Espejos retrovisores, la extensión de nuestra visión

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Los espejos retrovisores de nuestro vehículo son como la extensión de nuestra visión ya que permiten al conductor una visibilidad clara hacia atrás y hacia los lados del vehículo. Para ello, es imprescindible que éstos proporcionen una imagen nítida y que estén bien reglados. Usar el espejo retrovisor a tiempo, incluso, antes de señalizar una maniobra es una de las reglas para una conducción segura.

De ahí, el significado tan importante que tiene el espejo retrovisor en nuestro vehículo. Sería impensable, por no decir imposible, conducir sin los retrovisores porque faltaría la información necesaria y suficiente para ello. Pero, ¿cuántos espejos retrovisores deben llevar los vehículos?, ¿cómo se regulan los espejos retrovisores? Mejor, lo vemos.

¿Cuántos espejos retrovisores tengo que llevar en mi coche?

Un espejo retrovisor está diseñado para permitir al conductor, desde su asiento, ver el área que se encuentra detrás del vehículo. Si el espejo es interior nos servirá para ver a través de la ventana posterior y si el espejo es exterior, nos servirá para ver a través de la ventana lateral lo que tenemos a nuestro lado. El reglaje y posterior uso de los espejos de nuestro vehículo nos facilitará la visión sobre el estado del tráfico que tengamos detrás, a nuestra derecha e izquierda. Además, nuestra legislación obliga a los titulares de vehículos de tipo turismos a llevar instalado el espejo retrovisor interior y el espejo lateral del lado del conductor siendo opcional el derecho, salvo que sea necesario llevarlo, sobre todo, cuando por necesidades no podamos ver a través del retrovisor interior.

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El retrovisor interior o de la clase I está destinado a ser instalado en el interior del habitáculo y su campo de visión deberá ser tal que el conductor pueda ver al menos una parte de la carretera plana y centrada en el plano vertical longitudinal desde el horizonte hasta una distancia de 60 metros por detrás de los puntos oculares y en una anchura de 20 metros sobre la calzada. El espejo exterior izquierdo o de la clase III deberá permitir la visión de una parte de la carretera hasta una distancia de 10 metros por detrás y en una anchura de 2,5 metros y el espejo exterior derecho (también de la clase III), que sería obligatorio cuando el interior no cumpliese con la visión anteriormente descrita, deberá permitir la visión de una parte de la carretera hasta una distancia de 20 metros por detrás y en una anchura de 4 metros.

¿Cómo regular los espejos retrovisores?

La regulación de los espejos ha de hacerse con el vehículo inmovilizado, antes de iniciar la marcha y, si es posible, en terreno llano y recto. Por tanto, una vez regulados adecuadamente el asiento y su respaldo, el conductor debe hacer lo mismo con los espejos:

Para regular el espejo retrovisor interior, se debe coger el espejo por los bordes para evitar el contacto de los dedos con el cristal y se orientará hasta obtener la mejor visión posible a través de la ventanilla o luneta trasera del vehículo, moviendo sólo los ojos y sin necesidad de mover la cabeza. Si lo hacemos bien podremos ver los cuatro lados de la ventanilla y todo lo que queda visible dentro de ese cuadro.

Para regular el espejo retrovisor exterior izquierdo, sin desviar la cabeza desde la posición del conductor, con la mano izquierda orientaremos el espejo hasta que se vea la calzada y lo mínimo indispensable de la parte posterior del constado del vehículo, porque lo importante es que el conductor vea lo máximo posible de calzada.

Para regular el espejo retrovisor exterior derecho, de no ser posible su regulación sin necesidad de movernos del asiento, convendrá recabar la ayuda de otra persona o del propio acompañante del asiento delantero derecho para seguir con el mismo proceso explicado para el espejo retrovisor exterior izquierdo.

Por último, debemos usar los espejos a tiempo, es decir, antes de señalizar una maniobra durante la conducción y antes de abrir las puertas del vehículo o al bajarnos de él.

