¿Estamos demasiado habituados a las sanciones?

Multas
Hace unas semanas estaba leyendo el periódico, algo que solía hacer más en el pasado y que ahora no me da más que disgustos. Pero con todo, siempre se encuentra uno una noticia que tiene de ello solamente el nombre, pero que inspira una reflexión como la que espero compartir ahora con vosotros. La noticia tendría escasamente 80 palabras, pero explicaba que en una cierta zona de una cierta ciudad (sin especificar en el periódico, ojo al dato) se habían efectuado 13 controles de alcoholemia, pero que habían sido negativos, con lo que no había sido necesario sancionar.

La noticia, por llamarle algo, no era más que un ejercicio para rellenar huecos en la rotativa, imagino, porque no significaba nada, no informaba de nada que pudiese interesar al lector, y no aportaba nada, tampoco. Lo que llamó mi atención es que, a lo mejor, al redactor jefe o al encargado de darle salida le pareció realmente algo noticiable. ¿Nos sorprende tanto que se efectúen controles de alcoholemia y salgan todos negativos? ¿No debería ser eso lo normal?

Estamos muy acostumbrados a que existan infracciones y sus correspondientes sanciones o multas, casi a diario. Las vemos constantemente a nuestro alrededor y convivimos con ellas: desde el que aparca en un vado o en un paso de peatones (como seguramente el de la foto) porque va a por el pan, pasando por el que hace un giro indebido porque así ahorra unos metros y unos segundos, el que va con exceso de velocidad porque le da lo mismo, y así hasta perder el sentido por enumeración. Vemos a conductores con el móvil en la oreja mientras negocian una rotonda, conductas erráticas que pueden ser por estar beodos, atendiendo un email en el smartphone o discutiendo con sus parejas,… y todo nos parece normal, entendiéndose normal como lo habitual.

Es habitual ver infracciones, pero no es para nada normal

No debería ser así, las infracciones deben ser la excepción a la regla, como algo excepcional que sucede de cuando en cuando porque la mayoría nos comprotamos civilizadamente. Hay que decir que, siendo honestos, la mayoría de los conductores son muy respetuosos con el código y con el sentido común, y también respetan al resto de conductores. Las ovejas negras destacan en el rebaño y aunque sean pocas (ovejas negras), uno no puede dejar de mirarlas cuando se da cuenta de su presencia.

Con los infractores pasa lo mismo. Suele coincidir que al presenciar una infracción o una conducción poco segura nos afecta de algún modo: somos el peatón que se tiene que echar atrás para evitar al desaprensivo; somos el conductor que debe esquivar dentro de la rotonda al que habla tan ensimismado por el móvil; somos el que sufre en la autovía lo impredecible del otro conductor; en un caso extremo somos el que recibimos el golpe sin comerlo, ni beberlo.

A mi la noticia de las 13 pruebas de alcoholemia que resultaron negativas me hizo mucha gracia. Era realmente ridículo leer algo como “Anoche se realizaron 13 pruebas de alcoholemia y todas resultaron negativas, por lo que no hizo falta tomar medidas”. Sin precisar más, sin saber dónde. Pudo haber sido a la salida de una escuela de la Guardia Civil, pudo haber sido en cualquier lugar (y realmente sería noticia si fuese a la salida de un after de moda), pero rellenar palabras en un periódico, así, sin más, me pareció algo digno de notar.

Quizás ahora mismo estoy yo rellenando palabras sin otro afán que cubrir mi espacio periódico en Circula Seguro, pero espero que no lo veáis así y todos nos planteemos si realmente vemos las sanciones como algo habitual. Hay quien sí las ve así, y ese es el que “compra” un servicio de recursos de multas, pero eso ya es otro cantar. ¿O no?

Foto | Xornal Certo