El héroe del momento

Heroe de Tigre

Pululando por la red, me he dado de bruces con este vídeo que está dando bastante que hablar. Es un perfecto ejemplo ilustrativo que demuestra que todavía existe gente altruista por el mundo a la que no le importa llegar a poner su vida en peligro para ayudar a los demás. No creo que haya que llegar a estos extremos pero cada vez me sorprendo más del ombliguismo que muestran los conductores al volante (o manillar) de sus vehículos.

El héroe en cuestión se llama José Luis Medrano. En ese momento se encontraba cruzando un paso a nivel en la localidad argentina de Tigre y no dudó ni un momento en empujar la furgoneta que se encontraba delante de él y que se había quedado detenida encima de las vías, salvando así la vida del muchacho que conducía y por porco, la suya. Veamos la grabación:

Ve el video en el sitio original.

Lo primero que quiero destacar es que los vehículos estaban cruzando el paso a nivel con las barreras bajadas. Esto no lo debemos hacer nunca, repito, nunca. El incidente se podía haber evitado si los conductores hubiesen hecho caso a la señalización existente, pero a la vista de la reacción de todos los conductores, es algo que realizan habitualmente.

Según he podido leer, el conductor de la furgoneta era un joven inexperto conductor de 17 años que no supo como reaccionar cuando se le caló el coche en medio de las vías. Javier ya nos explicó hace tiempo cómo se debe actuar al cruzar un paso a nivel y nos mostró un vídeo bastante explicito de las consecuencias que tendremos si no lo respetamos.

Aun así, me gustaría hacer un par de matices. Si estamos cruzando en un paso a nivel sin barreras y se nos cala el coche, miraremos previamente si viene el tren. Si la vía está despejada y para evitar que no atinemos con el embrague en una situación tan peligrosa en la que indudablemente nos pondremos nerviosos, introduciremos primera y sin pisar ningún pedal, accionaremos la puesta en marcha.

Efectivamente, el coche dará un tremendo salto hacia adelante (todos hemos intentado arrancar alguna vez con una velocidad y sin pisar el embrague). Si hacemos esto tres o cuatro veces conseguiremos que el coche avance hasta quedar fuera de la trayectoria del tren. Si por el contrario el tren ya se aproxima, no dudaremos en hacer como los ratones en los barcos, y abandonaremos inmediatamente el vehículo y nos pondremos a salvo. El tren siempre ganará.

Pero volvamos al Sr. Medrano. ¿Cuántos harían una labor altruista de este tipo? Pocos, muy pocos. Y es que si no somos capaces de ceder el paso a otro conductor aunque nosotros tengamos la preferencia, como para hacer algo más memorable cuando la vida nos va en ello.

Vía | La Voz Libre

  • PAL

    Esto… no es por poner en entredicho el evidente valor del señor Medrano… ¿Pero no hubiera sido mejor que se bajara el chico de la furgoneta y no corrieran este riesgo?