Foto | catorze14, Javierme
En Circula Seguro | Cómo regular la posición de conducción: reposacabezas, espejos y cinturón de seguridad

  • Escargot

    También aconsejan, para aparcar mejor, que la parte que se vea del coche en los exteriores sea tirando a lo bajo. Más que nada para poder ver también acera.

    Hay algo que me pasa bastante y que he comentado ya alguna vez: empiezo el viaje veo en el espejo interior toda la luna trasera de mi coche, pero conforme avanza el tiempo llega un momento en el que no coincide. Sé que es por cómo me coloco en el asiento, pero… ¿qué puedo hacer? Si me pego al respaldo aguanto poco rato así, pero si conduzco mucho me canso un poco y lo necesito…

    Y luego ya, como apunte curioso, hay espejos que tienen una función muy curiosa: casa. El izquierdo del coche de mi madre, por ejemplo, tiene un avispero dentro.

    • Capreolus

      “empiezo el viaje veo en el espejo interior toda la luna trasera de mi coche, pero conforme avanza el tiempo llega un momento en el que no coincide. Sé que es por cómo me coloco en el asiento” Efectivamente, la postura es la que cambia, por eso, si tomas como referencia la la luna trasera puede servirte de alerta si la visibilidad ya no es la misma.

      Un saludo

      • Escargot

        ¿De alerta de qué? ¿Del cansancio? Se me ocurre que puede ser, pero también soy un poco anguila. Ya he comentado alguna vez que no puedo ir conduciendo tranquilamente y todo, que tengo que estar registrando y comentando todo lo que veo y oigo… Vamos, que soy un poco hiperactiva al volante. Con el cansancio me pasa que cambio un poco de postura, claro… pero no sólo entonces.

        El problema de todo esto es que por mi forma de ser me toca regular el espejo interior con el coche en movimiento.

        • Capreolus

          Me refería a que si ya no ves bien por el retrovisor interior es por una mala postura, asiento, cansancio, etcétera. Motivos más que suficientes para detenerse en un lugar seguro y regular los espejos. Eso sí, con el coche parado ya que si regulas el espejo interior en movimiento puede ser motivo de una distracción, es decir, segundos que puedes tardar en reaccionar a tiempo ante una maniobra que requiere las dos manos en su sitio.

          • Escargot

            El asiento es comodísimo. El problema soy yo.

  • HijodeCain

    La ultima modificación que he hecho en mis retrovisores exteriores, ha sido levantarlos dos o tres grados para seguir las incidencias de Pegassus… es lo que tiene vivir en un estado policial.

  • s63aut

    Menos mal que hoy día todos los coches tienen tres retrovisores, a los dos primeros que tuve, debí añadirle por mi cuenta el de la derecha, en el primero de ellos (un 127) podía ser algo disculpable, pese a que fuera el modelo CL (el de lujo) y añadirle uno a la derecha era un sobrecoste ínfimo; en el segundo de ellos, un Málaga GLX, sinceramente me pareció de una incoherencia tremenda montar cosas como elevalunas eléctricos, cierre centralizado o faros regulables desde el interior, pero “olvidarse” de poner un retrovisor a la derecha, cosa que reparé ipso facto.

    Tengo entendido que sigue siendo legal omitir el retrovisor derecho si disponemos del interior, lo obligatorio son los dos exteriores, pero el derecho puede ser sustituido en los turismos por el de dentro, cosa que no me parece aceptable, máxime cuando se trata de un elemento tan simple como ese.

    ¿Qué me decís de los retrovisores situados sobre el capó?, hace años los tenían algunos coches incluso por España, en Japón fue habitual hasta hace muy pocos años; el problema estaba en regularlos, pero con los actuales mandos eléctricos se soluciona, nunca he probado un coche que los montara así, ¿sería recomendable volver a ponerlos ahí?

    • Escargot

      El derecho es el que menos uso, pero si no lo tuviera lo echaría de menos. Ahora creo que ya no se fabrica ningún coche sin espejo derecho. Eso sí, no sé cómo se las apañan los que llevan furgonetas, la luna trasera tintada… ya probé una vez a conducir sin espejo interior (recordad que lo arranqué de un cabezazo) y estaba perdidísima.