El latigazo cervical, revisado (2)

Lesión cervical

Seguimos con esta mini serie dedicada a realizar una revisión al estado actual del conocimiento en cuanto a las lesiones debidas a latigazo cervical. En la primera entrega vimos el mecanismo por el que se producen dichas lesiones. Una vez examinada su biomecánica debemos detenernos para no confundir dos conceptos:

Por una parte, el popular Síndrome del latigazo cervical (SLC), que no es mas que una expresión gráfica que pretende ilustrar el mecanismo de lesión ya definido en 1995 por la Québec Task Force. Por otra parte, los trastornos asociados al latigazo (TALC), que describen las alteraciones clínicas agudas o crónicas derivadas del mecanismo.

La distinción no es banal en accidentología, o medicina del tráfico, ya que se estima según revisiones bibliográficas que al menos tres de cada mil habitantes cada año se añaden a la estadística. Y lo que es preocupante, aunque no sea letal, es que su incidencia parece seguir aumentando desde hace tres décadas.

No deja de ser curioso, pero explicable y lógico, que el incremento en la incidencia del latigazo coincida en el tiempo con la aparición de los mecanismos de sujeción, como el prodigioso cinturón de seguridad. Dispositivos de seguridad pasiva que han salvado muchísimas vidas, pero que nos ha dejado esa minúscula anécdota.

Las causas no están del todo claras. Algunos argumentan, con cierto fundamento, que la estadística crece gracias al aumento de su diagnóstico y a su inevitable repercusión en litigios entre aseguradoras y conductores.

Quizás los datos cambien con la progresiva incorporación al parque de vehículos de los reposacabezas activos, y a la tecnología de asientos reclinables en seguridad pasiva, que sí ha demostrado reducir en simulaciones las consecuencias biomecánicas del latigazo cervical.

Hasta entonces no nos vendrá mal, como siempre, aplicar la prudencia en la conducción (no hay mejor forma de tratar una dolencia que evitarla).

Latigazo cervical

Cabe decir que según, recientes investigaciones, un 20% de los pacientes queda curados en el margen de una semana; un 50% en un mes; el 70% en medio año y el 80% en el plazo de dos años. Se estima que aproximadamente que tan sólo uno de cada seis afectados desarrollará incapacidad permanente en grado parcial o total al cabo de seis meses después del trauma.

Hay varios elementos a tener en cuenta a la hora de describir los trastornos asociados al latigazo cervical:

1. Las microlesiones que aparecen en muchísimos latigazos no son observables mediante las técnicas de imágen médica (ni siquiera por resonancia magnética). Lo que tenemos son pacientes que quedan con secuelas objetivas en las manos del clínico, invisibles en la radioimagen y subjetivas al escuchar sus quejas.

2. Al no ser lesiones fatales en la gran mayoría, se dispone de muy poca evidencia al no mediar autopsias. En todo caso, las pocas que hay derivan de accidentes muy graves en los que aparte del latigazo había lesiones que superan a la definición de SLC, y entran dentro del daño medular o traumatismos cráneo-cervicales de alta energía con múltiples lesiones mortales. Pero ese es otro debate.

3. Los datos, la estadística, en muchas ocasiones se ve distorsionada por intereses de litigio en que la ciencia tiene su papel, pero no el único.

Latigazo cervical

Tablas como la que adorna este párafo, creada por la Québec Task Force en 1995, no hacen más que relacionar el grado de afectación inicial con el pronóstico que podemos esperar al cabo de seis meses. Pero distan todavía de ser tablas perfectas a día de hoy, pues se ha descubierto que existen otros condicionantes que van a determinar si el dolor o la disfunción se perpetúe o no.

Algunos autores proponen que la existencia previa de enfermedad degenerativa cervical no poco prevalente entre la población, otras enfermedades psíquicas (que alteran la forma de percepción del dolor), el sexo femenino, y una lista larga de antecedentes van a condicionar una peor evolución clínica del trastorno.

Latigazo cervical
El Dr. A. Combalia, consultor senior en Traumatología y Ortopedia del Hospital Clínico de Barcelona y profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona, expone en el ilustrativo gráfico que encontraréis a la derecha de estas líneas las lesiones más importantes encontrar en casos de latigazo cerebral, aunque desafortunadamente no siempre detectables.

Podemos resumir las lesiones sufridas en aquellas que afectan a partes blandas en los siguientes grupos:

  • Músculos que envuelven nuestro cuello y le dan tono.
  • Ligamentos que sostienen ancladas y erectas nuestras vertebras entre si.
  • Discos intervertebrales que hacen de amortiguadores .
  • Nuestro Esófago situado justo delante de la pared anterior de la columna.
  • Otras estructuras como el paquete vascular / nervioso que transcurre cual cableado (incluida la delicada médula espinal ) que suple a nuestro cráneo de oxigeno y actividad eléctrica desde el tórax.

Todas ellas pueden sufrir microlesiones, indetectables por técnicas convencionales, luego causaran el TALC como desgarros, disrupciones, microhemorragias, estiramientos, torsiones. De entre los síntomas más comunes hay un poco de todo:

  1. Dolor de cabeza de origen cervical.
  2. Dolor cervical irradiado a hombros o el centro de la espalda o pecho.
  3. Limitación y rigidez en los arcos de movimiento del cuello.
  4. Sensaciones de acorchamiento, perdida de fuerza u hormigueo en una o ambas extremidades superiores producto de lesiones presumibles del nervio periférico.
  5. Mareo, vértigo o inestabilidad al caminar.
  6. Alteraciones visuales.
  7. Pitidos en los oídos (acúfenos).
  8. Nauseas
  9. Ansiedad y depresión. Que según muchos autores forman más parte del síndrome del estrés postraumático.

Además, se han detectado lesiones que relacionadas con la aparición de dolor crónico, como por ejemplo la afectación en las articulaciones entre vertebras (llámese interapofisiarias), daños del disco intervertebral y lesiones de los ligamentos de la columna cervical superior (cerca del final de la nuca) e inferior (cerca del tórax).

Y, por último, lesiones severas que implican estructuras más delicadas como fracturas vertebrales, luxaciones, daño neurológico por lesión de raíces nerviosas, hematomas cerebrales, afectaciones medulares (parte más vulnerable en niños por la relación de elevada de peso cabeza/cuerpo) y otras más que presentan mayor atención desde los primeros momentos por su alta energía.

En la tercera, y última, entrega de esta mini serie trataremos las posibles terapias que pueden aplicarse en casos de latigazo cervical.

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Asesoramiento | Dr. Josep Serra
Fotos | Arregui-Dalmases, Frank Kovalcheck, Québec Task Force, Dr. A. Combalia