El peligro de girar a la izquierda

giro izquierda

Existen diversas soluciones para corregir el posible riesgo que supone girar a la izquierda, sobre todo cuando ocurre en el caso de vías de doble sentido y en glorietas o intersecciones de diverso tipo. Una de las situaciones a tener en cuenta principalmente son las prioridades, pero también debemos tener en cuenta el carril en el que nos situamos y la correcta señalización con los intermitentes, entre muchos otros factores. Si no quieres poner en peligro al resto de usuarios o a ti mismo y crees que tu conducción es respetuosa con la seguridad vial, estamos convencidos que siempre sigues estos consejos al pie de la letra. Si no lo tienes tan claro, este artículo puede ayudarte a resolver algunas dudas.

Una maniobra tramposa y que no siempre tenemos clara

Un giro a la izquierda puede ser lo más fácil del mundo, o se puede convertir en nuestra particular pesadilla. Si no nos colocamos bien, si llegamos “tarde” y hacemos una “pirula”, si el que viene de frente viene más rápido de lo que debería, pero nosotros no nos damos cuenta o no calculamos bien la velocidad, o bien tenemos un contratiempo inesperado (calamos el motor, por ejemplo), podemos estar en riesgo. Si los que vienen en nuestro sentido calculan también mal, puede ocurrir más de lo mismo.

girar izquierda

En muchas más situaciones de las que recordamos debemos girar a la izquierda, ya sea en carretera o en ciudad. En algunos casos, como pudiera ser la M-30 madrileña, las salidas de la vía por el lado izquierdo pueden ser consideradas como un tipo especial de “giro a la izquierda”, aunque es más visible y claro que uno convencional. Sea como sea, esta maniobra suele tener más complicación cuando se realiza hacia la izquierda que cuando es a la derecha, sencillamente porque éste es el sentido más natural para hacer un giro. Al menos en nuestro país (cuidado si viajas a Reino Unido).

Típicamente cuando hacemos un giro hacia la derecha lo hacemos para continuar la marcha a favor del tráfico, manteniéndonos en el mismo carril por el que marchábamos (si se le puede considerar así al carril al que nos incorporamos tras el giro). Por el contrario, cuando hacemos un giro a la izquierda debemos atravesar perpendicularmente un carril con tráfico, normalmente, en sentido contrario, con lo cual el riesgo aumenta, y las consecuencias de una colisión son bastante más peligrosas.

¿Cómo girar a la izquierda entonces con total seguridad?

Los accidentes por giro a la izquierda suceden, y efectivamente son graves o muy graves. Cuando ocurre una colisión en una vía interurbana o en una carretera secundaria, por ejemplo, las consecuencias habitualmente no son heridas leves pues el impacto lateral supone un riesgo mayor. Si la carretera tiene habilitada una isleta especial o glorieta donde poder maniobrar correctamente en el STOP sin entorpecer la marcha de ningún vehículo, ni estar en la trayectoria probable de cualquier despistado al volante, podemos sentirnos seguros.

Si nos encontramos en un cambio de dirección a la izquierda en una vía de doble sentido, y otro vehículo de frente que tiene la misma intención, el giro se realiza siempre por detrás del otro vehículo en un ángulo de 90º y tomando el centro de la intersección como referencia. En el caso en el que una vía tenga más dos o más carriles por sentido y el giro directo está permitido, el giro se realiza desde el carril situado más a la izquierda. Antes del giro, es necesario observar, señalizar y situarse correctamente. Si es necesario ceder el paso a los vehículos que circulan de frente, habrá que detenerse entonces en el centro de la calzada sin el sentido contrario hasta encontrar el momento más conveniente y seguro de maniobrar.

Por otro lado, si en una vía ancha el giro directo no está permitido, deberemos hacerlo saliendo de la vía por la que circulamos, respetando la señalización y la prioridad de cuantos conductores y peatones nos crucemos en el camino. Además, algo bastante desconocido, el giro es la única excepción para ocupar un carril bus. Es preciso señalizar siempre antes de invadirlo y ceder el paso a los autobuses y taxis que circulan por ellos, incluso deteniéndose para dejarles pasar si fuera necesario.

A veces, la carretera no nos ayuda

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No siempre un accidente de este tipo es consecuencia de un error humano. Por ejemplo, en vías de un solo carril por sentido, lugares donde hay incorporaciones desde y hacia fincas y cultivos, o zonas con mala visibilidad y sin acondicionar correctamente, es donde se producen los peores accidentes. Puede ser por muchos motivos, pero el más llamativo es que se produzca por un defecto de señalización o falta de visibilidad. Si la vía no está correctamente acondicionada para efectuar la maniobra, y teniendo en cuenta la irresponsabilidad e imprudencia de (algunos) conductores, es muy probable que este tipo de espacios se conviertan en puntos negros de circulación. Una verdadera pena teniendo en cuenta que la solución al problema es inmediata y no supone un gran esfuerzo tanto de las administraciones como de los conductores.

En definitiva, con toda la sencillez que la maniobra supone desde un punto de vista objetivo, es muy posible que sea engañosa y pueda entrañar más riesgo del que nos creemos en primera instancia. Por eso, lo que debemos hacer es tomar todas las precauciones posibles, y si vemos que nos encontramos en una carretera perdida con mala visibilidad y no las tenemos todas con nosotros para dar el giro, sigamos adelante y busquemos un cambio de sentido con todas las de la ley. Valdrá la pena.

Artículo escrito originalmente por Esteban Viso, el 12 de diciembre de 2012

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