Escoge bien tu casco

Motero con casco

No sólo es obligatorio, sino que es estúpido no hacer uso de él. Pero aún hay quien no está muy convencido, especialmente conductores con alto ego y mucha autoestima, cuya relación con la moto es la de usarla de pasarela para pasear sus estilosos peinados.

Un cráneo humano no puede soportar un golpe a más de 17km/h. A esa velocidad, los daños son ya muy graves. Con sumarle 13km/h más y circular a 30, nos encontramos con que cualquier choque contra un objeto sólido y de cierta dureza, como un bordillo, la misma carretera u otro vehículo, supone la muerte en un 98% de los casos.

Por ello cobra tanta importancia el casco de seguridad. Sin embargo, quienes sí lo usan en ocasiones desconocen la realidad a la que se enfrentan: tallas, pesos, materiales, ajustes o calidades. Lo normal es comprar un casco y usarlo mientras aguante. Pero si realmente lo que nos importa es nuestra vida y no las multas que podamos tener, debemos saber muy bien cómo escoger un casco.

A la hora de escoger un casco hay que tener en cuenta varios factores: tipo de moto que vamos a llevar, vías y velocidades a las que circularemos por norma general, y nuestras cualidades físicas. Esto quiere decir que no existe un casco universal, cosa comentada en muchas ocasiones por supuestos profesionales que venden motos y material para ellas. Cada persona, un casco.

Veamos primero cuales son los principales tipos de casco que existen y que se dividen en dos grupos: abiertos y cerrados, ambos con tres subespecies.

Calimero o quita multas
Llamados así en homenaje al pollito y porque hay que ser muy pollo para circular con eso y pretender salir vivo de un accidente.
Son cascos totalmente abiertos cuya función es, como dice su segundo nombre, quitar multas. No ofrecen ninguna protección, salvo que nos caigamos de la moto en parado al tropezar con una estribera.
Estos cascos en realidad sólo están homologados para ciclomotores, pese a que son utilizados después en motocicletas.
Semi Jet
Es un casco abierto que cubre las orejas y puede tener una pequeña pantalla plástica de protección para los ojos y la cara, pero no protege la zona de la nuca dejándonos expuestos a daños.
Jet
Es igual que el anterior, pero éste sí tapa la nuca y en algunos casos, cuando dispone de pantalla plástica ésta es más amplia, llegando a cubrir hasta la barbilla.
Modelos varios de casos
Integral
Un bloque completo, el más seguro y el usado por los profesionales de la competición. Cubre orejas, nuca y tiene pantalla, pero además resguarda el rostro y el mentón.
Modular
Es exactamente igual que el anterior, pero con la característica de que su parte delantera, la del mentón, puede ser elevada, dejando así el rostro al descubierto, lo cual es una ventaja en los días de calor o en circulación urbana y también, como luego comentaré, permite a los médicos un mejor auxilio en caso de accidente.
Se consideran sin embargo un poco menos seguros que los integrales, ya que en caso de fuerte golpe, podrían ceder los sistemas de articulación y empotrar la parte móvil dentro del casco o levantarse y dejar expuesto nuestro rostro.
Motocross
Son cascos abiertos, algunos llevan pantalla, pero por norma general se emplean con gafas. Son características de estos modelos la morrera adelantada y la amplia visera. Tan seguros como los integrales, aunque menos vistos por la calle, salvo en ciclomotores.

Consejos de compra

A la hora de comprar un casco hemos de comprobar siempre, que disponga de etiqueta de homologación. En España se trata de un cuadrado blanco sobre el que podrá leerse en color negro: Homologación E9 España. A veces tan sólo situarán los fabricantes el término ‘E9’ y obviando el país y el motivo.

El siguiente paso será probarnos varios. Lo normal es que al principio escojamos aquellos que estéticamente nos resultan atractivos y tras probarlos, vayamos descartando opciones. La talla es fundamental, pero rara vez dispondremos de datos exactos, por lo que nos dejaremos llevar por las sensaciones: el casco no debe hacernos daño y debe quedarnos ajustado, de manera que no se mueva cuando giremos rápida y bruscamente la cabeza. Además, el acolchado de los pómulos deberá quedarnos bien ajustadito, pues con el tiempo acaba perdiendo propiedades y si ya nuevo nos quedaba holgado, después no nos protegería.

Tu cabeza (en cm)TallaEquivalencia

52-53 52 XXS
53-54 54 XS
55-56 56 S
57-58 58 M
59-60 60 L
61-62 62 XL
63-64 64 XXL

 

Toma una cinta métrica y mide tu cabeza sobre tu frente, a unos dos centímetros por encima de las cejas y por detrás de las orejas. Esto te dará una idea de la talla que necesitas antes de comenzar a probarlos.

Algo importante que a veces olvidan los más novatos, es probarse el casco con gafas. No sólo cuando las necesitemos para corregir posibles defectos de visión, sino también para los días de sol. Lo normal es llevar pantallas transparentes polivalentes y protegernos los ojos con las gafas de uso diario. Si nos lo probamos sin ellas luego vienen los disgustos y los roces.

