España registra una caída del 10% interanual en el consumo de carburantes para automoción

Surtidores de combustible

Según los datos que hizo públicos la pasada semana el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, durante el mes de junio de 2008 el consumo de las gasolinas descendió un 10,2% y el del gasóleo un 10,1% sobre el mismo periodo del año anterior. Tal como vaticinábamos antes de conocer estas cifras, el aumento del precio de los derivados del petróleo y la misma crisis económica podrían estar detrás del ahorro energético conseguido por los españoles.

Siendo así las cosas, y teniendo en cuenta que los precios de los carburantes alcanzaron su máximo histórico durante el mes de julio, es más que posible que esa tendencia al ahorro se haya mantenido durante el resto del verano. De aquí a unos meses lo sabremos.

No hay mal que por bien no venga, o al menos eso dicen los optimistas. Aunque quizá sea prematuro lanzar las campanas al vuelo, parece que en materia de desplazamientos estamos aprendiendo a ahorrar. Prever las circunstancias que nos rodean mientras circulamos y anticiparnos con nuestras acciones se convierten en el mejor aliado de nuestro bolsillo. Y, de rebote, en la mayoría de ocasiones esta forma de hacer nos evita el disgusto de sufrir una colisión.

Después de todo, iba a tener su gracia que por encima del permiso por puntos y la presión de los radares, al final los conductores fuéramos tan inteligentes como para comprender que lo mejor para nosotros mismos es levantar el pie del acelerador, no ya por el miedo a la sanción sino porque nosotros mismos comprobamos que llevando a cabo una conducción eficiente somos capaces de llegar a nuestro destino soportando un coste mucho menor, tanto en lo económico como en la probabilidad de acabar el día llamando al 112.

Sin embargo, no nos engañemos: la seguridad vial es una tarea de conjunto que debe ir más allá del momento puntual. No podemos alegrarnos por unos indicadores puntuales si más adelante se constata que no existe un verdadero cambio en las tendencias. Por esa razón, la reducción de la siniestralidad y el ahorro energético no vendrán dados solamente por coyunturas económicas o por medidas estrella lanzadas por la Administración, sino por la convicción personal de cada uno de nosotros sobre la conveniencia de adoptar hábitos de conducción segura. Y el ahorro energético derivado de la conducción eficiente es uno de esos hábitos de seguridad.

Dicho de otra manera: si la reducción de la demanda energética registrada en junio sólo ha servido mientras los precios estaban por las nubes o mientras pasa la crisis económica, no habremos ganado demasiado. Cuando bajen los precios o cuando nuestro bolsillo ande más solvente repuntará el consumo de carburante y posiblemente aumentará la siniestralidad. Por contra, si de esta experiencia hemos sabido aprender la lección, pasado este momento de vacas flacas seremos capaces de ahorrar aunque nuestro bolsillo no nos lo pida a gritos.

Y esto, ¿es viable económicamente? Habrá que verlo. Dicen que el consumo llama al dinero y viceversa, así que lo esperable sería que si no aumentase el consumo de carburante no repuntase la economía. De todas formas, siempre hay que tener en cuenta que, en la vida, cuando se cierra un canal a menudo se abre otro, así que quizá el ahorro energético nos depare alguna que otra sorpresa en el terreno económico. Dejando esto de lado, lo que parece seguro es que será necesario un sincero cambio de actitud en los conductores para romper el círculo vicioso de la conducción poco inteligente. Y eso podemos trabajarlo todos desde ahora mismo, aprovechando que estamos sensibilizados por nuestro bolsillo.

Foto | Josep Camós

En Circula Seguro | La crisis económica y su influencia en la velocidad de los vehículos, Algunos consejos para ahorrar más combustible, Cómo conducir de forma eficiente, en diez consejos

  • Como la gente se desplace cada vez menos en coche, moto… y encima aprendiendo a ahorrar conduciendo – y en lo que no es conducir y coches – quien más y quien menos se llevan las manos a la cabeza.

    Recordad que hace unos años, no paraban de dar la brasa con el ahorro – aunque generalmente poca gente podía permitirse ése lujo, no hablemos ya actualmente -. Y ahora que gastemos, y temiendo que la gente ahorre y recorte gastos. ¿En qué quedamos? Porque de todas formas está claro… que la cosa para gastar no está. Es casi imposible. 😆

    Ni los que echan las cuentas se aclaran… el que sí se aclara al final, es el de a pie. Si puede gastar y ahorrar un pico, hace ambas cosas. Si no puede gastar un poco más, y sólo ahorrar, pues se ahorra un gasto y ahorra. Y si no da ni para una cosa ni para otra… toca recorte de gastos sóla y únicamente.

    Aquí alguien ha sido… y no he/hemos sido yo/nosotros. 😀