Elegir coche nuevo (2): Lo necesario

Catalogo de coches viejo

En la primera entrega de “elegir coche nuevo” vimos como los configuradores que nos ofrecen todas las marcas en su página web nos ayudan a comparar entre todas las opciones disponibles. Básicamente, reemplazan los añejos catálogos de papel. También dijimos que la cantidad de marcas, modelos y opciones es tan abrumadora que el primer paso debe ser tener claro lo que queremos. Estas preferencias servirán para guiar nuestras pesquisas. Como diría un informático, reducen el espacio de búsqueda.

El pasado martes argumentamos que, para definir cómo queremos que sea el vehículo, lo primero que debemos considerar es aquello que todo coche debería tener, independientemente del uso que le vayamos a dar. Y, efectivamente, os di mi opinión sobre lo que nunca debe faltar en un coche. Hoy seguiremos estrechando el cerco teniendo en cuenta para qué queremos el vehículo.


Oficina de diseño

Función vs estética (o útil vs molón)

Permitidme que empiece este eterno debate con una digresión. Es la historia de un arquitecto que visitaba por primera vez una oficina que había ideado, por la cual logró los más importantes premios al diseño. Se horrorizó al comprobar que los trabajadores habían cambiado la orientación de las mesas, rompiendo la simetría con otras estructuras del moderno espacio. «¿Pero no veis que así pierde todo el significado? ¡Estáis matando el espíritu de mi obra!»

El gerente se apresuró a disculparse. Le explicó que, efectivamente, inicialmente habían instalado las mesas según los planes originales, la simetría y armonía del espacio eran realmente impresionante. No obstante, los empleados no tardaron en quejarse que durante buena parte de la mañana no podían trabajar cómodamente ya que el sol se reflejaba en sus pantallas. Por eso se vieron obligados a girar las mesas.

La conclusión es obvia. Al final, el día a día tiene más peso que cualquier idea, por idílica que parezca. Yo la expreso así: la única forma de tener unas mínimas garantías de que algo sea adecuado para nuestro día a día, es planearlo desde el principio para que se ciña a nuestras necesidades. Si no lo planeamos así, no tendremos ningún tipo de garantía. Puede que, por suerte, nos vaya bien. Pero lo más probable es que no.

Greased Lighting (versionado en Glee)

Teniendo en cuenta lo dicho a la hora de elegir coche nuevo, yo personalmente tengo la impresión que, al hablar de coches, mucha gente valora cosas como la super-potencia, la marca o la apariencia. O la envidia que tendrán en el bar con el cochazo que me voy a comprar… O que las nuevas ruedas sean como lubricante en las caderas para hacer caer bragas.

No sé hasta qué punto este tipo de parloteo realmente se toma en cuenta a la hora de elegir coche nuevo. Quizá sí que hay gente que realmente toma sus decisiones de forma similar a John Travolta y su rayo engominado. Y la verdad es que la canción mola, pero personalmente no creo que sea el mejor consejo a la hora de elegir las ruedas que me van a llevar al trabajo cada día.

Sé que no voy a ganar esta batalla. No voy a convencer a nadie que no esté ya convencido. Pero seguro que os acordaréis de mi si algún día os dais cuenta que cada sábado tenéis que poner la mitad de la compra sobre los asientos de atrás porque el coche molón tiene un maletero demasiado pequeño; o cuando gastéis mucho más en gasolina por haber comprado un SUV gigante para ir solos al trabajo, con un motor que del que no podéis sacar partido por culpa de las congestiones en ciudad.

Los bíceps a menudo se toman como símbolo de potencia... aunque, físicamente, debería ser de fuerza.

Los bíceps a menudo se toman como símbolo de potencia… aunque, físicamente, debería ser de fuerza.

Potencia y consumo

Voy a rematar el tema del consumo en una sola frase. Y, probablemente, sea la única afirmación de toda esta serie de artículos en que todo el mundo estará de acuerdo. Cuanto menos consumo, mejor. De hecho, el consumo ideal seria cero. Lo que pasa es que las leyes de la Física están obstinadas a forzarnos a que producir cambios cueste energía.