También hemos de tener en cuenta ciertas características del propio sistema de protección una vez hayamos descartado aquellos que no cumplen su función. Si disponemos de tres modelos sobre los que elegir, habrá que comprobar, por ejemplo, cuál de ellos tiene el interior desmontable. Ten en cuenta que a medida que lo uses el casco se ensuciará de sudor, polvo y pelos, además de perder su consistencia y su ajuste, siendo recomendable sustituir el interior pasado cierto tiempo.

Habrá que echarle un ojo al tipo de cierre. Un casco mal ajustado o con un cierre que pueda soltarse en caso de golpe, no es un casco. Es como llevar nada. Los más cómodos son los de apertura automática, aquellos en los que tiras de un pasador y un clic mágico suelta las correas. También los hay con dos botones a cada lado, anilla tiradora… Por su parte, el sistema de doble anilla es el más seguro, aunque también el más incómodo.

Las ranuras y bloques de ventilación son importantísimos, no sólo como elemento de refresco para mantener un paso de aire agradable dentro del sombrero, sino también para evitar ruidos, vibraciones y tirones. A 120km/h un casco con una ventilación nula podría arrancarnos del asiento de la moto y lanzarnos por los aires, aunque hoy en día se prueban antes en túneles de viento y es raro que alguno llegue a mercado con estas características.

El peso del propio armazón es importante. Tampoco es que los cascos de hoy en día vayan a pesar mucho (entre el kilo doscientos gramos y dos kilos con poco. Si podemos escoger un modelo seguro y ligero, mejor que mejor, ya que nos cargará menos el cuello y los hombros evitando que nos fatiguemos tanto.

El diseño y los colores son secundarios, a pesar de que por seguridad, deberíamos escoger cascos cuyos dibujos fueran llamativos y claros, fácilmente apreciables por la coloración de sus partes en la noche, cuando las luces de los coches incidan sobre él. Y si los ribetes del diseño están grabados con pintura reflectante, entonces mejor que mejor. Aunque también podríamos ponerte nosotros mismos unas pegatinas adecuadas y homologadas.

Precios y fabricación

Hemos de tener cuidado con el tema de los precios. Generalmente un casco puede costar desde los 60-90€ a cantidades astronómicas, rondando los 1000€. Los muy baratos no supondrán una gran protección, pero quizá nos sirvan si lo que buscamos en ir a comprar el pan en verano con el ciclomotor. Lo ideal es buscar un precio intermedio teniendo en cuenta los factores de los que hablábamos al principio: potencia, velocidad, uso que le vas a dar…

No todos los cascos caros son seguros; de hecho, hace algunos años el más caro del mercado (AGV Ti-Tech, de 586€) suspendió en todas las pruebas de seguridad que se le pasaron a pie de calle, siendo una mantequilla para la absorción de impactos.

El precio nos vendrá impuesto por varios factores: calidad de los materiales y las fibras utilizadas (no es lo mismo un termoplástico que uno de kevlar), acolchado interior, pantalla y ventilaciones y, por supuesto, diseño.

En cuanto a las fibras usadas para su confección encontraremos en los cascos más baratos el policarbonato o la resina termoplástica. La gran pega de estos cascos, además de su poco fiabilidad a altas velocidades, es su caducidad: tienen una vida útil de cinco años, por lo que de ahí en adelante en caso de colisión, podrían romperse en mil pedazos.

Lo habitual en las gamas medias es la fibra de vidrio. Ésta absorbe los golpes mejor que ninguna otra y además tiene un precio muy competitivo.

Finalmente, en los escalafones más altos tenemos la fibra de carbono, querida por su ligereza y altísima resistencia y el kevlar, cuya resistencia a la abrasión probada en los chalecos antibalas lo ha convertido de un tiempo a esta parte en material de referencia para cascos y prendas de altísima calidad, especialmente en competición.

La mezcla de carbono, vidrio y kevlar, rara hoy por hoy en productos destinados al mercado en general, es la mejor opción de seguridad. Absorción, resistencia y deslizamiento natural.

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  • Quería hacer una pequeña anotación en lo que a cascos modulares se refiere. Éstos normalmente no son diseñados para circular con ellos abiertos (salvo excepciones como el ROOF o alguno que otro en los que el mentón se desplaza hasta la nuca), su ventaja como bien habéis comentado, es la de acceder a las vías respiratorias por los sanitarios en caso de accidente, o en su caso que te bajes a comprar el pan o algo por el estilo, y en lugar de quitarte el casco lo abras.

    Repito, NO se debe circular con el mentón elevado, además de ofrecer una elevada resistencia aerodinámica incluso a bajas velocidades, es un elemento de riesgo al poder engancharse.

  • Efectivamente, Frankyconcola.

    Es una tema que a mí se me pasó, por lo que te agradezco mucho tu comentario.

  • Un placer el aportar algo a un blog que trata un tema tan importante, y el agradecimiento es mío por el esfuerzo que realizas habiendolo creado.
    Saludos.