El último mensaje

Mensajes de móvilQue escribir mensajes mientras conducimos representa un grave riesgo vial es algo que hemos comentado hasta la saciedad. De vez en cuando, sin embargo, la forma de transmitir este peligro nos llega de la peor forma posible, como el ejemplo de algo que ha sucedido realmente.

Es el caso que nos ocupa hoy, con la imagen de este teléfono móvil que simboliza la muerte de Alexander Heit, un chico de 22 años. Estas que vemos fueron sus últimas palabras. Alex las dejó por escrito mientras dialogaba con un amigo:

Amigo: — Seh, mola XD sin problema. (…) Eh, tío, salgo durante una hora.
Alex: — Suena bien, tío, nos vemos pronto, ya te paso un tweet.

Esto fue lo último que escribió Alex justo antes de sufrir un gravísimo siniestro vial. No llegó a enviar su mensaje. Se salió de la vía y volcó con su coche. Resultó herido grave y falleció en el hospital.

Sucedió hace un par de semanas, el pasado 3 de abril, en Greely (Colorado, EEUU). Los testigos aseguran haber visto al joven conduciendo con la cabeza baja e invadiendo el sentido contrario. Al acercársele otro vehículo, Alex levantó la mirada, se asustó y tiró del volante, provocando la salida de la vía de su coche.

Tanto las autoridades locales como los familiares del joven han pedido que la imagen del móvil circule a lo ancho y largo de internet, con una única petición que nos llega por vía de la madre de Alex:

“No puedo soportar la idea de que alguien más tenga que pasar por algo como esto. Por favor, prometed que nunca, NUNCA, escribiréis mientras conducís. En una fracción de segundo os podéis arruinar el futuro, herir o matar a otros, y dejar un vacío en el corazón de todo el que os quiere. Y en honor de la memoria de Alex, por favor haced algo bueno por un desconocido que necesite ayuda, ya que Alex siempre deseó un mundo donde las personas fueran amables con los demás.”

Conducir, ver y mirar: tres cosas diferentes

Recuperando un artículo publicado en el pasado, tenemos que enviar un mensaje con el móvil mientras conducimos supone una distracción cifrada en hasta 63 segundos, durante los cuales vamos alternando la mirada entre el teléfono y la carretera… sin prestar la necesaria atención al manejo del vehículo.

Pero no se trata sólo de dónde estén nuestros ojos, se trata de dónde ponemos la atención. De los estudios de David Simons aprendimos que uno puede estar ciego por falta de atención. Por lo tanto, no se trata de ir mirando de soslayo la carretera mientras pasamos un mensaje. Las consecuencias pueden ser letales, como en el caso de Alex.

Y, tal y como los recuerdan las autoridades de Greeley, es absurdo engañarse pensando que sólo ha sido una vez. Porque esa única vez también cuenta. Y ese puede ser, además del primero, el último mensaje.

Vía | Motorpasión
Más información | Greeley Police Department
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