El futuro de la educación vial, en una esfera

Efa RimoldiCuando en Circula Seguro hay que hablar sobre autoescuelas, normalmente me inhibo y paso el tema a mis compañeros, pero hoy hago una excepción. Resulta que Efa Rimoldi, que es la Directora General de Etrasa (una de las pincipales editoriales especializadas en formación de conductores que tenemos en España) ha planteado un pequeño acertijo en su Twitter. Se trata simplemente de observar una imagen, un cuadro de Escher, y responder a continuación a unas preguntas muy sencillas y abiertas:

Observad el cuadro. ¿Qué os sugiere? ¿Qué os hace sentir después de contemplarlo durante unos minutos? ¿Cómo se pueden trasladar esas sensaciones a este nuevo paradigma?

Las respuestas se le pueden hacer llegar vía Twitter o e-mail y con ellas elaborará el próximo editorial de la revista Travesía.

Para no machacarle el experimento, no reproduzco aquí el cuadro, pero sí que voy a contar lo que ha sucedido cuando le he respondido con estas palabras:

La primera sensación es de inquietud, y desagradable también. Luego me fijo en los ángeles y me dan serenidad, y al alejar el foco, en su conjunto la esfera me parece bonita.

A Efa le parece esta una visión positiva, y me pregunta si la aplico al futuro del sector.

Pues sí, es una buena pregunta.

Visión de futuro

De todos es conocido que el sector de la formación vial está pasando horas más que bajas, y esa circunstancia viene dada por la alargada sombra de la crisis, que como buena sombra alargada tiene un origen y un final bastante inciertos y mucha leyenda montada a su alrededor, lo cual no es que ayude demasiado a superar este periodo. Nada nuevo bajo el sol. De hecho, podríamos cambiar el sector y seguramente mantendríamos el resto de las palabras de este párrafo.

Sin embargo, el sector de la formación vial, como todo sector, tiene sus especificidades, y esas son en mi opinión las que nos han llevado a estar como estamos. La batalla fratricida entre centros de enseñanza unida a la falta de control de la situación por parte de los estamentos públicos parecen ser el germen del problema que ahora atraviesa el sector. La crisis económica no ha hecho más que catalizar lo que estaba en modo latente desde hacía ya mucho tiempo.

“Aprueba en dos patadas”, “Entra por un lado y sal por el otro con el carné en el bolsillo” y “Si te vienes conmigo te regalo hasta a mi madre” han sido las bazas que ha jugado buena parte del sector, en vez de apostar por una formación de calidad que tiene su coste, un coste que debe asumir el usuario sin que por ello se le estafe de forma palmaria.

Y esas bazas han demostrado ser la muerte para el sector. Como en uno de esos programas de coaching culinario, muchas escuelas de conductores han jugado a servir gato congelado en vez de liebre fresca, y los consumidores han abandonado el barco. Ahora, que venga el Chef Gordon Ramsay a decirnos lo mal que lo hemos hecho, que ni por esas aprenderemos.

Tampoco ha puesto nada de su cosecha el sector público, acostumbrado a su política de no inmiscuirse en la cosa privada más que cuando a él le conviene. Es la más cómoda de las fórmulas, ya que así nadie le acusa de intervencionismo, pero cuando necesita que los demás cambien el paso no tiene más que silbar. Lo dicho: muy cómodo. Y muy cínico por su parte.

Si yo fuera un malpensado, incluso diría que desde la Administración pública están luchando por la eliminación de las escuelas particulares de conductores tal y como las conocemos y que quieren meter mano directa en el asunto cuando esto ya no lo regente cada juanito en su casa sino que tengan los futuros conductores que pagar única y exclusivamente al Estado por su formación. ¿Quién dijo que los monopolios eran mala cosa?

Señal V-14 Prácticas

Y finalmente, tampoco ha ayudado en nada la otra parte del problema: el usuario final, el cliente, el consumidor… el alumno y su entorno, vaya. Ese que se ha dejado convencer por los más maravillosos cantos de sirena para sacarse el carné cuanto antes y al menor de los precios… sin considerar otras opciones en su elección ni tener en cuenta lo que se juega. Como suele decir Javier Costas, comparado con el dinero que nos dejamos en un coche, el dinero de una formación de calidad se amortiza rápido.

“Oiga, que su hijo no está preparado para conducir, que se va a hacer daño o se lo va a hacer a alguien, que no mira por dónde le vienen los coches ni por casualidad”. “Ya, pero es que yo no le pago al niño ni una clase más, ¿vale? Y si no te gusta lo que te digo, dame el expediente y me voy a la autoescuela de ahí delante, que seguro que no me pone tantas pegas”.

Ergo volvemos al principio de la cuestión…

¿Hacia dónde va el futuro de la educación vial? Desde luego, y como sucede en el cuadro de Escher, el primer plano se lo llevan unos seres diabólicos que dan mala imagen a todo el sector. Son esos que prometen el oro y el moro con tal de conseguir que un incauto les firme un contrato de mal aprendizaje de la conducción, y también todos esos que los apoyan con mantras del pasado como “tú aprueba y luego ya aprenderás” que sólo llevan a que tengamos cada día los siniestros viales que tenemos.

Después, entre las sombras hay algún que otro angelillo, de esos que siguen esforzándose día tras día por conseguir que de sus manos salgan conductores seguros y eficaces, y por fin, si alejamos la lupa lo suficiente, tenemos la perspectiva del cuadro, que con sus defectos y sus virtudes, pese a todo… mantiene la belleza del primer día.

Foto | Etrasa, Sergis Blog, Circula Seguro
En Circula Seguro | La publicidad engañosa, en contra de la seguridad vial

  • muchachoseguro

    La autoescuela por la que pasé es precisamente de “ese” tipo: teórico en 2 semanas. Yo opté por ir a mi ritmo y tardé algo más, pero aquello no dejaba de ser precario: una sala llena de ordenadores en los que había un programa que realizaba una presentación de cada tema y después tests a cascoporro. Por si no lo he dejado claro: NO había (ni sigue habiendo dos años después) un profesor, es decir, alguien que explique con tranquilidad, aparte del reglamento de circulación, esos pequeños pero tan importantes consejos que marcan la diferencia.

    Porque no es lo mismo contestar en un test “la marca mínima de los neumáticos es 1.6 mm” a que te expliquen el efecto cuña -que por cierto acabo de estudiar para mi carrera- o la disminución del coeficiente de adherencia en mojado junto con los típicos vídeos de “frenada con X en mal estado vs. X en correcto estado”. Lo segundo deja huella, lo primero termina con un 99% de los aprendices concluyendo en un “bah, pa qué”

    En fin, suerte que encontré este blog con el que he aprendido unas cuantas cosas.
    Un saludo

  • josecorona

    Los ANGELITOS, estan todos en el paro.
    Son los demas que se subyugan a un Jefe que les obliga a dar cuantas mas practicas mejor. Los que siguen trabajando, a sueldo “Puta”, en la mayoria de los casos, por debajo de nomina. Por que ya se sabe, o lo haces ó hay 20 esperando.
    ¿Tengo que explicarlo mas claro?, a que no.