El ‘piiiii’ bolso

Creo que más de un congénere me entenderá cuando diga que el bolso de nuestras chicas y mujeres es un gran misterio sin resolver para el género masculino. Esa especie de volquete que viaja colgado de un sólo hombro, y que según dicen sólo contiene «lo básico».

Pero no sólo es un simple cachivache de almacenamiento y transporte. Es un complemento que debe hacer juego con la indumentaria. Un objeto de deseo que coleccionar de todas formas, tamaños y colores. Incluso en condiciones de peligro, se puede convertir en una eficaz arma defensiva.

Y no lo digo como crítica. Lo digo con el asombro y admiración del que, tras intentar patinar por primera vez en su vida, observa las evoluciones de un campeón olímpico. Y es que los hombres somos inferiores en muchas cosas, y la comprensión del bolso es una de ellas.

Una de las cosas que he observado sobre el bolso es la siguiente. Al parecer, es pecado mortal perder contacto visual y físico con él. Y esto es perfectamente comprensible. Al fin y al cabo, contiene la documentación, dinero, teléfono móvil, enseres de higiene,… lo básico. Así que la seguridad ante el hurto parece importante, es razonable.

La estricta observación de esta norma implica que, al sentarse, el bolso normalmente se deje justo al lado. Y si no cabe, encima de las rodillas. Por norma general, me parece bien… excepto en un coche.

Pongámonos en situación. Mi señora madre en el asiento del copiloto. Desde fuera, prácticamente no se la ve: el enorme bolso de su falda lo hace casi imposible. Casualidades de la vida, llegamos a una rotonda (bueno, tal y como están nuestras carreteras, quizá no es tanta casualidad).

No viene nadie, puedo pasar sin detenerme. Mientras me concentro realizando el giro a derechas para entrar en la rotonda, noto como una sombra se cierne sobre mi. El descomunal bolso ha decidido no hacer una excepción a la ley de la inercia, y procede a seguir en linea recta a pesar de que el coche, mi santa madre y sus piernas estamos girando. En consecuencia, el magno complemento emprende un vuelo rasante que tiene visos de terminar en colisión contra un servidor o los mandos del vehículo.

Por suerte, y por una vez en la vida, mi progenitora reaccionó con suficiente premura y atrapó el aspirante a planeador antes que causara algún daño. No pasó nada, pero el susto no me lo quita nadie. No sé que hubiera podido pasar. Podría haberme hecho perder el control en pleno giro cerrado. Podría haber roto la palanca del cambio de marchas. Podría… No sé.

A estas alturas, ya tenemos claro que no podemos dejar carga suelta que pueda convertirse en metralla en cualquier curva o frenazo. Todos los pasajeros atados y el equipaje en el maletero. O, al menos, bien asegurado. Pero a veces nos olvidamos que objetos tan cotidianos como el bolso, que prácticamente consideramos una prolongación de la persona que lo lleva, también es un equipaje que debe viajar de forma segura.

Sin duda, lo más seguro en todo caso sería dejarlo en el maletero. Y lo recomiendo. Pero, como mínimo, invitar a nuestras acompañantes a dejarlo en lugares donde no sea tan fácil que salga despedido sin control. Por ejemplo, a los pies del copiloto, o en el hueco entre asientos.

Y, tranquilas, no pasa nada por perder contacto físico y visual con el bolso en un coche. La probabilidad que alguien abra las puertas sin que nos demos cuenta para robarlo es bastante reducida. Aquí, lo verdaderamente importante, es circular seguro.

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Fotos | medea material, Daquella manera

  • PAL

    Yo siempre pido que lo dejen en el suelo… y el mío siempre va en el suelo. Ya no por que salga volando, sino porque una de las cosas que más pánico me dan, a veces hasta un extremo irracional, es que se enganche algo en el freno de mano… y el bolso es bastante susceptible de engancharse.

  • Ei, que yo también llevo bolso (no se si se llama así) y no soy una señora ¿eh?

    Y también llevo lo imprescindible. En mi caso, todo lo que voy añadiendo hasta que hago limpieza. Y hago limpieza cuando veo que pesa dos o tres quilos.

    Bromas a parte, bolsos, mochilas, monedero, etc, nunca deben dejarse en el asiento del copiloto (si vamos sin copiloto, claro). O al menos no, si llevamos la ventanilla del copiloto bajada.

    Porque puede pasar un chorizo en moto y nos lo roba. Me lo dijo un motorista una vez, en un semáforo, que la táctica es que vayan dos en una moto. El de atrás es el que te roba. Y el motorista, sale disparado y con los coches parados en el semáforo ya no lo pillas.

    Por otro lado, yo creo que el bolso de tú madre no era tan grande. Me gustaría conocer su opinión….

    🙂

  • Sam

    “Por ejemplo, a los pies del copiloto..”. Mi madre es de las que me dice que en el suelo no, que se le escapa la fortuna xD. Asique va atrás 😉