Enésima campaña de la DGT contra el uso del móvil al volante

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Que haya habido tantas campañas tratando de concienciar a la gente de que el uso del teléfono móvil es perjudicial puede denotar dos cosas. Primera que las campañas no calan en los conductores y por tanto no cumplen su función o que los receptores de las mismas no están muy por la labor y no las hacen demasiado caso. Primera o segunda (me decanto más por la segunda ya que la especie humana es como es) las campañas, efectivas o no, son necesarias y lo serán siempre.

El éxito o no de una campaña normalmente lo miden las cifras. Pero aunque se redujera en una sola víctima, la campaña estaría justificada. Lo verdaderamente lamentable es que año tras año se repitan el mismo tipo de campañas, centradas en los mismos aspectos. Eso significa que algo no marcha bien.

Según las estadísticas, las distracciones han estado presentes en el 38% de los accidentes ocurridos en lo que va de año. O lo que es lo mismo, en cuatro de cada diez accidentes el uso del móvil, encender un cigarro o manupilar el GPS o la radio han tenido un factor fundamental a la hora de que el fatal desenlace se produjera. Los datos arrojan otras cifras. Un accidente de esta tipología da como resultado al menos un muerto y un herido.

Para que estas cifras desciendan, a partir de hoy, y durante las próximas dos semanas, la DGT ha fijado su objetivo en todos aquellos que hagan uso del teléfono móvil al volante. Para ello cada día, la Guardia Civíl controlará a, nada más y nada menos, que 36.000 conductores. La campaña estará acompañada de las casi preceptivas imágenes en prensa, cuñas en radio y anuncios en televisión. El lema escogido para esta campaña ha sido el de: “Al volante, sólo el volante” y “Hay historias que acaban con el móvil”.

De nada sirve que se repita una y otra vez que hablar por el móvil al volante, y cuando somos peatones, aumenta considerablemente el riesgo de sufrir accidentes. Las denuncias por hablar por un teléfono móvil mientras se conduce se han ido incrementando progresivamente desde el año 2003. Durante el pasado año, más de 100.000 conductores fueron sancionados. ¿Hacen falta más datos para que la próxima vez que nos llamen estando al volante se nos pase por la cabeza el coger la llamada?