otro impacto similar, aunque en este caso en autopista. La ventaja de dejar mucha distancia de seguridad al coche que te precede es que puedes frenar con contundencia y luego utilizar el espacio que te sobra para, literalmente, regalárselo a los de detrás, usándolo en beneficio propio. En este caso, de nuevo vi venir el coche que iba detrás como un obús sin poder detenerse y gracias a mi espacio de sobra, pude soltar frenos y realizar una frenada esquivando literalmente el coche que venía detrás.

En la moto, más importante si cabe

Pero no penséis que sólo sirve en los coches. En las motos es igual o más importante. En ciudad, por ejemplo, nunca es aconsejable pararse en el medio de carril. Da igual si estamos el primero de la fila o con más coches delante. Lo más seguro es pararse a uno de los lados y comprobando siempre el coche que nos llegue por detrás hasta que este se detenga.

De esta forma, si llega pasado, podremos huir por uno de los lados y evitar que seamos golpeados por detrás o que nos convirtamos en un sandwinch de moto y piloto. Para muestra, un botón:

Si el conductor de esta moto se hubiese detenido más cerca de uno de los lados del coche de delante y hubiese estado atento al retrovisor, quizás hubiese podido evitar ser golpeado o al menos, no acabaría impactando a su vez con el coche de delante con lo que probablemente también te hagas más daño si cabe.

Fotos | Sergis Blog, Gustav’s