Eléctrico, compartido y autónomo. Así es el verdadero coche del futuro.

coche digital

Ni coches voladores, ni teletransportadores ni aerodeslizadores. Da igual lo que hayas visto en las películas de ciencia ficción o en los prototipos de las ferias automovilistas. El coche del futuro será muy parecido a lo que ya podemos ver en las carreteras.

El coche del futuro será urbano

El campo de juego donde se jugará el futuro del coche está indefectiblemente en las ciudades. Actualmente el 54% de la población mundial vive en las ciudades (un 70% en España), pero en 2050 será de un 70%. Y en total seremos 9.700 millones de habitantes en el planeta, de los cuales casi 6.800 millones viviremos en ciudades de todo el mundo.

No es una cuestión sólo de grandes emigraciones del campo a la ciudad, como hemos visto en otras épocas de nuestra historia, sino del rápido crecimiento poblacional mundial, que lógicamente será mayor en las ciudades. África protagoniza las mayores estimaciones de crecimiento urbano, pero también Asia, que como sabemos juega un papel fundamental en el crecimiento del sector automovilístico.

En este futuro escenario de superpoblación y masificación urbana, el vehículo particular tal y como lo conocemos debe adaptarse a las necesidades de la sociedad a riesgo de que, si no lo hace, podría estar condenado a desaparecer de las calles. La habitabilidad de las ciudades está en tela de juicio no sólo por la contaminación de la atmósfera, sino por el exceso de tráfico, la falta de aparcamiento y los cada vez más reducidos espacios para el ciudadano.

Ante esto, las ciudades cuentan con los PMUS como arma para mejorar la sostenibilidad y la movilidad en sus calles, pero en éstos se tienen muy claro cuál es el único tipo de vehículo de motor particular que tendrá cabida en su filosofía de vida: pequeño, para optimizar espacios y ganar agilizar entre el paisaje urbano; eléctrico, para reducir la contaminación en las ciudades y hacerlas más habitables; y compartido, para optimizar tiempo y recursos.

El coche del futuro será eléctrico

coche electrico cargando

Está claro que el gran reto al que deben enfrentarse las ciudades es la enorme cantidad de emisiones contaminantes que sus coches lanzan a la atmósfera. Ya hemos hablado de que al coche se le conoce como “el nuevo tabaco” por lo perjudicial que resultan sus emisiones a la salud pública. Se estima que más de 480.000 personas en toda Europa y en torno a 7 millones en todo el mundo fallecen debido a la contaminación atmosférica, de la cual el tráfico rodado es responsable en más de un 40%.

Ante esto, ciudades del todo el mundo están aplicando restricciones a la entrada de los coches más contaminantes – en España Madrid y Barcelona las más contundentes – pero algunos países ya tienen fecha para la total prohibición del motor de combustión en sus ciudades. No debería ser un proceso traumático, pues cada vez son más las ventajas que ofrece el conducir un coche eléctrico en la ciudad, y cada vez menos los inconvenientes. Y ya está de sobra demostrado que los países están perfectamente capacitados para asumir la conversión del parque automovilístico al modelo eléctrico.

El coche del futuro será compartido

carsharing chicas movil

Existe un coche que te ofrece todas las ventajas y casi ninguno de los inconvenientes de poseer un coche: el carsharing. Se trata del modelo de alquiler de coches por horas (e incluso minutos) para desplazamientos urbanos, y que en España está empezando a difundirse por las ciudades de la mano de empresas como Car2Go o Emov.

El carsharing te da la libertad que el coche en propiedad te quita: pagas sólo por el uso que le haces al vehículo, no tienes que encargarte de su mantenimiento ni reparaciones, ni hacerte cargo de seguros o tasas. Y sobre todo, puede ofrece una mejor movilidad urbana, pues al tratarse principalmente de coches eléctricos de pequeño tamaño, cuentan con más facilidad para encontrar aparcamiento, uso de carriles especiales, privilegios en escenarios de restricciones…

El éxito del carsharing no estará únicamente en ofrecer una forma de movilidad más flexible y económica que el coche en propiedad, sino que reducirá considerablemente el parque automovilístico de las ciudades (prácticamente a la mitad) y aliviará el tráfico y las emisiones contaminantes.

Actualmente hay casi 8 millones de personas en todo el mundo que hacen uso del carsharing, pero se estima que para 2025 la cifra se multiplique por cinco y llegue a los 36,7 millones de usuarios.

El coche del futuro será autónomo

coche autonomo conductor leyendo

La próxima frontera que tiene que traspasar nuestra sociedad tras aceptar la necesidad del coche eléctrico y la conveniencia de compartirlo, será la confianza en el coche autónomo. La tecnología de los “pilotos automáticos” en los coches son ya una realidad y están mejorando a pasos agigantados, a la par que los gobiernos de todo el mundo se están preparando (infraestructural y legalmente) para recibir con los brazos abiertos esta nueva generación de vehículos.

Que empresas y gobiernos se estén esforzando en adelantar cuanto antes la llegada del coche autónomo no es caprichosa. El objetivo no es que podamos echar la siesta al volante mientras la inteligencia artificial hace todo el trabajo por nosotros. El fin último del coche autónomo está claro y debe situarse muy por encima de convencionalismos y recelos: reducir la siniestralidad en las carreteras.

Se estima que el 90% de los accidentes de tráfico se debe al factor humano, y que en el 60% de los casos el conductor es el responsable. Eliminando el factor humano de la ecuación (o al menos reduciendo su influencia) se pretende reducir el número de accidentes, y en definitiva salvar vidas. Y como muestra un botón: la agencia americana de tráfico NHTSA ha concluido en un estudio que la siniestralidad de los modelos de Tesla ha disminuido un 40% desde la introducción en ellos de su Autosteer. Aunque su presidente Elon Musk no se conforma y quiere alcanzar el 90%.

La última cuestión sería el encaje del coche autónomo en las ciudades. Aunque la tecnología actual está más enfocada a la circulación en entornos controlados –es decir, en autopistas y carreteras interurbanas –, su desarrollo para entornos urbanos llegará tarde o temprano y será una herramienta fundamental para atajar los problemas del coche en las ciudades. Se estima que los vehículos autónomos rebajarían entre un 23% y un 39% el consumo de combustible y mejorará el tránsito en un 80%, reduciendo congestiones y atascos.

Cambio en la forma de entender el coche

mapa transporte ciudad

La forma que tenemos de entender el coche irá en paralelo al cambio de paradigma que se está dando en nuestra sociedad y en nuestras ciudades. Se está produciendo una sustitución del concepto de propiedad privada al del de derecho al uso de servicios. También se está pasando del concepto de tráfico al de movilidad, donde los ciudadanos ya no se desplazan sino que conviven entre ellos: peatones, conductores, ciclistas, etc

El coche tendrá su encaje en este nuevo escenario urbano, y deberá adaptarse a sus necesidades y retos. Pero la sociedad deberá también asumir los cambios en la forma de conducir, en la forma de tener un coche, en la forma de circular por la ciudad. Quizás podamos entender mejor la llegada de un coche eléctrico, compartido y autónomo como una suerte de “transporte público personalizado o a la carta”, similar a los servicios municipales de alquiler de bicicletas.

En cualquier caso, aunque las cifras actuales y las estimaciones parecen marcar el camino, sólo el paso del tiempo nos dirá cómo será el verdadero coche del futuro.

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