El tráfico en Sevilla, ¿es una maravilla?

Gorrilla en Sevilla

A partir de esta semana, y coincidiendo con la campaña de Navidad, todos los conductores que permanezcan con sus vehículos durante más de 45 minutos en el centro de Sevilla sin ser residentes de la zona deberán pagar una sanción de 70 euros al consistorio de la capital hispalense en virtud del Plan de Ordenación Viaria del Casco Histórico que desde el pasado mes de octubre se ha venido probando.

Y las pruebas han revelado básicamente que en Sevilla se ha comenzado la casa por el tejado, sin ofrecer a los conductores verdaderas alternativas de movilidad según los comerciantes de la zona y con graves errores en el sistema que verifica el acceso de los vehículos, según ha denunciado la organización de consumidores Facua.

La ordenación del tráfico sevillano se ha realizado dividiendo el casco antiguo de la ciudad en cuatro sectores, y en cada uno de ellos se han dispuesto unas calles de entrada y unas calles de salida con un sistema de videovigilancia que automáticamente detecta el paso de los vehículos entrantes y salientes, calculando el tiempo que permanecen en el centro de la ciudad.

Calle de Sevilla

El problema, según denuncia Facua, es que en las calles no se está explicando adecuadamente que si entramos al centro por un sector debemos abandonar el centro por ese mismo sector, por unas calles concretas y no por cualesquiera, de manera que no vale, por ejemplo, perderse por no conocer la zona, ya que eso haría que el sistema contase (y lo está haciendo) que hemos entrado pero que no hemos salido de la ciudad. Demencial, si es que lo he entendido bien.

Como, de hecho, es demencial y contrario a cualquier sentido de la seguridad vial que se apremie a un conductor para que abandone un lugar por el que está circulando, máxime si tenemos en cuenta que este es un lugar céntrico y presumiblemente repleto de peatones. “Corra, que si no le clavamos una multa, pero vaya con cuidadito, que por aquí pasa gente”, parece que digan.

Además, hay otras medidas contempladas en la nueva normativa que deberían ir ya directamente a algún museo del surrealismo patrio, como esa que exige que se solicite con diez días de antelación la circulación de vehículos que tengan que llevar o recoger personas enfermas, con problemas de movilidad… e incluso fallecidas. Desde luego, el legado de Jardiel Poncela, Mihura y Berlanga es grande en el puesto de mando de la capital de Andalucía.

Espero haberlo entendido todo al revés, porque si no, si es todo como he creído comprender, los que lo han entendido muy malamente son los responsables de Movilidad del Ayuntamiento de Sevilla.

No se puede, o sí que se puede pero no se debería, cronometrar la circulación y esperar que un visitante se mueva por el centro de una ciudad como pez en el agua, sin tener en cuenta las múltiples variables que acompañan al tráfico y al propio conductor. No se puede, o sí que se puede pero no se debería, pedir que una persona no residente sepa por dónde debe o no debe salir de un lugar en función por dónde haya accedido a ese lugar. No se puede, o sí que se puede pero no se debería, exigir a una persona que avise de su muerte con diez días de antelación. Y, desde luego, no se puede, o sí que se puede pero no se debería, mantener todo esto en funcionamiento y con todas sus consecuencias a pesar de los errores detectados durante la fase de prueba.

Desde luego, no se debería, aunque a la vista de lo que está ocurriendo, ¡vaya, si se puede!

Vía | Facua, El Mundo
Foto | Rafael Tovar (1, 2)

  • s63aut

    Realmente demencial, toman al conductor y al ciudadano en general por idiota y por fuente inagotable de dinero.

  • corzo

    Desde mi modesta opinión creo que se debería realizar un nuevo plan de reordenación de aparcamientos públicos en la ciudad de Sevilla, se prometió la creación de parkings públicos subterráneos y a fecha de hoy no conozco ninguno por lo menos en mi barrio.
    Se potenció muchísimo el carril bici hipotecando uno de los carriles de circulación, restando fluidez en algunos tramos. Y dicho sea de paso, por el clima que tiene Sevilla no es muy aconsejable el uso de la bicicleta por lo menos en époco estival.
    En esa ordenación del tráfico tendría que regularse la figura del Vovis o “gorrilla”, y no dejar a criterio de los contribuyentes si aquél es merecedor del sustento impuesto o se trata de un oportunista temeroso.
    En definitiva, que si los políticos de turno quieren contentar a los usuarios de las vías públicas tienen que tener contentos no sólo a los ciclistas sino al resto de usuarios.