El sistema eCall, una realidad en los coches y una utopía de momento en las motos

e-call

Es curioso que el sistema de llamada de emergencia, eCall, vaya a ser una realidad en los turismo y sin embargo en las motocicletas, los fabricantes todavía tengan dudas de cómo lo van a implementar en las motos teniendo en cuenta que debido al tamaño mucho más pequeño de estos vehículos, pueden pasar más fácilmente desapercibidos tras un accidente.

Recordemos a grandes rasgos como funciona en el coche: cuando se sufre un accidente, los sistemas que disparan los airbags, pretensores y demás sistemas de seguridad pasiva activan la llamada de emergencia que es recibida en una centralita. Ésta se pone en contacto con el vehículo para confirmar si ha ocurrido el accidente y es necesario el envío de ayuda. En caso de no obtener respuesta o que sea solicitada, se activa el protocolo movilizando los servicios de emergencia que sean necesarios.

En moto por el contrario se cuenta con el factor de que el conductor no va solidario al vehículo y, por lo tanto, en caso de accidente el lugar dónde queda la motocicleta y el conductor pueden estar alejados varias decenas de metros. Incluso en una caída a alta velocidad en autopista, la distancia puede ser superior a los 100 metros.

Es por ello que aunque la motocicleta sea, al igual que el automóvil de detectar el accidente, es mucho más complicado establecer esa comunicación bidireccional entre la centralita de recepción de llamadas de emergencia y el accidentado.

Ya existen algunos sistemas que incorporan un dispositivo con altavoz en la moto y sensores de proximidad en el casco para poder hablar aunque estemos a un par de metros de la moto. Pero siempre que se supere esa distancia, no es tan sencillo.

Por ello y en los últimos meses, se está hablando de dotar a los cascos de un sistema adicional al que se instale en la moto de forma que, con la incorporación de una tarjeta SIM y un sistema de manos libres, poder hablar con el conductor. Pero el problema es el coste de este sistema, estimado de momento en unos 150 euros adicionales al valor del casco.

Y claro, acostumbrado a ver motoristas incorrectamente equipados que son capaces de desestimar la compra de una espaldera (menos de 100 euros) que le puede salvar de quedar postrado en una cama con una tetraplégia, es casi una utopía pensar en que se gastarán ese dinero en un sistema que puede salvarles la vida.

El incremento de precio en el vehículo, ya sea coche o moto es casi inapreciable pero en un casco puede suponer el doble de su precio y seguramente mucha gente diría que no aunque, 800 euros en un escape que llevaremos sin dB-killer de forma ilegal, no tardamos ni cinco minutos en decidir su compra.

Cuando el sistema sea obligatorio en los turismos, las motos todavía estarán en pañales en cuando a equipar este dispositivo. Quizás debería acelerarse la implantación del sistema antes de que para alguno ya sea demasiado tarde.