En la práctica, simplificando un poco, el consumo depende principalmente del motor y del tamaño del vehículo. Además, claro está, de la actitud del conductor. Y, en ambos casos, nos encontramos en el típico caso en que tenemos que buscar el punto justo. Demasiado o demasiado poco, ambos extremos afectan negativamente. Así, pues, la cuestión es qué consumo estamos dispuestos a tolerar en función de la potencia y el tamaño de vehículo que necesitemos.

Empecemos hablando de la potencia. Más que nada, porque ya he puesto un titulín que prometía que hablaría de ella. De hecho, ya es un tema que había tocado brevemente en la primera parte, pero como se trata de un concepto muy cacareado a la hora de hablar de motor me permito extenderme un poco más.

Cuando dedicamos unos días a hablar de la potencia, una de las cosas que dijimos es que incrementarla ayuda sobre todo a la aceleración, no tanto a la velocidad punta. Duplicar la potencia directamente multiplicaría por dos la aceleración; mientras que tan sólo incrementaría la velocidad punta en aproximadamente un 41%.

Dado que, de hecho, cualquier vehículo actual está más que capacitado para sobrepasar con creces cualquier límite legal, elegir un coche más potente sólo nos aporta aceleración. En realidad sólo sirve para conseguir quedarnos más pegados al asiento. Pero esa potencia extra se traduce en un consumo mucho mayor que lo que ganamos en tiempo (sobre todo si damos acelerones para pegarnos al asiento).

Esto sí es salir con potencia

Por contra, quedarnos excesivamente cortos en potencia también puede ser negativo, incluso peligroso. La escasez de potencia se nota, de nuevo, sobre todo en una falta de aceleración. Eso significa que saldremos de los stops a paso de tortuga, lo cual ciertamente también puede ser peligroso. Por otra parte, un coche poco potente también tiene muchos más problemas en las pendientes ascendientes. Eso ya depende de la zona por donde nos movamos: si tenemos muchas cuestas, mejor apuntar a una potencia un poco mayor. En una llanura, ¿para qué más potencia?

Lo último a tener en cuenta en cuanto a la potencia es el tema que hablaremos en el siguiente artículo: el tamaño del vehículo. O, más concretamente, su masa. Cuanto más pesado masivo sea el vehículo, más potencia necesitará para moverse con agilidad. Por supuesto, aquí nos referimos a la masa total en orden de marcha: la del vehículo en sí, sus pasajeros y la carga.

En resumen, a la hora de elegir coche nuevo, debemos requerir que tenga la suficiente potencia como para ser suficientemente ágil en las arrancadas y pueda subir bien las pendientes en las que nos solemos meter; todo ello teniendo en cuenta la masa del vehículo junto con la carga que solemos llevar. Por otra parte, si queremos cuidar también el consumo, buscaremos la potencia justa como para garantizar las cualidades mencionadas, pero sin pasarnos demasiado. Yo, ya lo dije el martes, decidí buscar en un rango de 90 a 100cv.

Como he apuntado hace unas líneas, en la tercera y última parte de esta mini-serie de artículos nos cuestionaremos el tamaño del coche que necesitamos. Es un tema relacionado con el consumo y la potencia, como acabamos de ver, pero tiene otras ramificaciones. Además, para concluir, hablaremos de algo que puede dar al traste con todas nuestras cabilas: la economía.

Fotos | John Lloyd, Dominek ter Heide, 20th Television (bajo fair use), stefanpinto, Mikael Mittinen

  • El coche de mi mejor amigo es un Renault Megane de 110 CV, 1.6, 16 válvulas del año 2000.
    Cuando él me preguntó qué coche podría tener como conductor novel, nos fijamos en la estética, tamaño, (posible aproximado) consumo, potencia, capacidad de maletero y seguridad.
    Dándole vueltas nosotros dos, el coche que más nos cuadró fue dicho Megane de segunda mano.
    Sólo un apunte: Dudábamos entre el Renault Megane compacto (con un buen maletero) y el Renault Megane coupé.
    El primero era más soso pero más práctico de cara a llevar cosas en el maletero (compra, etc).
    El segundo era más juvenil y molón pero mucho menos práctico por su enano maletero.
    Al final compramos (compró) el compacto-semiberlina.
    ¿Resultado? Un acierto total.
    Al final la estética sólo funciona en la medida de que otros se impresionen (que sería inicialmente sólo) y la “practicidad” queda para siempre.

    Un abrazo
    (Observador de la Seguridad Vial)