El automóvil y los animales de compañía

Poster_el_nunca_lo_haria.jpg

Cada año, se producen 14.000 accidentes con animales involucrados. De esa cantidad, uno de cada cuatro accidentes tiene involucrados a perros o gatos, animales de compañia con una muy clara relación con el ser humano. En el resto de los casos, además de las medidas para evitar que los animales atraviesen las carreteras mediante vallado o pasos, poco se puede hacer. Ellos no entienden mucho de carreteras y de automóviles. Pero si con los animales salvajes la variable humana se reduce, con los animales de compañía pasa todo lo contrario. Y ahí ellos no tienen ninguna culpa.

Que un automóvil tenga un accidente con una animal de compañía involucrado es un problema que parte de nosotros mismos. Ahora mismo en nuestro país están censadas 9 millones de mascotas y aún así, sus dueños desconocen como han de transportarlos en sus vehículos. El resultado es similar al de llevar a un niño en la parte de atrás de un coche y frenar de golpe. Ya sean un niño o una mascota, 20 kilogramos cuando se frena a 50 km/h provocan un impacto de 700 kilos de fuerza.

Suficiente para romper el asiento delantero o salir despedidos por el parabrisas. Algo que tendría fatales consecuencias tanto para la mascota como para su transportista. Llevan años enseñándonos ejemplos de ello, pero parece que animal y persona están a niveles distintos. Y no será porque ambos no tienen sus sistemas de retención adecuados. En el kit básico de un animal de compañía debería incluirse lo necesario para su tranporte como lo son los arneses homologados o los transportines.

Si sabes que no aguantan en esa situación, planifica tu viaje. O la mascota se queda en casa al cuidado de un conocido o en un hotel para mascotas o evita su ansiedad con varias paradas para que pueda estirar las piernas. Además a ti también te vendrá bien.

El problema puede estar en la normativa. La legislación para el transporte de animales, no deja las cosas claras ya que únicamente determina que el animal transportado debe estar separada del conductor. Para no molestarle. Si aún así no se respeta, la infracción es considerada como leve y equivale a una multa de 100 euros.

Otra de los grandes problemas con las mascotas y los accidentes de tráfico está en su abandono. Con la crisis, éstos están aumentando y la cifra de perros abandonados ha aumentado hasta cifras muy elevadas. 100.000 perros abandonados cada año. Un eterno problema que parece que no tiene solución debido a la mente tan corta de muchos propietarios.

Cuando lo abandonan no sólo están denigrando al animal, el cual no tiene culpa ninguna, sino que también esta provocando una situación de riesgo. Condena a muerte para el animal y la posibilidad de que el animal abandonado sea atropellado produciendo un accidente. En este caso conviene que tengamos claro que hacer.

A muchos parece que les da igual que si son identificados, el dueño será el responsable de cualquier daño, desperfecto o accidente. En resumen, la mejor solución contra el atropello de animales consiste en demostrar lo que nos diferencia de ellos.

  • PAL

    Los animales deben transportarse o en transportin o con arnés y correa de seguridad (¡arnés!, que siempre hay alguno a quien se le ocurre la brillante idea de atar la correa de seguridad al collar… para partirle el cuello al primer frenazo).
    En mi caso, yo llevo a la grande con arnés de seguridad y la pequeña en transportín entre el asiento delantero y el trasero (ahí no se puede mover).
    Sobre los transportines grandes, en antena 3 dijeron que lo mejor es llevarlos en el maletero. Yo ahí discrepo, creo que siempre que se pueda habría que llevarlos en la parte trasera, que tiene ventilación, sobre todo en verano (recuerdo que los trastos esos que mantienen el maletero algo abierto están prohibidos). Eso sí, siempre correctamente asegurados con correas, cinturones o cuerdas…
    Y si se llevan en el maletero, también deberían llevarse asegurados y sin bandeja.
    La supuesta “red de seguridad” no sirve para nada, ni da seguridad al conductor ni al animal.
    Luego están las vallas separadoras, que sí protegen al conductor, pero no al animal.
    Un último apunte. Cuando se lleven con arnés y correa de seguridad, la correa debe regularse de manera que esté lo suficientemente larga como para que le permita tanto sentarse como estar de pie con suficiente comodidad, pero no tan larga como para que pueda liarse con ella, moverse por el asiento o caer de él.

    • nomar55

      Estoy completamente de acuerdo con todo lo que dices. Yo también tengo un perro, pero no soy capaz de convencer a mi mujer de que éste no puede ir suelto en el asiento trasero. Mi coche es un sedán y el perro no puede ir en el maletero porque no se puede extraer la bandeja trasera. Y eso que el perro lleva siempre arnés (no correa) y hemos comprado ya hace mucho tiempo una correa de seguridad para insertarla en el broche de los cinturones de seguridad traseros, pero no se usa. Lo único que he conseguido es que el perro no vaya delante cuando va ella. ¡Lo que me costó convencerla…!

  • nomar55

    Corrección:

    Estoy completamente de acuerdo con todo lo que dices. Yo también tengo un perro, pero no soy capaz de convencer a mi mujer de que éste no puede ir suelto en el asiento trasero. Mi coche es un sedán y el perro no puede ir en el maletero porque no se puede extraer la bandeja trasera. Y eso que el perro lleva siempre arnés (no collar) y hemos comprado ya hace mucho tiempo una correa de seguridad para insertarla en el broche de los cinturones de seguridad traseros, pero no se usa. Lo único que he conseguido es que el perro no vaya delante cuando va ella. ¡Lo que me costó convencerla…!

  • antonioalvarez

    Todas las precauciones son pocas al volante, por eso les dejo unas recomendaciones para que nuestras mascotas viajen seguras en el coche