España supera el objetivo europeo de reducción de la mortalidad vial

Coche siniestrado

¿Objetivo cumplido? Evidentemente, no.

Hace unos cuantos años tuve un profesor que me advirtió sobre el uso de la palabra evidente: “Vete con cuidado cuando digas que algo es evidente – me comentaba – porque lo que es evidente para ti puede no serlo para los demás”. En el caso que nos ocupa, sin embargo, la evidencia dice que aunque España haya sobrepasado el objetivo de la UE al *reducir en un 53% los fallecidos* en siniestros de la circulación, queda mucho por hacer todavía.

Y es que Europa se _conformaba_ con que España redujera la mortalidad en carretera en un 50% entre 2001 y 2010, pero nosotros hemos ido más allá, y mucho más allá debemos encaminar nuestros pasos. Y es que, como suele decirse en ocasiones como estas, *no es momento para ponerse medallas*.

Entre otras cosas, porque no hay un solo pecho en el que colgar las medallas. Si la seguridad vial es responsabilidad de todos, si la siniestralidad vial es responsabilidad de todos los conductores, también *es mérito de todos* que hayamos bajado en un 53% las muertes debidas al tráfico y, ojo, sigue siendo responsabilidad de todos que este dato siga decreciendo, no ya tomando como referencia lo que nos dicte Bruselas, sino simplemente por la necesidad de dejar la mortalidad vial a cero.

coche siniestrado

¿Que conseguir la siniestralidad cero es utópico? No lo sé, pero también creían utópico bajar en un 50% los fallecidos y estamos en un descenso del 53%. El principal freno para un objetivo lo marcamos cada uno de nosotros, con nuestras creencias y con nuestros actos derivados de nuestras creencias. Si creemos en la siniestralidad cero, como creen algunos países nórdicos, podremos trabajar con *la evidencia de que queda un largo camino por recorrer*.

Si por el contrario nos enrocamos en posiciones absurdas que no lleven al descenso de la siniestralidad vial, este logro aparente no habrá sido más que un punto de inflexión y *los números volverán a desbordarse*, todo el país se rascará el cogote y pensará apresuradamente en parches para el problema.

Y tan absurdo es *denostar las medidas* que se están revelando eficaces como proclamar a los cuatro vientos que ya tenemos el trabajo hecho cuando en realidad sólo estamos incidiendo en los paliativos contra la situación heredada de muchos años de práctica *apatía institucional* y cuando todavía no se ha hecho una verdadera apuesta por la *educación vial* de las personas.

Coche desguazado

La cuestión de fondo es que, a pesar de un solo muerto es demasiado, *trabajamos con números tan pequeños* que lo mismo experimentamos grandes logros que estrepitosos fracasos. Si las cosas siguen tal y como están, puede suceder que en vez de avanzar en el terreno de la seguridad vial, nos encontremos retrocediendo y acusándonos los unos a los otros de haber hecho mal las cosas. Por eso, la perspectiva de la *siniestralidad cero* es la única que nos garantiza que todos los esfuerzos de todas las personas se muevan en una misma dirección.

¿Y cómo consigue cada uno de nosotros aportar su grano de arena en esto de la siniestralidad cero? En realidad es muy sencillo. Se trata de que *cada pequeña acción* relacionada con el volante se transforme en una apuesta por la siniestralidad cero: esa copa que no tomo, ese adelantamiento que no veo claro, ese acelerón que quizá está de más… Cuando estamos conduciendo (o, mejor dicho, circulando) todos y cada uno de estos detallitos *marcan la diferencia* entre trabajar por el objetivo de la siniestralidad cero o, por el contrario, trabajar aunque sea por omisión para incrementar la siniestralidad vial.

Espero que, aunque a aquel profesor mío no le faltara razón, todo esto le resulte tan evidente a los demás como lo es para mí mismo. Ahora sólo es cuestión de ponerse manos a la obra, que *morir en el asfalto es absurdo*.

Vía | prnoticias
Foto | Josep Camós
En Circula Seguro | Semana Santa 2010, inflexión y reflexión

  • A parte de los fallecidos, también hay que ver los heridos. Una lesión medular, aunque no suponga la muerte, sí limita la vida de una persona. Por tanto, para hablar de éxito también habría que reducir ese número de accidentados.

    Aún así, es bueno que se haya reducido la mortalidad. Ojalá está línea descendente continue, y en pocos años estemos próximos al 0%.

    Yo no soy tan optimista como tú, Josep, y no creo en 0%. Conducir es una actividad de riesgo y como tal tendrá su porcentaje de siniestralidad.

    Un saludo.

  • Si lo que queremos es reducir los muertos en la carretera, ¿por que a mi me multan y me ponen trampas en la carretera, cuando yo solo intento reducir mis posibilidades de tener un accidente?