El exceso de confianza en la tecnología es también peligroso

Ford Focus

Recientemente estuve probando un coche que se va a hacer famoso por su precio popular y la cantidad de extras tecnológicos que tiene a su alcance. Entre ellos, diversos sistemas de seguridad que permiten reducir considerablemente las posibilidades de accidente típicos de los modelos de muy alta gama.

El *Ford Focus*, equipándolo hasta arriba, puede evitar que nos salgamos del carril en carretera, o que deslumbremos a otro conductor con las luces largas, o que seamos conscientes de cuándo se puede adelantar, evitar un golpe a baja velocidad en ciudad o que conduzcamos muy fatigados.

Vaya, esto suena de maravilla, ¿no? Todas esas ayudas, unidas a una conducción responsable y atenta, casi reducen a cero las posibilidades de accidente, ¿pero hasta qué punto es cierto? Para debatir sobre esto, habría que meternos a hablar sobre estos sistemas y en qué se basan, con una explicación más técnica.

Ford Focus - Sensores

Sensores y percepción

Como toda forma de “vida” basada en el silicio y materiales conductores, el coche carece de inteligencia en el sentido estricto del término. Carece de conciencia de sí mismo y no es capaz de tomar decisiones que no se le hayan programado de forma previa. *Eso significa que es muy dependiente de la precisión de la información que le dan sus sensores*.

Por ejemplo, su sistema que le impide colisionar a menos de 15 km/h en población por despiste, está basado en la búsqueda de reflectantes mediante LIDAR (láser). Si el coche percibe que se acerca demasiado a una matrícula (vehículo) y no se ha frenado a tiempo, el coche clava los frenos y nos para en el acto.

Eso implica que por ejemplo sería inútil contra una colisión lateral contra otro coche, o que si alguien lleva su matrícula llena de barro no tendría ninguna eficacia. Veamos otro caso, el sistema que nos mantiene dentro de nuestro carril. Imaginemos que estamos circulando por una carretera local de las viejas, de un carril útil y eje sin pintar.

Honda Accord - LKAS

Si nos vamos a salir por quedarnos dormidos o por haber tomado un par de copas, el coche no hará nada para evitar que nos salgamos, porque va leyendo la pintura de las marcas viales. Si esa pintura no está en un buen estado, o no está presente, o está mezclada con la de obras, puede ser totalmente inoperante.

Eso me recuerda que cierto fabricante japonés, creo que Lexus, retrasó la llegada de cierto sistema parecido para sus coches ya que con las carreteras europeas el sistema funcionaba muy mal, pero en las perfectas carreteras de Japón era más convincente. Supongamos que funciona bien, y que el volante vibra para advertirnos de que nos salimos.

Si en ese momento ya estamos en brazos de Morfeo, puede ser también en vano. De todas formas no estoy afirmando que todo esto sea inútil, como cuando estamos mirando por el retrovisor más de la cuenta y el sistema nos advierte que estamos ya saliendo del carril. *Tiene su efectividad, pero no hay que confiar a ciegas en todos estos sistemas*.

Honda Accord - LKAS

Esto nos lleva a la cuestión del *exceso de confianza*, pero en el campo de aplicación concreto de la tecnología. No pongo en duda que tener ayudas adicionales a la conducción dan una sensación de seguridad superior, al menos sabes que el coche puede que te saque de un apuro, en otros coches ya se tiene la seguridad de que o lo haces tú o nadie.

Durante la prueba del Focus solté el volante durante unos segundos (siendo totalmente consciente y en condiciones de seguridad) para ver si el monitor de atención del coche me llamaba la atención. Pues no, no hizo nada, y podría haberme pegado un guantazo. El fabricante nos recuerda, y hace bien haciéndolo, que esto no reemplaza al conductor humano.

En otra ocasión, probando un Honda Accord, casi me choco contra un tractor por confiar en su radar frontal anticolisión: “¡Cachis! Esto no ha funcionado”. La conclusión que podemos sacar de todo esto es que por mucho arsenal tecnológico que lleve el coche, *son asistencias y su efectividad nunca es del 100%*.

