Estos son los países que quieren (y los que no) permitir cuanto antes la conducción autónoma

Podríamos afirmar, sin miedo a equivocarnos en exceso, que la conducción autónoma se encuentra a la vuelta de la esquina de la siguiente década. Los fabricantes de automóviles punteros en esta tecnología se han marcado en los últimos tiempos objetivos muy ambiciosos para alcanzar el máximo nivel de conducción autónoma, aquella en la que el vehículo se conduce por sí solo, barajando fechas como 2021.

Ahora bien, existe un vacío legal en esta área. Y mientras los fabricantes presionan para que se legisle de forma generosa en relación a sus intereses, las autoridades de muchos países se muestran cautas y recelosas de crear a fecha de hoy un marco legal, y más teniendo en cuenta la incertidumbre que va rodeando a los avances. Vamos a repasar cómo está la situación en algunos de los principales puntos del globo.

Antes que nada, conviene aclarar que las pruebas de conducción autónoma para fines de I+D sí que cuentan con una normativa en concreto en multitud de países, algo que ha sido crucial para el desarrollo de esta tecnología. En el caso de España, la DGT dio luz verde a la conducción autónoma en carreteras con tráfico abierto en 2015.

Claro que, legislar sobre el siguiente paso, que consiste en ir permitiendo los progresivos niveles de asistencia a la conducción (hay hasta 6 niveles) hasta alcanzar la conducción autónoma plena, es algo mucho más complejo.

Valga como ejemplo puntero el de Alemania, donde el pasado junio se aprobaba una nueva ley que dará el respaldo legal necesario para permitir el nivel 3 de automatización de la conducción, aquel en el que el conductor todavía juega una parte activa, porque estaría preparado para intervenir en todo momento.

Esto propiciará que un modelo de un fabricante local que está por llegar en 2018 pueda aplicar esta funcionalidad en algunas vías públicas. El sistema alertará a los conductores que el sistema se desactivará si salen de Alemania. Tanto fabricantes como autoridades han decidido esperar a ver qué resultados arroja esta última normativa para seguir avanzando.

Alemania se ha adelantado impulsar esta normativa pese a que se trata de una cuestión bastante compleja si hablamos de un consenso de homologación continental, en el que se ven implicados entes como la Unión Europea o la UNECE (Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa). Y es que estos organismos parecen actuar de forma aún más lenta. Por ejemplo, ni siquiera cuentan con una prueba que homologue ese nivel 3 de conducción autónoma.

En Estados Unidos se sienten preparados

Curiosamente, esta nueva norma alemana casi ha coincidido en el tiempo con una nueva ley que se está elaborando en Estados Unidos, y promete ser aún más ambiciosa ya que facilitaría las cosas para que varios miles de coches autónomos comiencen a pisar las carreteras.

El problema allí es la disparidad de regulaciones entre estados. Mientras que en algunos como California llevan tiempo legislando sobre la cuestión, hay otros que ni siquiera han comenzado. La nueva normativa se impondría a cualquier medida restrictiva previa que los estados hubiesen impuesto, y con muchas seguridad, hará que se aceleré la presencia de coches autónomos en las carreteras de Estados Unidos.

La situación es algo más caótica en China, país que quiere liderar también en este campo, fruto de la ambición nacional y la de sus fabricantes, que sin duda se están beneficiando de los avances de otras compañías que quieren acceder a su mercado.

Ahora mismo la conducción autónoma allí se encuentra en un punto muerto, después de que las autoridades chinas prohibieran sus pruebas el año pasado. Lo misterioso de todo este asunto es que se han negado a dar explicaciones, mientras que algunos fabricantes locales han seguido apostando por la conducción autónoma tanto como para saltarse la norma.

Desde luego, países como China tan poblados tendrán que esperar para ver coches autónomos circulando por sus carreteras. Precisamente, para terminar este repaso, viajaremos a otro de estos casos, el de La India, donde la reputación de la conducción autónoma es más que baja.

¿Destruye empleo la conducción autónoma?

En La India han adoptado estos días la perspectiva más ludita para la introducción de las tecnologías de asistencia a la conducción. Ni siquiera se apoyan en cuestiones de seguridad, sino que, según su ministro de transportes, no van a dar cabida a tecnologías que destruyan puestos de trabajo, abriendo de nuevo un debate demasiado antiguo.

En cualquier caso, parece inútil resistirse a la llegada de una tecnología que parece soñada para el transporte, y que está cerca de convertirse en una realidad. Por eso, industria y legisladores deberían colaborar esta vez de forma más estrecha que nunca, pues se trata de un camino desconocido y muy complejo.

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