¿Exámenes para conducir coches autónomos?: lo que piensan en la autoescuela

autoescuela coche autonomo

El futuro de la movilidad es, hoy en día, una incógnita. El desarrollo tecnológico, el afán por la conectividad, la progresiva integración de los nuevos vehículos a nuestras calles (VMP), la rápida acogida del carsharing y la conducción autónoma, entre otros, están provocando la necesidad de actualizar de forma urgente las normativas y la regulación en conducción y seguridad. Desde las administraciones se valora la importancia de establecer y dividir correctamente el espacio destinado a cada usuario para la buena convivencia en el interior de nuestros centros urbanos.

A su vez, resulta imprescindible que los ciudadanos estemos informados de todos estos cambios y podamos obtener una apropiada educación sobre su uso y responsabilidades. Es por ello que, en los centros de formación vial, existe también un ímpetu por adaptar los contenidos y ofrecer una enseñanza completa y global de la que es nuestra realidad vial.

Actualizar y adaptar la regulación y normativa es el primer paso hacia la movilidad del futuro

Entre estos y muchos otros asuntos, la llegada de los vehículos “sin conductor” es uno de los puntos controvertidos que plantea dudas e incertidumbres. Ya desde los principios teóricos impartidos en el aula hasta la responsabilidad en caso de accidente, parece complicado encontrar un acuerdo. ¿Sería necesario incluir pruebas de conducción en los vehículos conectados y autónomos? Esta es una propuesta que se desarrolla en el último informe del European Transport Safety Council (ETSC), presentado junto a Fundación MAPFRE.

Circula Seguro se ha puesto en contacto con Jesús Muñoz, profesor de Autoescuela Lara en Madrid y uno de los formadores más experimentados en este sector, para conocer de primera mano el presente y futuro hacia el que se encaminan los centros de formación vial.

¿Es compatible la conducción autónoma con la movilidad tradicional?

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No hace tanto que se nos planteaba una cuestión similar con los cambios manuales o los automáticos pero, con el tiempo, vemos que las novedades en este sentido son tantas y llegan con tanta velocidad que parece inabarcable abordar la posible compatibilidad entre ellas. El usuario conductor está compuesto por una infinidad de perfiles diferentes que apuestan por uno u otro tipo de conducción. La suerte es, quizá el tener la posibilidad de elegir.

Qué es más importante, ¿el destino o el camino? Hay quienes prefieren escoger la ruta más larga pero más bonita mientras otros se inclinan por la comodidad del transporte colectivo o el coche autónomo” asegura Jesús Muñoz. Desde luego que aún queda un largo trayecto por recorrer para poder afirmar con seguridad la compatibilidad entre la movilidad tradicional y la que está emergiendo, pero los primeros pasos indican a que su coexistencia en el asfalto es posible.

A nivel de seguridad vial aún no sabemos hacia dónde se inclina la balanza

Al menos cuatro personas han muerto ya en accidentes relacionados con el piloto automático, ¿significa esto que la conducción autónoma tiene mayor riesgo? Sería totalmente desacertado afirmar esta cuestión, pero si existe una lección que extraer de ello: la conducción automática no exime al conductor de prestar atención y mantener las manos en el volante.

Jesús Muñoz piensa que aún estamos empezando a andar este largo camino y no podemos sentenciar con conclusiones precipitadas. “Creo que se ha demostrado la peligrosidad del error humano y también que el coche autónomo, en un futuro, evitará el accidente en mucho mayor porcentaje que el automóvil tradicional, pero ¿vamos a eliminar nuestro derecho al libre albedrío?” asegura el profesor.

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La conducción autónoma se presenta a examen

La llegada de los vehículos «sin conductor» plantea serias dudas, sobre todo en lo referente a la responsabilidad en caso de accidente. Por ello, parece cada vez más necesario que los usuarios de estos vehículos estén formados adecuadamente con las habilidades específicas que este tipo de conducción exige. Priorizar el potencial de seguridad de la conducción autónoma pasa porque la participación de los conductores a la hora de restablecer el control se haga de un modo seguro y consciente.

El profesor Muñoz no tiene dudas cuando se refiere a la introducción de un examen específico a conductores de vehículos autónomos, pues considera que con la conducción autónoma no deberíamos “renunciar a la responsabilidad de tomar ciertas decisiones. Es decir, si el GPS nos indicara una determinada dirección, pero valoramos que no es la más correcta, ¿qué debemos hacer? ¿Tomar una determinación o arriesgar a perdernos?

Estandarizar la interacción entre el conductor y el vehículo requiere de una previa investigación en profundidad, principalmente, para abarcar qué problemas surgirían en caso de distracción del conductor o fallo en el rendimiento del sistema de seguridad. “Otra cuestión que aún habría que entrar a comentar sería qué temario se debería desarrollar para ese supuesto examen” razona Muñoz.

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¿Cuál será el papel de los formadores en las autoescuelas del futuro?

En este aspecto, Jesús Muñoz es quien mejor puede hablar de la propia experiencia de estar en la vorágine tecnológica que vive hoy en día la educación vial. “En mi opinión la llegada de los coches eléctricos e híbridos ya ha dado un importante toque de atención al sector […]. Hay que evolucionar y especializarse”, dice el formador. Por un lado, parece esencial que las autoescuelas adapten sus contenidos y equipos a las diferentes formas de movilidad, ya sea “intensificando el manejo del cambio automático, como también comprendiendo los diversos sistemas de ayuda a la conducción, en innegable aumento (asistencias de frenado, de aparcamiento, control de carril, anticolisión, etc.)”.

Pero no debemos descuidar que el rol más importante lo tiene quien se sienta al volante, pues “la normativa actual carece de sentido si no existe una voluntad real por cumplir esas normas. Todo el mundo reconoce un semáforo en rojo, pero el problema se agrava cuando se pierde la intención de detenerse en un ámbar. Debemos de aumentar la sensibilización”.

¿Existe algún proyecto actual de formación en conducción autónoma en autoescuelas?

Desgraciadamente parece que por el momento es algo que aún no se ha planteado en nuestro país. Puede que sean las administraciones quienes deban dar un paso adelante con la implantación de una regulación adecuada que empuje a usuarios y escuelas a iniciativas de este tipo. “Es algo que estamos dejando pasar por falta de información y acceso a los sistemas” asegura Jesús, pero desde luego que“debemos de leernos las instrucciones antes de comenzar a usar las cosas”.

La implantación del vehículo autónomo parece segura a medio y largo plazo, mientras la educación y formación vial en este tipo de conducción parece esperar el momento de emersión total, aunque por el momento parece lejana. Lo que sí parece claro es que a raíz de la futura comercialización de este tipo de vehículos resulta imprescindible instaurar una regulación y una formación que garantice la convivencia de los vehículos, peatones y ciclistas en el futuro de nuestras ciudades.

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