El vuelco de la siniestralidad vial entre los jóvenes

Evolución de la siniestralidad vial por edades

Quienes me conocen saben que no soy amigo de hablar de los balances de la siniestralidad vial que publica la DGT, y mucho menos aún cuando las cifras que se dan son todavía provisionales, contando sólo muertes en carretera, sólo a 24 horas y a falta de cuadrar datos. Incluso con datos definitivos, a 30 días y en todas las vías, tampoco creo que haya nada que celebrar cuando existe un solo muerto por algo tan evitable como la siniestralidad vial, porque hasta que no demos con el número cero entiendo que la cosa no está como para dar saltos de alegría, le pese a quien le pese.

Con todo y con eso, esta pasada semana yo mismo dediqué unos segundos en clase a dar una suerte de enhorabuena generacional a mis alumnos por cuanto los jóvenes de entre 15 y 24 años son los que más han reducido su siniestralidad vial desde el año 2003, lo que políticamente se interpreta como un gran logro de las campañas de educación, prevención y concienciación vial. Sea como fuere, mis alumnos me miraron con cara de pensar: “este está más fumao que de costumbre”, por lo que uno, sagaz que lo es, interpreta que estos mensajes no llegan a calar entre los afectados.

No calan porque los afectados no se sienten parte de la siniestralidad vial. Es tan absurdo decirle a una persona “enhorabuena por no haberte matado” como decirle “espero que no te mates”, como si ese deseo no estuviera en la mente de cada conductor cuando pone su vehículo en marcha. Y, ahora que me doy cuenta, todo esto tiene que ver con aquello que comentamos a raíz de la campaña de Tráfico según la cual todos sabemos lo que hay que hacer, algo que evidentemente no es así, tal como atestiguan miles de personas fallecidas o heridas durante el pasado año, y el anterior, y el anterior, y el otro, y así hasta llegar a los 50 años de evolución histórica que tiene controlada la DGT.

Datos históricos de siniestralidad vial

En cualquier caso, es cierto que la siniestralidad vial va en descenso. ¿Y eso por qué? Volvamos a mi aula. Aquel día reaccioné al ver la cara de nada de mis pupilos y rápidamente les explicité mi felicitación sobre la pizarra, tirando de la tabla de factores de riesgo propios del conductor y haciendo hincapié en el consumo de alcohol, drogas y fármacos, en las distracciones, en la velocidad inadecuada y en la tendencia al riesgo que tiene cada cual sumada al sentido de la seguridad vial y al respeto por las normas y por el resto de usuarios de la vía. Los conductores jóvenes habían reducido los riesgos y de ahí, a la disminución de la siniestralidad.

Y entonces, oh sorpresa, sí que me prestaron atención. Entendieron lo que les estaba comentando porque, aunque algunos de nuestros responsables parezcan no haberlo pillado todavía, los receptores de los mensajes de concienciación no se mueven por una vaga idea general de que el panorama mejora, sino que prefieren que les expliquen el cómo y el porqué de las cosas, atacando uno por uno todos esos factores que hacen que la siniestralidad vial aumente o disminuya, llegando en cada caso al fondo de la cuestión que hace que la gente viva o muera al final de cada año.

De manera que, sí, hay motivos para dar la enhorabuena a los jóvenes: por no beber antes de conducir, por no correr más de la cuenta, por estar un poco más pendientes de lo que hacen con un volante entre manos, por entender que haciendo el burro con el coche puedes matarte y matar a otros, por despertar de vez en cuando a su Pepito Grillo particular y obrar en consecuencia. Por todo eso y pese a todo lo demás, muertos, heridos y políticos incluidos, enhorabuena al grupo de conductores más azotados por la siniestralidad: este puede ser el principio de un gran vuelco.

Fuente | Ministerio del Interior