Ford Focus - BLIS

Una de mis primeras lecciones tras haber obtenido el carnet fue dejar de sobreestimar las ayudas. Recuerdo que estaba con un Volkswagen Polo con su control de estabilidad y suspensión deportiva, y en una pista de prácticas me dijeron: “Toma esa curva con agua, a 40 km/h”. Parecía pan comido.

“¡Buah!, eso está hecho jefe”. Mi arrogancia y yo nos llevamos un duro revés cuando me salí por la tangente, el ESP no había conseguido llevarme por donde yo quería llevar al coche. Para el segundo intento, me dijo que no mirase de frente, sino a la salida de la curva. Parecerá una tontería, pero entonces pasé perfecto y sin derrapar.

¿Qué diferencia había? En la segunda ocasión ya no confiaba a ciegas en el ESP, y mi giro del volante fue menor porque estaba engañando a mis sentidos, la curva parece otra, y se tiene menos tendencia a meter volante de más. *En última instancia siempre somos el último eslabón de la relación coche-persona*.

Opel Eye

Moraleja: el último responsable de lo que haga el coche solo es uno: tú, tenga el coche chorrocientas ayudas o ninguna. Por ello hay que reducir riesgos, si conducir bebido ya es una tontería _per se_, también es una tontería hacer lo mismo con un coche con muchas ayudas pensando que eso será como ir más despejado.

Lo ideal, tal y como dicen en el departamento comercial de las marcas, es vender el coche o achatarrarlo sin haber necesitado nunca sus sistemas de seguridad. ¿Para qué comprarlos entonces? Pues porque no están de más, pueden reducir el precio de la póliza de seguros y que cuando realmente necesitemos la ayuda, mejor no echarla de menos.

A fin de cuentas, hay ocasiones en la que por mucho cuidado que prestemos y por muy buenos conductores que seamos, también tenemos nuestros límites porque también tenemos sensores. En más de una ocasión, ese cacharrito que costó 600 ó 2.000 euros nos habrá salvado la vida, y entonces nos alegraremos de habernos rascado el bolsillo.

En Circula seguro | “De conductores maduros y la alta tecnología”:http://www.circulaseguro.com/vehiculos-y-tecnologia/de-conductores-maduros-y-la-alta-tecnologia, “Las ayudas a la conducción e Isaac Asimov”:http://www.circulaseguro.com/seguridad-pasiva/las-ayudas-a-la-conduccion-e-isaac-asimov, “El futuro de la conducción será muy tecnológico”:http://www.circulaseguro.com/2009/02/27-el-futuro-de-la-conduccion-sera-muy-tecnologico

  • Papapete

    Como tu dices cuando estamos al volante estamos al volante,no podemos pretender que unos sistemas de seguridad lo hagan todo por nosotros,porque sino acabaríamos haciendo mil cosas que no tienen nada que ver con la conducción respaldándonos en estos sistemas que salvarían nuestro pellejo por nosotros.Están para ayudar lo más posible en el caso extremo de ser necesario,en principio para no ser necesarios,y por regla general deben funcionar correctamente,ahora si esta de que te toque la china por un despiste “no hay más tu tía”.

    También considero que se debe hacer mas hincapié en mejorar estos dispositivos.Toda seguridad es poca al volante.

  • nomar55

    Realmente, todas estas ayudas a la conducción no dejan de ser un titubeante proceso tecnológico y artesanal. Y, como todo arte, tiene sus limitaciones. Exactamente igual que el hombre.

  • s63aut

    Ese tema que comentas es importantísimo y deberíamos tenerlo muy claro, tener ayudas es excelente, pero son eso, ayudas, no debemos confiar ciegamente en ellas, debemos intentar conducir todo lo bien que sepamos y, si nos equivocamos y nos ayudan, pues mucho mejor, pero no son un seguro de invulnerabilidad ni mucho menos.

    Hay quien incluso se ha quejado de que le pusieran una multa por no encender las luces con la excusa de que tenía el mando en posición automática y que el coche no había tomado la decisión de encenderlas, pues vale, si el coche no las enciende, enciéndelas tú, pedazo de idiota, ¿o acaso irás de noche a oscuras si un día se fastidia el detector de luminosidad?

    • nomar55

      Lo de los automatismos que dejan de funcionar no siempre es tan fácil de detectar. En un día lluvioso, pero en pleno día, las luces sólo están para que nos vean, no para para que vea el conductor.