Los datos de fallecidos en carretera esta Semana Santa son peores: explicamos las causas

La DGT ha dado a conocer las cifras de siniestralidad en las carreteras españolas tras finalizar la Operación Especial Semana Santa 2018 que anunciamos el pasado día 22 de marzo. Unas cifras nada deseables porque durante todo el tiempo que duró el dispositivo, es decir, desde las 15:00 horas del viernes 23 de marzo hasta las 24:00 horas del pasado lunes, 30 personas han perdido la vida en 28 siniestros viales ocurridos en vías interurbanas. El dato menos malo es que no ha fallecido ninguna personas entre 0 y 24 años. Sin embargo, el número de víctimas mortales durante ésta Semana Santa supone tres fallecidos más que el año pasado debido, según la DGT, al incremento de desplazamientos por vehículo y a las condiciones atmosféricas adversas, sobre todo, en la primera fase de la operación de Semana Santa.

Sabemos los resultados pero… ¿Y las causas?

trafico semana santa

Pues bien, los datos muestran que la salida de vía sigue siendo el tipo de siniestro vial más frecuente, con 13 fallecidos, en nuestras carreteras. La experiencia al volante nos dice que la carretera y su entorno representa el escenario que debemos conocer y que, por tanto, todo conductor con su vehículo debe afrontar y responder dentro de sus capacidades. Unas capacidades de respuesta que deben estar siempre por encima de las exigencias que presenta la carretera y sus márgenes. Y si no tenemos en cuenta esas exigencias así como el nivel de alerta en la conducción, no seríamos capaces de evitar las temidas salidas de vía.

La salida de vía o accidente solitario está influenciado por la conducta del conductor, salvo que haya podido ser por un fallo mecánico del vehículo como, por ejemplo, un reventón de neumático; deficiencias en la vía o señalización; fallo del sistema de frenado; etcétera. Aún así, siempre será achacable al conductor si se demuestra que no ha realizado un mantenimiento adecuado o no ha realizado la revisión periódica obligatoria en base a la antigüedad del vehículo. Un tipo de siniestro vial motivado posiblemente por el cansancio, la fatiga y el sueño durante la conducción. De ahí, que ante cualquier indicio de alteración de nuestra visión, atención y concentración, a los mandos de la dirección de cualquier vehículo, debemos parar en un lugar seguro y descansar lo suficiente antes de reanudar la marcha.

Cómo evitar un siniestro vial

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A modo de reflexión, podemos citar la evitabilidad como mejor consejo. El modo de entender las causas y luego los resultados nos da una visión más que suficiente para reconocer que los siniestros viales son evitables y para reducirlos tenemos que implicarnos todos. Así nos lo explicaba, hace años, la DGT en éste video y que quiero sacar nuevamente a la palestra para luego recordar también algunos consejos:

Por otro lado, tenemos que tener en cuenta las situaciones de riesgo que presenta la conducción y donde necesariamente debemos optar por la conducción segura o preventiva. Éstas son algunas técnicas que nos pueden ayudar a reducir o, en su caso, minimizar las consecuencias de un siniestro vial:

  • De visión o percepción de la realidad, para anticiparse al peligro mientras conducimos no debemos mirar sólo al vehículo de delante, sino que debemos recoger la información del resto de elementos del tráfico con tiempo suficiente para tomar decisiones seguras. Por lo tanto, siempre mirar al frente, a lo lejos, a los lados con frecuencia y regularmente por los retrovisores, sin olvidarnos de girar la cabeza para controlar el ángulo muerto.
  • Técnicas de anticipación, como principio de la conducción preventiva, al disponer de tiempo suficiente para evitar los riesgos y reducir la distancia que se recorre antes de reaccionar ante posibles imprevistos. Se consigue, si desconfiamos de los demás conductores, no todo lo que se espera de ellos, se cumple. Y sobre todo, adaptar la velocidad a las circunstancias por ejemplo ante condiciones atmosféricas adversas (lluvia, niebla, viento, etcétera).
  • Técnicas de gestión del espacio, manteniendo las distancias de seguridad adecuadas, tanto por delante, como por detrás y a los lados del vehículo como principales claves para circular de una forma preventiva.
  • Supervisión y mantenimiento del vehículo, sobre todo conocer y aprender a utilizar los dispositivos de seguridad sin confiar excesivamente en ellos y por supuesto realizar una pre-ITV antes de salir de viaje para comprobar el estado del vehículo y evitar sorpresas de última hora.

En definitiva, si reconocemos que los siniestros viales son evitables y aplicamos estas técnicas preventivas con la fórmula: PREVENCIÓN + CONDUCCIÓN SEGURA evitaremos reducir los riesgos al volante.

Vía | DGT (Nota de Prensa)
Vídeo | publicidaddgt
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