Educación vial al estilo Barrio Sésamo

Peatones cruzando la calle con el semaforo cerrado

Reconozco que la primera vez que los vi busqué al tercer individuo, que debería ir vestido de color blanco y repartiendo panfletos. Pensé directamente en alguna nueva campaña política que reforzara el espíritu nacionalista y el amor a la Ikurriña que puebla las calles de Euskal Herria. Luego caí en la cuenta de que estaban en medio de un paso de cebra, que uno era muy simpático y el otro muy gruñón y descubrí, para mi asombro, que era una campaña de seguridad vial que tras triunfar en un par de sitios se ha extendido al resto de municipios euskaldunes.

Pasos de peatones de euskadiSólo en lo que va de año dieciseis personas han fallecido por cruzar la calle de forma indebida y más de cien han resultado heridas de diversa consideración, y eso sólo en Euskal Herria. Hace años que algunos ayuntamientos tomaron la decisión de multar a quienes cruzasen la calle de forma inadecuada, aún cuando lo hicieran a pie. Y sin embargo no ha sido una medida ejemplar en lo más mínimo: falta de recursos técnicos y falta de personal cualificado para llevar a cabo la campaña. Así que, los pedagogos del gobierno vasco crearon y dieron alas a una campaña destinada en gran medida al ciudadano adulto que se salta cada día los semáforos en rojo arriesgando su seguridad y la del resto.

Para concienciar a la gente colocaron en diversos pueblos y en varios pasos de peatones actores caracterizados como si fueran muñecos del semáforo, salidos del disco para felicitar a quienes cumplen la norma e informarle de los peligros de no cumplirla y para gruñir y pitar a quienes pasan en rojo. Así, estos maravillosos y divertidos monigotes se pasean entre la gente repartiendo pasquines, infromando verbalmente sofre las cifras y enseñando a unos y otros cómo cruzar la calle. El más divertido es sin duda el regordete de color rojo, que con su silbato y sus gestos deja en evidencia al menos vergonzoso de la ciudad. Y es gracioso porque te regaña de buenas formas y con salero: pitidos, saltitos, lloros, pedorretas, tarjetas amarillas o rojas… e incluso una negra con una calavera, por si no te había quedado claro el mensaje. Y mención aparte merece la maniobra de espatarrarse sobre la calzada y hacer que es atropellado, lo que le costó una buena bronca por parte de unas señoras que observaban la bronca y que dedujeron que estaba pidiendo dinero en mitad de la calle.

Polémica, fresca y divertida parece que está siendo una campaña eficaz sobre todo en las personas mayores, crecidas en tiempos donde no había espacio para la educación vial… lo que ha provocado a la larga una fuerza de costumbre cuyo precio es muy alto: el 75% de los accidentes en ciudad y en pasos de cebra son culpa de peatones.

  • Vaya, y yo que vivo cerca de Donosti y sin verles! A ver si les veo por ahí y les puedo grabar 😀