¿Excepto bicicletas?

Sauf vélos. Toulouse, 2008

Cuando hablamos de la circulación de bicicletas, hay algo que me llama la atención. Aunque se trate de vehículos y por lo tanto los ciclistas se consideren conductores, a veces parece que las bicicletas son una especie de “vehículos… pero menos“, que a su vez son manejados por “conductores… pero menos”.

Ni es así ni debe ser así. Todos entendemos que el ciclista es uno de los usuarios más débiles de la vía, sólo superado en fragilidad por el peatón. También comprendemos que la bicicleta debe su movimiento al esfuerzo muscular de quien la lleva. Precisamente estas deberían ser razones más que suficientes para hacer que los ciclistas fueran los primeros interesados en moverse con absoluta seguridad entre el tráfico.

Sin embargo esa seguridad difícilmente puede conseguirse nadando contra corriente cuando la circulación se estructura en flujos de vehículos. Saltarse un semáforo, por ejemplo, lejos de un acto inteligente dirigido a aprovechar el movimiento de la bicicleta se transforma en un riesgo absolutamente innecesario. Lo mismo podría decirse de entrar en una calle en el sentido contrario al del resto de los vehículos o de zigzaguear temerariamente entre coches cuando el sentido común aconseja seguir circulando en línea recta para evitar sorprender al resto de conductores.

No está de más recordar estos temas precisamente ahora. Aunque el alquiler de bicicletas viene funcionando en media Europa desde hace décadas, en los últimos tiempos ha cobrado renovada importancia debido a la necesidad de una movilidad limpia en las grandes urbes, que se ha visto correspondida con el establecimiento de grandes redes de alquiler enlazado de bicis, donde el usuario toma una bicicleta en el punto de partida de su trayecto y la devuelve allí donde lo termina. Bruselas, París, Lyon, Viena, Copenhague, Estocolmo, Barcelona y Gijón son ciudades que ya han adoptado en nuestro continente el modelo de alquiler enlazado de bicicletas para motivar a sus ciudadanos por el empleo de la bicicleta en detrimento del uso del coche.

¿Estamos ante el fin del transporte de motor? Ni mucho menos. Pero lo que sí que está sucediendo, y sucederá en mayor medida, es que los diferentes medios de transporte, con y sin motor, deberán compartir unas mismas vías dentro de la ciudad. Por ese motivo, bien está que tengamos en cuenta cómo actuar cuando vamos en bici, y de igual forma conviene tener claro qué hacer cuando nos encontramos con un ciclista.

Pero, por encima de todo, debemos recordar que las leyes son para todos, vayamos en bicicleta o en automóvil. No estaría de más que algunos gobiernos de ámbito local tuvieran en cuenta este punto antes de hacer ejercicios de discriminación positiva que si bien persiguen nobles fines pueden tener consecuencias incompatibles con la seguridad de los conductores, incluidos los ciclistas.

  • Pues yo soi ciclista y respeto todas las normas la verdad, ademas no es tan dificil, y menos cuando no tienes tanto vehiculo para hacer el ganso corriendo, pero eso de meterse entre los coches es una tonteria que ni hago ni la entiendo.