El repunte de la siniestralidad y el mantenimiento viario

Señal escalon obras

En un periodo en el que nos estamos apretando el cinturón hasta límites insospechados en todos los ámbitos, no siempre es recomendable recortar gastos de todos los sitios. Creo que más o menos todos tenemos presente que si no podemos realizar un mantenimiento adecuado en nuestro vehículo, es mejor dejarlo aparcado tranquilamente en casa y utilizar el transporte público que ir jugándonos la vida nosotros o la de los demás. La osadía nos puede salir muy cara.

De igual forma, el Estado no puede recortar inversión en algo tan elemental como el mantenimiento viario o la reparación en el estado de carreteras. Sin embargo, las cifras que ha publicado la Asociación Española de Carreteras da bastante que pensar. Y si seguimos por el mismo camino, con la llegada del invierno y el mal tiempo, puede empezar a ser verdaderamente peligroso.

Según estos datos, el Ministerio de Fomento acometió hace meses un recorte drástico de las obras de infraestructura programadas. 199 contratos han sido reprogramados de los cuales 112 corresponden a proyectos de carreteras. Además, 32 han sido rescindidos siendo 27 de ellos también pertenecientes al este ámbito.

Pero esto no es lo más grave. Lo que asusta es que no se ha destinado ninguna partida a la reparación de las vías y lo que es peor, el presupuesto para su conservación se ha visto reducido desde los 900 millones que habían sido programados en un principio a poco más de la mitad, unos 482 millones.

Intentando hacer un viaje mental al futuro en el cual espero estar equivocado, imagino que nos empezaremos a encontrar maleza que nos impida la visión o que comience a tomar su espacio en la carretera, algo que en otros rincones de España quizás no sea tan acusado pero, en el norte, os puedo asegurar que la naturaleza es bastante salvaje y reclama rápidamente lo que le pertenecía.

De igual modo y con la aparición de las lluvias y el frío, los baches nos deleitarán con su presencia en carretera y pondrán a prueba nuestros amortiguadores. Y todavía me da más miedo aquellos tramos de carretera en obras que hayan visto reprogramados sus fechas de actuación con retrasos o que simplemente, se hayan paralizado completamente. La señalización circunstancial que ahora presentan y que seguramente nadie mirará para ella, ira poco a poco perdiendo su sentido, acrecentado con nuestro completo pasotismo para respetar las señales amarillas.

Si es que no se puede estar demasiados años disparando con pólvora del Rey…

Foto | My Buffo