El CSI del accidente de tráfico: así se realiza la investigación para conocer las causas

En la mayor parte de las investigaciones de accidentes de tráfico, el factor más relevante viene a ser la “conducta humana”, que suele estar directamente interrelacionadas con el estado del vehículo, la vía y el entorno, según un informe elaborado por el Ministerio del Interior.

Cuando se produce un accidente de tráfico en el que la autoridad judicial determine que se debe realizar una investigación más profunda es cuando interviene el Equipo de Reconstrucción de Accidentes de Tráfico (ERAT) de la Guardia Civil, considerado como la élite de la investigación de siniestros en carretera.

Los diez miembros que componen el ERAT, los “CSI de la carretera”, como también se los conoce a este cuerpo de élite que consta de dos unidades: la de Mérida, que nació en 1998 y la de Madrid, que comenzó a operar en 2003. Ambas analizan una media de 35 accidentes al año.

En función de las características del siniestro, complejidad o trascendencia social del caso o a petición de los equipos de atestados o también de un juez, este equipo de investigación ha prestado sus servicios en casos tan complejos y mediáticos como el producido por el bailaor Juan Manuel Fernández Moya, ‘Farruquito’, que en 2003 conducía sin carné y provocando el atropello mortal a un peatón. También simularon las circunstancias del siniestro en que se vio involucrado el ex torero Ortega Cano en una carretera secundaria de Sevilla un 28 de mayo de 2001, en el que perdió la vida una persona.

 

Tres importantes factores: el humano, el vehículo y la vía

Ante la presión mediática que pueda existir “en ningún caso se producen injerencias en la labor del equipo. Éste actúa con total imparcialidad, independientemente de que las personas implicadas tengan una relevancia social o no”, afirma con rotundidad a Circula Seguro, Rocío Alonso, capitán responsable de la OPC (Oficina Periférica de Comunicación) de la Guardia Civil.

El equipo está ncargado de encajar las piezas de esos grandes puzzles, que componen estos complejos siniestros, siempre bajo los mismos factores a analizar: el vehículo, la vía y el humano.

Su meticulosa labor se reduce a una compleja operación de recopilado de información, que incluye hasta el más mínimo detalle del escenario del siniestro y que acaba con la reconstrucción exacta en tres dimensiones de lo ocurrido tras realizar miles de cálculos físicos y matemáticos. El destinatario de tal exhaustivo informe pericial que se elabora con toda la información es el juez, quien se encarga de buscar responsabilidades en el caso.

 

La importancia está en el detalle

Llegar a una conclusión es un largo proceso que puede conllevar meses de arduo trabajo. En el siniestro se llega a estudiar cada abolladura producida en el vehículo. Se toman medidas de todas y cada una de las deformaciones provocadas por el impacto y se tratan de asociar con los golpes que presentan otros vehículos. Se estudia a qué distancia es posible ver a otro vehículo que circula en una dirección opuesta y si, por ejemplo, un conductor ha reaccionado al estímulo de unas luces.

Cualquier detalle puede resultar determinante para esclarecer cómo se han desarrollado los hechos hasta desembocar en el escalofriante y dantesco escenario con el que se encuentra la Guardia Civil de Tráfico o la Policía Municipal cuando acude al siniestro. “Aunque, en un principio parezca que está todo muy claro cómo ha sucedido todo, nunca se debe dar una hipótesis por valida sin su debida comprobación”, apunta Antonio Gómez Montejano, Responsable de Relaciones Institucionales y Prevención de la Policía Municipal de Madrid.

Cuando se produce un siniestro hay dos partes claramente definidas, una teórica y otra técnica. La primera, se realiza una trabajo de campo y una recogida de muestras. En el caso de la segunda, la realiza el ITE (Equipo de Investigación Técnica), quien es el encargado de medir las huellas de la frenada, restos del incidente del vehículo y tomar declaraciones a los testigos y de registrar las grabaciones de las cámaras”, explica sobre la actuación de la Policía de Madrid ante un siniestro en el que se producen víctimas.

El trabajo llevado a cabo por el ERAT no se encuentra sólo en la reconstrucción física y virtual en el lugar de los hechos sino que continúa con una intensa labor de despacho en el número 41 de la calle Emilio Muñoz de Madrid, donde este Equipo de Reconstrucción de Accidentes de la Guardia Civil tiene su sede.

En el citado lugar, los agentes recrean el escenario de la tragedia ocurrida en 3D partiendo de los datos de campo y de la cartografía digital y realizan cálculos analíticos de velocidad, energías de deformación, así como estudios de evitabilidad del siniestro. Precisamente, éstos últimos informes alertan de cómo se podría haber evitado el accidente.

Un último paso consiste en realizar una simulación informática de lo ocurrido, a través de programas como HVE y PC-Crash, que permite además de realizar vídeos en 3D, reproducir de manera virtual el accidente.

Afortunadamente, ningún miembro del ERAT se ha visto involucrado en un accidente, afirma la capitán Alonso, quien asegura que si en algún momento esto ocurriera el proceso sería “de la misma manera a como ocurre a cualquier ciudadano que se ve implicado en un accidente de tráfico. Intervendría la fuerza policial que tuviese atribuidas las competencias en materia de tráfico y seguridad vial e instruiría las correspondientes diligencias”, concluye.

 

Fotos | Oficina Periférica de Comunicación de la Guardia Civil

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