En caso de emergencia (2): ¿le quitamos el casco?

Herido por caída de una moto

Siguiendo con nuestra serie sobre cómo actuar en caso de emergencia, hoy hablamos de moteros y ciclistas, y es que siempre hemos oído decir que a un motorista no se le quita el casco cuando ha sufrido una caída o una colisión. A pesar de eso, al ver cómo trabajan los servicios de emergencia comprobamos que una de las primeras medidas puede consistir, precisamente, en quitarle el casco al motorista. Entonces, ¿qué hay de verdad y de mito en todo esto de la extracción del casco?

De hecho, seguro que todos hemos oído alguna vez contar la leyenda urbana sobre un motorista al que, tras caer sobre el asfalto, “le quitaron el casco y se le abrió la cabeza como si fuera una sandía”. La leyenda, nada más lejos de la realidad, afortunadamente ha ido perdiendo fuerza, pero por si quedan dudas sobre el cuándo, el porqué y el quién debe extraer el casco a una víctima, ya sea motorista o ciclista, aquí daremos algunas pinceladas para esclarecer este asunto.

Ante todo debemos saber que, entre sanitarios, cuando se produce un siniestro y la víctima yace en el suelo con el casco puesto, esté consciente o no rige la norma general de extraer el casco excepto en casos de empalamiento craneal o cuando no sea posible realizar la extracción de forma correcta.

“Si le quitas el casco se le abre la cabeza”, mentira

A efectos de seguridad para el cráneo del herido, no hay nada que temer en la maniobra de extracción del casco, ya que no hay pruebas de que si un casco ha soportado un impacto importante este retenga, almohadille o inmovilice las posibles lesiones que subyacen en el cráneo. Un casco no es una férula y si lo dejamos puesto incluso puede contribuir a empeorar el aumento dañino de la presión que ejerce la sangre o el edema intracraneal después del impacto.

Aunque haya hemorragia por fractura abierta, el casco ya habrá cumplido su función y no hay que temer causar mayores daños al cráneo cuando se retira.

En cambio, no se puede decir lo mismo de las lesiones medulares cervicales que podemos causar de manera involuntaria si no intervienen manos expertas en la maniobra de extracción del casco. Las cervicales quizá sean uno de los últimos reductos del cuerpo más vulnerables de todo conductor que todavía no queda suficientemente protegido por los elementos de seguridad activa o pasiva. Aun teniendo la cabeza protegida con el casco, el cuello está a merced de violentas fuerzas de aceleración y desaceleración que pueden causar y causan lesiones medulares.

En realidad, la cuestión no está en si quitamos el casco o si lo dejamos puesto, sino en si al hacerlo se causarán mayores daños, en este caso medulares, lo que choca contra la máxima de la asistencia en caso de siniestro vial: no agravar las consecuencias de la colisión.

Casco en el asfalto

De hecho, es necesario extraer el casco

Desde el punto de vista asistencial, quitar el casco es necesario por varios motivos:

* La correcta evaluación in situ de las lesiones craneales, lo que incluye apreciar un posible sangrado por los oídos, típico de fracturas graves, o detectar múltiples fracturas de cráneo abiertas, debe realizarse con la cabeza desnuda. De esta forma el personal sanitario puede tomar unas u otras decisiones, por ejemplo en el caso de la forma de transportar al herido o de la derivación a un hospital que cuente con los medios oportunos.

* Por el problema de falta de protección que presenta el cuello, se debe pensar en la lesión medular de la víctima como un hecho hasta que se demuestre que no existe tal lesión una vez en Urgencias, de manera que la columna cervical debe quedar inmovilizada con un collarín, algo que con un casco puesto resulta impracticable o inseguro.

* En caso de vómito o de hemorragia oral resulta imprescindible que el fluido salga libremente para evitar aspiraciones bronquiales o ahogo. Además, el barboquejo, la cinta que cierra y ajusta el casco bajo la barbilla, impide la retirada de objetos extraños de la boca.

* Las maniobras de reanimación básica y de intubación son casi imposibles con un casco puesto, salvo en algunos modelos de casco abiertos que, por lo general, también se retiran.

* Un herido con el casco puesto demasiado tiempo dificulta la descompresión de fluidos craneales (hematomas abiertos o edema), que deben salir por donde sea para mantener baja la presión intracraneal, lo que resulta clave para salvar el cerebro.

* La movilización y transporte del herido no se hacen de forma segura si el herido lleva colocado el casco, ya que existen problemas de resbalamiento y de flexión del cuello por la elevación de la cabeza que provoca el casco al yacer boca arriba.

Asistencia sanitaria

¿Quién debe extraer el casco?

Si tan necesario es quitar el casco, ¿por qué siempre se ha dicho que no se haga? Por una cuestión de protección de la víctima, ya que sólo debe extraer el casco personal entrenado para hacerlo. De hecho, la maniobra es fácil, pero se requieren cuatro manos pertenecientes a dos socorristas que hayan ensayado muchas veces los gestos que hay que realizar. Por eso, no es ya que se pida que los socorristas no experimentados se abstengan de realizar la maniobra de extracción del casco; es que sin un buen entrenamiento ni siquiera un médico debería quitarle el casco a un motorista.

Dicho en plata, si aparecen en escena al menos dos personas con nociones de socorrismo, o verdaderamente saben hacer la extracción del casco, o es mejor que ni lo intenten. De hecho, precisamente por este motivo hemos decidido deliberadamente no incluir vídeos ni esquemas sobre cómo quitar un casco. No es algo que se pueda aprender a distancia, sino que requiere de un buen entrenamiento en vivo y con rigor. No pocas lesiones medulares se producen por conductas atrevidas o temerarias con la extracción.

Y entonces… nosotros, que no somos socorristas expertos en la extracción de cascos, ¿qué podemos hacer cuando llegamos a la escena y todavía no han llegado los equipos de emergencia? De esto y del resto de cosas que podemos hacer o no hacer seguiremos hablando en los próximos días.

Idea y redacción original | Dr. Josep Serra
Foto | Eric Schmuttenmaer, Danny Hope, Jorge Correa
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